Regimiento de infanteria 4

Monte Dos Hermanas

El asalto final a las posiciones del Regimiento 4

comenzó en la madrugada del 12 de junio. El combate por la cresta topográfica de Dos Hermanas Este duró unas tres horas y media y los asaltos fueron rechazados por toda la sección de Llambías y parte de la del subteniente Silva. La primera sección con que se toparon los ingleses fue la del subteniente Marcelo Llambías Pravaz en el pico sudeste, y luego con la del subteniente Jorge Perez Grandi que estaba en el pico sudoeste. Se cortaron las comunicaciones. El capitán López Patterson, quien también se encontraba en el pico sudoeste, destacó una sección para apoyar a los que estaban peleando. Los estaba atacando un regimiento entero.


El subteniente Pérez Grandi, que posteriormente fue herido de gravedad, se tuvo que replegar. Entonces los ingleses concentraron sus ataques contra Llambías, que seguía resistendo. Hacia el final, para proteger el repliegue de sus soldados, Llambías se quedó solo y rechazó cuatro ataques consecutivos. La secuencia era así. Atacaban los británicos, él los paraba con su ametralladora, y los hacía retroceder. Pero el enemigo barría la zona con artillería y atacaba nuevamente. Es decir que los ingleses estaban tratando de poner fuera de combate a un solo hombre, con el fuego concentrado de siete u ocho cañones de 105 milímeros, además de otras armas. Lejos de arredrarse, Llambías, de 20 años de edad, se multiplicaba; amén de la ametralladora, hacia fuego con su FAL y un lanzacohetes Instalaza.
Lopez Patterson no lo podía ayudar porque debía defender su cerro. Pero lo apoyó con el fuego de su propia ametralladora. A todo esto, de las laderas del Monte Kente estaba descendiendo otro regimiento británico. Y a López Patterson no le quedaba más remedio que replegarse. Sin embargo, estaba muy preocupado por la situación de Llambías, que seguía peleando en el otro cerro y con el cual estaba incomunicado. ¿Cómo hacerle llegar la orden de que se replegara? López Patterson quiso arrojar una bengala hacia ese sector, pero sabía que difícilmente Llambías podria interpretar el mensaje: el cielo estaba cruzado de proyectiles y obuses que salían desde todos los ángulos…
La bengala prendió, pero no salió como era de esperar hacia lo alto, quedó en su mano, lo que lo convirtió en un blanco perfectamente iluminado, y la orden visual no llegó a Llambías.
Cuando no tuvo mas munición, Llambías se replegó hacia Goat Ridge, como estaba previsto, donde se encontró con su sección. Y también con la sección del subteniente Silva.
Hay una pléyade de subtenientes que, sin haber finalizado el Colegio Militar, fueron directamente desde sus aulas al frente de batalla y se cubrieron de gloria. Pero ni sus mandos los han condecorado, ni su sociedad los ha reconocido.

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