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Libro Ganso Verde Parte I

La Perla Austral agradece al Cnel VG (R) Italo Piaggi la autorizacion para publicar completamente su libro Ganso Verde
en esta web


Italo Angel Piaggi (2001) - GANSO VERDE -
Campaña del RI 12 "Genelral Arenales" en el TOAS Islas Malvinas
Edit Sudamericana Planeta





TITULO DE LA OBRA
Aclaración del autor
Aclaro que la traducción correcta literal del idioma Inglés de “ GOOSE GREEN ” es PRADERA DEL GANSO, pero, voluntariamete, he traducido incorrectamente a “ GANSO VERDE ” por las siguientes razones :
· Una forma de expresar mi personal rebelión cultural contra el uso oficial del idioma Inglés en territorio argentino usurpado.
· Las medidas ejemplares que se tomaron conmigo a mi regreso al Continente, que me convirtieron en protagonista casi excluyente de la derrota militar y principal GANSO ( pato de la boda ) : calificación de inepto, sanción y retiro obligatorio. Ningún Oficial Superior o Jefe tvo igual o similar sanción.
· El color distintivo de mi Arma, Infantería, en el Ejército Argentino : VERDE.

PROLOGO DEL AUTOR

Esta obra es la expresión de las experiencias vividas por un soldado.

No es , no puede ser, ni debe ser entendida como la justificación de una derrota militar. Sería en tal caso una obra interesada que, sustituyendo la realidad histórica con el disfraz de una leyenda, no haría sino aumentar la incertidumbre y la confusión aun reinantes sobre “como fue” el conflicto con Gran Bretaña
.
En ella he renunciado, conscientemente, a tratar los acontecimientos que no tuvieron directa relación con los sucesos militares que me ocupan y justifican este trabajo: la campaña en el Atlántico Sur del Regimiento 12 de Infantería “General Arenales”, unidad que tuve el honor y el orgullo de comandar en combate por la defensa de nuestras islas Malvinas.

No se trata de una ficción literaria.

Su primera parte es un relato cronológico diario, descarnado y sin adornos, de las vicisitudes protagonizadas con sudor, sangre y muerte por mi regimiento a partir del momento que en guarnición de paz recibí las órdenes para su empleo en el Teatro de Operaciones Sur hasta su regreso, tal como las viví, presencié o resolví personalmente en mi carácter de comandante independiente de una guarnición aislada en la isla Soledad (Darwin-Goose Green), redactadas no con el carácter de una retrospección histórica sino en el tiempo verbal que acontecieron y las viví.

En cumplimiento de prescripciones reglamentarias militares vigentes en materia de publicaciones, el contexto de esta primera parte fue sometido a análisis y evaluación histórica y documental de organismos específicos de la Jefatura III – Operaciones del Estado Mayor General del Ejército Argentino, que concluyeron su cometido sin objeciones que justificaran relevancia o pertinencia.

Mi propósito intencional, meditado, es una obra de buena fe, de completa y absoluta buena fe.
No escribo entonces con la belleza de un literato ni con la profundidad conceptual y analítica de un investigador histórico, que no lo soy; lo hago como hombre de armas, un hombre de acción sujeto en su estilo a la frialdad militar de su preparación profesional específica – sepa el lector excusar esta falencia, así como apreciar, por contrario imperio, la objetividad de esta narración respecto de hombres, sucesos y resoluciones. Me he esforzado en ello.

Advertirá sin embargo claras manifestaciones subjetivas en los juicios, apreciaciones, comentarios y pensamientos que rubrican determinadas circunstancias críticas en el decurso de los hechos; han sido insoslayables, habida cuenta de mi personal participación en ellos en ejercicio de un cargo y responsabilidades que los determinaban inexorablemente.

Con independencia de y sin embargo, fundado en todo ello, creo que mis escritos constituyen un aporte singular para los historiadores.

Ellos no podrán deducir la verdad llana y completa de la campaña en Malvinas de la Fuerza de Tareas “Mercedes” de la simple consulta y análisis de los documentos oficiales o publicaciones privadas sobre este tema. La esencia de esa verdad, objeto de esta publicación, ha permanecido en la penumbra como resultado de la concurrencia negativa de factores diversos: durante el desarrollo de los acontecimientos, por el aislamiento geográfico de ese elemento de combate en Darwin-Ganso Verde, distante 90 Km de Puerto Argentino, principal y único centro emisor de información al continente del desarrollo de la guerra y donde, además, trabajó con serias restricciones en su tarea y movimientos el único equipo periodístico, oficial, autorizado en las islas.

Con posterioridad, los hechos que me ocupan fueron publicados con extrema síntesis en el Informe Oficial del Ejército Argentino – Conflicto Malvinas – Edición 1983; este documento enfatizó, en forma breve y muy superficial, los de carácter operacional trascendente, desdibujando y parcializando el esclarecimiento de eventos negativos o contrarios al objetivo y finalidad de la campaña, resultantes de decisiones de la superioridad que la publicación no cuestionaría; obvia, además y lamentablemente, los pliegues circunstanciales humanos, materiales e imponderables que tan fuerte y desfavorablemente condicionaron aquéllos hasta el desenlace de la rendición.

Esa publicación, hecha por el Ejército con el propósito de difundir y cubrir requerimientos de conocimiento de sus cuadros, ciudadanía en general y los de la crítica histórica, fue cumplida sólo en relación a los cuadros, parcialmente; quedó inexplicablemente trunco el esclarecimiento de la opinión pública nacional, cuya legítima avidez y voluntad por saber fue frustrada, a mi entender, sin justificación, teniendo en cuenta que, para entonces, las Fuerzas Armadas en lo particular del ámbito que les correspondía y la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades en el Conflicto Atlántico Sur (Comisión Rattenbach) en lo general, habían completado las investigaciones que por sus alcances en los órdenes táctico, estratégico, político y nacional pudieron haber requerido un tratamiento confidencial.

La consecuencia era previsible; la opinión pública nacional, desinformada sin atenuantes, dolorida por una derrota militar para la cual no había sido preparada y que para ella se había configurado sorpresivamente en el lapso final de la guerra como emergiendo de una galera mágica, apabullada por un triunfalismo insensato y sorprendida en su buena fe, reaccionó con violencia y fustigó sin piedad, convenientemente guiada por intereses espurios cuyo hedor me impide calificar, a los elementos de combate de las Fuerzas Armadas que participaron en la campaña, como a una vergüenza execrable para la Nación.

Plumas relevantes, voces representativas, medios de comunicación masivos, prejuzgando en su ignorancia, faltando a la verdad conocida otros, compitieron en la amonestación irreverente de los vencidos: ineptitud, ineficiencia, irresponsabilidad, negligencia, incapacidad, carencias en el sentido del deber militar, espíritu de sacrificio y abnegación...cobardía, fueron conceptos de uso generalizado para adjetivar irreflexivamente a combatientes y mandos de la primera línea de fuego.

A Dios gracias, otras plumas y otras voces, las menos pero valientemente, predicaron en el desierto en defensa de los hombres que habían empeñado su sangre y sus vidas en una causa arraigada en las entrañas mismas de la Nación.

Al Ejército Argentino, institución cuyas glorias guerreras no son discutibles y nacen antes que la Patria misma lo hiciera en mayo de 1810 le fueron endilgadas, sin remilgos ni contemplaciones, sin fundamento razonable alguno, que no lo hay, el ciento por ciento de las responsabilidades de la derrota militar en Malvinas.
Con igual parcializado criterio, estoy seguro y afirmo, le hubieran sido reconocidos un treinta y tres por ciento de los honores y laureles de una hipotética victoria.

Fiel a una dramática tradición histórica, asumió los mayores sacrificios y todas las culpas y no se defendió; en su marco interno, a las unidades de infantería, exclusiva y excluyentemente, les fue impuesto y debieron asumir todo el peso de esa responsabilidad.

Arma atada a la fuerza telúrica de la tierra que nos vio nacer, en la que sufre, vive, combate, se desangra y muere, la infantería combatiente de la Campaña Atlántica fue sacrificada ignominiosamente en el Altar de la Patria para disipar el humo que se pretendió vergonzante de una derrota circunstancial.

La sangre de mis muertos por la Patria y el honor de mis combatientes, sin distinción, fueron enlodados sin misericordia.

En lo personal, Oficial Jefe sindicado como uno de los principales responsables de esa derrota, fui relevado del mando de mi unidad, sancionado antirreglamentariamente con 4 meses de arresto y pasado a situación de retiro obligatorio por el entonces Comando en Jefe del Ejército a propuesta de la Junta Superior de Calificación de Oficiales, que ésta funda en mi clasificación de Inepto para las Funciones de su Grado; sin solución de continuidad, fui procesado por ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas por igual causa por la que fuera sancionado disciplinariamente, encuadrado en el Art 751 del Código de Justicia Militar.

En silencio, lo he aceptado todo: el demérito de mi honor y de mi capacidad profesional, el cuestionamiento de mi diligencia y decisión en el ejercicio del mando en combate y la consecuente denigración social de mi persona, mi familia y mis afectos, en tanto se expedía la suprema autoridad de la Justicia Militar

No pude aceptar jamás y debí soportar por imperio de las circunstancias, durante años, el punzante dolor de las heridas de una injusticia: las tachas que por extensión de aquel inaudito trato a los vencidos manchan, aun hoy y en la opinión de muchos argentinos a los hombres que combatieron y murieron a mis órdenes.

Esas tachas falaces, si las hubo o aun las hay, son mías en forma exclusiva y excluyente; soy el obligado y único responsable. Son mi responsabilidad, tanto como las vidas ofrendadas y la sangre derramada en combate en cumplimiento de mis órdenes.

En la segunda parte de esta obra, resumo las principales alternativas de una larga y penosa lucha de once años por la verdad y la justicia en causas trascendentes: mi honor cuestionado y, para mí, su inequívoca y prioritaria implicancia: el cuestionamiento del desempeño en campaña y en batalla, frente al enemigo extranjero convencional, del Regimiento 12 de Infantería y los elementos que le fueran agregados para constituir la Fuerza de Tareas “Mercedes”

He aquí la esencia primaria del objeto de esta presentación.

Llevar a conocimiento de mis compatriotas la campaña cumplida por una unidad de combate del Ejército Argentino a mis órdenes, para esclarecerlos y aportarles los elementos de juicio que les permitan juzgar por sí los hechos y conducta de los hombres que, habiendo sido mis combatientes, fueron el brazo armado de la argentinidad toda en la gloriosa y legítima redención de nuestras Malvinas, aún inconclusa.

Mi reconocimiento y homenaje a mis combatientes de la Fuerza de Tareas “Mercedes”: Regimiento 12 de Infantería “General Arenales”, compañía C del Regimiento 25 de Infantería, 3ra Sección de la compañía C del Regimiento 8 de Infantería, Batería A del Grupo de Artillería Aerotransportado 4, Grupo de Ingenieros de la Compañía de Ingenieros 9; al comandante y tripulación del Buque “Monsunen” que, sin integrarla, cumplieron voluntariamente misiones de combate en forma y fondo propias de la tradición, honor y prestigios de nuestra Marina de Guerra; al comandante y tripulación de la patrullera GC-82 “Río Iguazú” de la Prefectura Naval Argentina, cuyo sacrificio, incluso de vidas, permitió a la Fuerza de Tareas disponer de las únicas bocas de fuego de apoyo pesadas parea combatir, y a los pilotos de combate de la Fuerza Aérea y Armada Nacional, que arriesgaron u ofrendaron sus vidas en misiones aéreas de apoyo directo sobre mi zona de responsabilidad en batalla.
Me felicito y honro en haber podido vencer los contrapesos inerciales de mi condición de militar profesional y de las glorias guerreras de los 167 años de historia de mi regimiento, que me impelían, compulsivamente, a continuar combatiendo hasta el aniquilamiento. Ello me permitió devolver a la Nación vidas preciosas de combatientes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea que en la situación operacional vigente al momento de capitular, de haberlo hecho, hubiera inmolado estérilmente.
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INDICE

DOCUMENTO



PAGINA





Desde



Hasta



Ø PORTADA



1



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Ø TÍTULO DE LA OBRA – ACLARACIÓN DEL AUTOR



2



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Ø DEDICATORIA



3



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Ø PRÓLOGO



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Ø PRIMERA PARTE
· Capítulo I “ En Guarnición ”.
· Capítulo II “ En el TO Continental Sur ”.
· Capítulo III “ En el TO Atlántico Sur ”.
· Capítulo IV “ Cabeza de playa enemiga en San Carlos ”.
· Capítulo V “ Defensa y caída de GANSO VERDE ”.
· Capítulo VI “ Prisioneros de Guerra ”.
· Capítulo VII “ El regreso ”.



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Ø SEGUNDA PARTE
· Capítulo VIII “ La sanción ”.
· Capítulo IX “ El juicio ”.
· Capítulo X “ Justicia I ”.
· Capítulo XI “Justicia II ”.



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138

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196
203



§ REFLEXIONES FINALES
§ PRINCIPALES CONDECORACIONES
§ APENDICES
§ BIBLIOGRAFIA
§ INDICE



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206
212
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240



205
210
238
239
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Ira PARTE

Capítulo I

EN GUARNICIÓN

Estamos experimentando el sistema de incorporación trimestral de conscriptos, Hasta el 02 de Abril de 1982, el Regimiento 12 de Infantería presenta el siguiente estado de efectivos e instrucción.

Clase 1962 :



1. 75 % de los soldados de esta clase ha completado su período de instrucción
2. 25 % (restante), que había terminado su entrenamiento, ha sido dado de baja

Clase 1963 : se ha completado la incorporación del primer cuarto de sus efectivos y ha iniciado recientemente la instrucción correspondiente al subperíodo básico individual ( el 45 % de este personal es analfabeto ).





02 de Abril

Sabemos que las Malvinas han sido recuperadas. Cumplo las órdenes recibidas y convoco a una formación cívico-militar en la ciudad de Mercedes, asiento de la guarnición (que forma parte de la IIIra Brigada de Infantería). En el acto hago uso de la palabra en mi carácter de jefe de la guarnición: Destaco la relevancia de la gesta militar de “recuperación de aquel lejano rincón de la Patria, yacente en la bruma del proceloso Atlántico Sur, como el pilar sobre el que la Nación, de pie, grita al orbe todo la reivindicación de su largo y desgarrado clamor de soberanía territorial inconclusa”.

Acuso, a través de mis palabras, el convencimiento de que Gran Bretaña, de ser fiel a los principios rectores de su política internacional, que le permitieron fundar en el pasado un imperio territorial de dudoso orígen, no permitirá la mengua gratuita de su rol de potencia mundial y vengará de algún modo lo que aprecia seguramente una afrenta a su imagen entre las naciones. En función de ello digo entonces “...Si ha de llegar la hora del argentino tronar de los clarines llamando a la guerra, el Regimiento 12 de Infantería estará dispuesto a empeñar la sangre de sus hombres en cumplimiento del sagrado deber militar...”.

Por la noche, el Rotary Club de Mercedes organiza una cena de homenaje y reconocimiento a las Fuerzas Armadas por la recuperación de las islas. Asisto, especialmente invitado, como el representante más antiguo de las mismas en la ciudad. En mis palabras de agradecimiento dejo traslucir más clara y formalmente el tenor negativo de mis presentimientos, ante un auditorio calificado. Jamás olvidaré el sombrío silencio que rubricó el fin de mis palabras, antes del brindis final.

04 de Abril

Ordenes del Comando de la Brigada. Deberé alistar la unidad, ajustar los planes para proteger los objetivos de mi responsabilidad y movilizar a los soldados de la clase 1962 que habían sido recientemente dados de baja para completar el cuadro orgánico de guerra del Regimiento.

Lo más importante es que tendré que alistar una subunidad para integrar con otros elementos de los Regimientos 4 y 5 de Infantería – a las órdenes del Jefe del Regimiento 5, Coronel Mabragaña – la Fuerza de Tareas “Litoral”. Asignan a la Plana Mayor de la misma al S-3. Oficial de Operaciones de mi regimiento, Mayor Ernesto Moore.

06 de Abril

Me ordenan completar las compañías con los soldados de la Clase 1963. Este personal, incorporado en el curso del mes de Febrero del año en curso, se encuentra abocado y apenas iniciada su instrucción básica y su nivel de alfabetización, nulo en un 45 %; resto, semianalfabeto. En la Brigada se tomó esta resolución ante la evidente demora en la presentación de los convocados de la clase 1962, difultada y en muchos casos imposibilitada por los efectos devastadores de las inundaciones que en esos días asolaba el Norte y Noreste de nuestro país, zonas de procedencia de la masa de esos efectivos.

2300 hs – Nuevas órdenes; alistamiento general de la Unidad; ya no deberé enviar elementos a la Fuerza “Litoral” ( ha sido disuelta ), sino preparar el traslado del Regimiento entero a la zona del Vto Cuerpo de Ejército (Patagonia); mis premoniciones del 2 de Abril tomaban vida . Pese a no disponer de información complementaria alguna respecto de la evolución de la situación del marco internacional a partir de la Operación “Rosario” mis órdenes evidenciaban lo para mí, inevitable: habría guerra y lo que conjeturara posible pero incierto para el destino de mi Regimiento se materializaba inexorablemente: estaríamos en ella.

09 de Abril

Se presentan los oficiales y suboficiales procedentes del Comando de Institutos Militares, designados para completar los cuadros superior y subalterno de mi unidad, necesarios para llegar al nivel orgánico de combate.

Los recibo, para darle realce y significación al episodio, en la Sala Histórica del Regimiento. Son inmediatamente derivados a sus destinos internos. No puedo dejar de considerar en mi fuero interno que, esta forzada e intempestiva asignación difícilmente les caiga en gracia, habida cuenta las circunstancias internacionales en que se producen y las órdenes inmediatas a cumplir con la unidad; no están en tiempo y oportunidad para integrarse y conocer al personal subalterno y de tropa de las fracciones que comandarán y menos, para conducirlas en campaña.

11 de Abril

Orden Especial de la Brigada Nro 11/82. Un destacamento de vigilancia tendrá responsabilidad de custodia de los cuarteles de la Guarnición Mercedes ( RI 12 ).

12 de Abril

1300 hs – Por orden de la Brigada, deberé presentarme con mi Plana Mayor en Comodoro Rivadavia, Chubut, antes de la hora 1200 del día siguiente. El 2do Jefe del Regimiento, Mayor Alberto Frontera, quedará a cargo de la unidad para poner en ejecución su movimiento, con igual destino, a partir del 16 de Abril.

Habrá dos escalones. Uno aéreo, que incluirá al personal por rol de combate, con equipo, armamento y munición individuales. Viajará desde la Base de Mercedes (Corrientes) hasta Paraná (Entre Ríos) por vía férrea y desde allí por avión hasta Comodoro Rivadavia.
El segundo escalón se moverá por vía terrestre; será el encargado de transportar los equipos, materiales, armamento pesado y de apoyo, así como los vehículos. Lo comandará el Jefe de la Compañía Comando, Capitán Arnaldo Raul Buompadre. Va a incluir el personal necesario para el movimiento, transbordo,, operación, mantenimiento y seguridad del equipo, organizado en dos columnas de marcha. Llegarán a San Antonio Oeste (Río Negro) por modo ferroviario y de allí a Comodoro Rivadavia por automotor.
1530 hs - Los términos perentorios fijados me imponen desplazarme urgentemente con mi Plana Mayor hasta la ciudad de Corrientes, empleando dos jeeps facilitados por el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 3, para allí abordar un vuelo regular a Buenos Aires.
A las 2030 hs embarcamos.

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Capítulo II

EN EL TEATRO DE OPERACIONES CONTINENTAL SUR

13 de Abril

0700 hs – Vuelo con parte de mi Plana Mayor a Comodoro Rivadavia; me acompañan el S1 – Oficial de Personal, Capitán Pedro Lavaysse y el S3 – Oficial de Operaciones, Mayor Ernesto Moore.

1130 hs – Arribamos al aeropuerto y nos trasladamos al Puesto de Comando de la IIIra Brigada, en el Liceo Militar “General Roca”. Nos alojan y asignan un local para el trabajo de gabinete.

El Jefe de la División Operaciones del Comando, Teniente Coronel Luis María Gil, nos expone los lineamientos de una operación que tiene por finalidad la protección de objetivos vitales y la seguridad y defensa del litoral marítimo. Nos aclara que, de todos modos, el Comandante de Brigada no ha adoptado una decisión definitiva al respecto.

Es responsabilidad de mi Regimiento el arco de la costa continental del Golfo de San Jorge comprendido entre el límite urbano Sur de Comodoro Rivadavia y la localidad de Caleta Olivia, a unos 80 Km. Han sido segregados de la Brigada todos sus elementos orgánicos, a excepción de los Regimientos 5 y 12.

Usamos el resto del día en recopilar información y realizar reconocimientos para el cumplimiento de la misión. El S1, Capitán Lavaysse y el S3, Mayor Moore, aprovechando el margen disponible de luz, realizan el reconocimiento general de la costa hasta la Ruta Nacional 3 (designada límite de retaguardia de nuestra zona de acción). La localidad de Rada Tilly es base para el control del sector

14 de Abril

El Comandante aún no ha resuelto nuestro destino definitivo. La División Operaciones me proporciona un relativo grado de seguridad, en el sentido de que no se producirían modificaciones sustanciales en las zonas de empleo y misiones asignadas tentativamente, a pesar de la demora existente en la resolución.

Resuelvo reconocer totalmente el sector de responsabilidad probable. Posteriormente decido proponer al Comando la inclusión en mi sector de la localidad de Cañadón Seco, ya que en ella existían objetivos importantes para la defensa del patrimonio nacional, que quedarían aislados del dispositivo de protección y defensa de costas.

Tomo contacto con autoridades y fuerzas vivas representativas del sector. Es destacable el elevado grado de cooperación de las mismas al regimiento, tanto en lo moral como en lo material.

15 de Abril

Formalizo en el Comando mis proposiciones : inclusión en mi sector de Cañadón Seco y modificaciones en los límites Norte y Sur.

Son aprobadas. Con el Jefe de la Agrupación “Comodoro Rivadavia”, Coronel Juan Ramón Mabragaña ( Jefe del Regimiento 5 de Infantería ), coordino en detalle el límite Norte, sobre la costa.

El Comando de Brigada prevé la segregación de mi Compañía B para constituir, con otros elementos, una reserva a órdenes del Segundo Comandante de Brigada, Coronel Horacio Chimeno. Así, la IIIra Brigada de Infantería quedará reducida a su Comando, disminuído, y al Regimiento 12, también disminuído. Confieso que intenté, sin éxito, entender los fundamentos operacionales de estas distorsiones orgánicas, aún teniendo claro que no era de ninguna manera obligación de mis comandos superiores explicármelos.

Tomo conocimiento del traslado de mi Regimiento. Hubo demoras en el transporte ferroviario del segundo escalón, que imposibilitan determinar fecha cierta para su llegada. Tuvieron que desembarcar del ferrocarril y continuar el movimiento empleando los vehículos de dotación porque el puente sobre el Río Colorado se rompió debido a excesos en la carga y frecuencia de los trenes

El Mayor Moore y el Capitán Lavaysse toman medidas en Rada Tilly, Caleta Olivia y Cañadón Seco, para determinar el emplazamiento y alojamiento de los elementos en viaje. Los soldados se instalarán en escuelas y edificios públicos. El Puesto de Comando funcionará en dos barracas facilitadas por Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Los organismos municipales resuelven con sus medios los problemas de luz eléctrica, comunicaciones telefónicas, sanitarios, etc que existían para poner en condiciones los locales afectados, muchos de ellos fuera de uso.-

16 de Abril

Todavía no he recibido la Orden de Operaciones de la Brigada. Los planes los preparamos con el grado necesario de flexibilidad como para facilitar su adecuación a aquella cuando la recibamos.Esta noche llega el escalón aéreo de mi unidad. Tomamos medidas para su recepción, transporte, racionamiento, apoyo de baño y alojamiento temporario en el Regimiento 8 de Infantería (Guarnición Comodoro Rivadavia). El Regimiento arriba sin novedad.

El Segundo Escalón (Material), mientras tanto, se encuentra al comienzo de una marcha motorizada incrementada en unos 150 km (865 km) con respecto a la prevista inicialmente (715 km), sin apoyo de mantenimiento y librada a sus posibilidades

17 de Abril

0700 hs – Me adelanto a Caleta Olivia para coordinar con sus autoridades los detalles finales de la recepción del Regimiento, que llegará en una columna de micros privados contratados al efecto.

1000 hs – Llega al acceso Norte de caleta Olivia el primer escalón. Sus fracciones, desdobladas de acuerdo a los emplazamientos previstos, son conducidos por miembros de la Defensa Civil.

1230 hs – Llega el Segundo Escalón y se procede de manera similar. Por la tarde ordeno una reunión de Plana Mayor y Jefes de Compañía, para impartir la Orden de Operaciones. Limito el alcance del despliegue del día siguiente porque todavía no he recibido de la Brigada la Orden de Operaciones y debo mantener un margen de flexibilidad para adecuarme a las exigencias de aquella.

Además, todavía están en viaje los medios materiales imprescindibles para cumplir la misión, que impone, nada más, nada menos, la defensa de 80 km de costas. Supera las capacidades táctico-operacionales del Regimiento, así tengamos todo el equipo con nosotros

18 de Abril

Con las primeras luces, el Regimiento, se despliega en su sector. Las fracciones se trasladan mediante la ejecución combinada de marchas a pie y un improvisado transporte automotor, en movimientos de vaivén.

Recurrimos a camiones y camionetas – ante la falta de los vehículos propios, no recibidos – obtenidos por la Junta de Defensa Civil de Caleta Olivia y Cañadón Seco, en un encomiable esfuerzo de colaboración. El empleo de estos medios se va a extender hasta el 20 de Abril, ocupados en el movimiento de la Jefatura y Plana Mayor, reconocimientos, desplazamientos de personal, patrullaje yt trabajos logísticos.

1200 hs – El Segundo Comandante de la Brigada, Coronel Chimeno, acompañado por el Mayor Juan Groppo Vilar, me entrega la Orden de Operaciones. Permaneció en mi Puesto de Comando para presenciar, calificar y supervisar el trabajo de planeamiento de la Jefatura y de la Plana Mayor. Realiza una crítica parcial y luego se retira.

Resto del día y buena parte de la noche los ocupamos en tareas de planeamiento.-

19 de Abril

Se completa el despliegue del Regimiento. Este es el dispositivo:

§ NORTE: Compañía C, reforzada, ocupando Estancia San Jorge.

§ SUR: Compañía A, reforzada, ocupando Caleta Olivia y Cañadón Seco

§ CALETA OLIVIA: Compañías Comando y Servicios, disminuidas parcialmente en parte de sus organizaciones, que refuerzan las compañías A y C.

Los sectores de cada zona no ocupados efectivamente por las secciones de las subunidades se cubren a través de:

§ Patrullas fijas y móviles con armas automáticas, a pie o motorizadas, de acuerdo con los medios disponibles.
§ Puestos de observación y vigilancia terrestre y de costas. Por no haber llegado el material de comunicaciones, se emplea el sistema territorial telefónico y estafetas a pie y motorizados

1000 hs – Recibo orden de presentarme con mi Oficial de Inteligencia de la Plana Mayor, Capitán Arnaldo Sanchez, en el Comando de Brigada, de civil, antes de las 1200 hs. Me adelantan que recibiré órdenes para ejecutar reconocimientos en la zona Sur. La ropa civil la adquirimos apresuradamente en el comerco local y viajamos a Comodoro Rivadavia. El Regimiento, nuevamente, queda a órdenes del Segundo Jefe, Mayor Frontera.

1100 hs – La orden completa es trasladarme con el primer vuelo a Río Gallegos ( Santa Cruz ) y reconocer, junto con personal de la División Operaciones de la Brigada, el límite fronterizo con Chile comprendido entre El Zurdo y El Turbio, para el probable empleo de mi regimiento en acciones defensivas

1345 hs – Viajo en vuelo regular a Río Gallegos. Compruebo que la ciudad ha progresado vertiginosamente desde los años 1957 al 59, en los que presté servicios en el Regimiento 24 de Infantería Motorizado, mi primer destino como oficial de Infantería, al egresar del Colegio Militar de la Nación.

Me presento en el Comando de la XIma Brigada y arreglo la recepción de información de inteligencia, cartografía y las previsiones para mi vuelo al Turbio en una avioneta civil, a la mañana siguiente. Mi obligada estadía de una noche me permite un largo paseo a pie por la ciudad y una cena con mi compañero de promoción, Teniente Coronel Luis M Gil, ahora Jefe de Operaciones de la IIIra Brigada.

20 de Abril

Llega la primera columna del Escalón Terrestre de mi regimiento a Caleta Olivia, al mando del Capitán Buompadre. El estado de los automotores es malo, debido a la larga marcha: el 50 % está fuera de servicio. La inminencia de un probable nuevo desplazamiento al Sur de varios cientos de kilómetros impone inmediatas tareas de recuperación y mantenimiento. La Brigada no dispone de apoyo específico para suministrar; recordemos que está reducida prácticamente a nada. La unidad se ve obligada a desenvolverse por y con sus propios medios. Para eso adquirimos repuestos en el comercio local y contratamos talleres, o requerimos su apoyo, que prestan voluntaria y desinteresadamente. Ello nos permite comprobar el ponderable espíritu de colaboración de la población

Sanchez y yo, mientras tanto, volamos a Río Turbio, donde aterrizamos con dificultades, ya que nuestra pequeña máquina debe afrontar vientos cruzados sobre pista. Después de tomar contacto con el Jefe del Regimiento 37 de Infantería, Teniente Coronel Schilling, pernoctamos en ese lugar.

21 de Abril

En Caleta Olivia, arriba la segunda columna del Escalón Terrestre (Material), a órdenes del Teniente Primero Perazzo. Los automotores también necesitan recuperación.

El Comando de Brigada impone nuevas órdenes al Segundo Jefe de regimiento, a cargo: a partir del día siguiente se efectuará la marcha motorizada a la frontera con Chile, sector del Zurdo. La marcha se ejecutará en tres jornadas: Caleta Olivia – Tres Cerros; Tres Cerros - Comandante Piedrabuena; Comandante Piedrabuena – El Zurdo. La responsabilidad del sector original quedará a cargo del Jefe de la Subzona Comodoro Rivadavia, Coronel Miguel Angel Arévalo, Director del Liceo Militar “General Roca”, con asiento en esa ciudad.
Ello obliga a modificar radicalmente el programa de recuperación del material automotor, para ajustarlo al tiempo disponible que, vaya sorpresa militar, no hay. La segunda columna, recién llegada, es la que más sufre la variante.La Plana Mayor resuelve la falta de vehículos propios para las compañías A y C contratando a empresas de Caleta Olivia. La Brigada no proporciona apoyo.

2200 hs - Llega a Caleta Olivia la Compañía B del Regimiento, que había sido segregada el 15 de Abril para constituirse en reserva. También me es agregada una sección de la Compañía de Ingenieros 3. Deben tomarse apresuradamente medidas para asimilar a este nuevo personal que, ...oh sorpresa, no esperábamos ni remotamente.

Mientras tanto, en Río Turbio, he dedicado el día, con la comisión de reconocimiento que integro, a reconocer la zona El Turbio – El Zurdo. Regreso a Río Gallegos y preveo mi retorno a la unidad para el día siguiente.

22 de Abril

Completo mi información en el Comando de la XIma de Infantería. Regreso a Comodoro Rivadavia en avión de línea. A las 1430 hs estoy en la zona de mi unidad.
El Regimiento continúa preparando su marcha al Sur. Se está completando el repliegue de los elementos de Cañadón Seco y San Jorge en un complicado operativo, utilizando otra vez medios civiles. No habían pasado 48 horas desde su despliegue.

1230 hs

Llegan al Puesto de Comando el Coronel Arévalo y el Teniente Coronel Fernandez Suarez, para asumir la responsabilidad del sector de acuerdo a lo ordenado por el Comando del Teatro de Operaciones. Días más tarde, el 30 de Abril de 1982, mientras cumplía un vuelo de reconocimiento relacionado con su nueva misión, el Coronel Arévalo perderá la vida al precipitarse a tierra el helicóptero del Ejército que lo transportaba, en una zona situada 10 Km Sur de Caleta Olivia. Junto con él mueren otros dos oficiales, dos suboficiales y cinco soldados de la fuerza.

1430 hs – Tomo conocimiento de la Orden de Marcha. Apruebo las medidas tomadas por el Mayor Frontera y la Plana Mayor

1500 hs – El Capitán Lavaysse se adelanta para reconocer el camino y los alojamientos que ocuparíamos en Tres Cerros, punto terminal previsto para la primera jornada.

1930/2000 hs – El Regimiento cruza el punto inicial de marcha.

2100 hs – Estamos a menos de 80 Km de Tres Cerros. Un destacamento caminero de la policía provincial me detiene para informarme de la orden, recibida por la red radioeléctrica, de detener el movimiento de la unidad, regresar a la zona inicial y presentarme antes de las 2400 hs al Comando de la Brigada para recibir nuevas órdenes. Ratifico telefónicamente y procedo a cumplirla.
Ordeno que se detenga la columna y gire para retomar la dirección de marcha opuesta y el adelantamiento de los Grupos de Comando de las compañías para gestionar la reapertura de los alojamientos iniciales.

23 de Abril

0330 hs – Llegan los últimos elementos de la unidad a Caleta Olivia: pese al anormal horario en que se requiere la colaboración de las autoridades locales, la unidad logra recuperar sus alojamientos inciales y pasar al descanso.

0345 hs – Convoco a la Plana Mayor para comunicar nuevas órdenes. El Regimiento tendrá que alistarse para ser transportado a las Islas Malvinas, por medios aéreo y marítimo. Habrá tres escalones :

Aéreo: personal con equipo, armamento y dotación individuales, desde Comodoro Rivadavia.
Marítimo: con personal mínimo para seguridad y manipuleo; transportará el material del regimiento, incluyendo dos jeeps, dos acoplados-cocina y dos aguateros. Embarcará en el buque “Córdoba”, en Puerto Deseado, a más tardar a las 1800 horas del día 24 de Abril.
Retaguardia: toda la dotación vehicular de la unidad, menos la asignada al escalón marítimo; permanecerá en Comodoro Rivadavia, a disposición del Comandante del Teatro.
La Orden de Operaciones será impartida a las 0900 horas.

0800 hs – Destaco a Comodoro Rivadavia una comisión para la contratación privada de contenedores y carretones para transportar el Escalón Marítimo. Esta misión es perentoria, dado que el embarque deberá ser efectuado en Puerto Deseado (a 200 km de distancia) a partir de las 1400 horas del día siguiente. Me pregunto.....Será posible, alguna vez, cumplir una misión o actividad ordenada en esta campaña con el soporte logístico de los medios necesarios puestos a disposición por mis comandos naturales...?

0900 hs – Imparto a los Jefes de Compañía la Orden de Operaciones para la ejecución del movimiento a las islas.

1000 hs – La comisión destacada en Comodoro Rivadavia me comunica que no ha podido completar el contrato de los contenedores necesarios. En la ciudad se encuentran concentradas dos brigadas y muchas unidades en tránsito, que deben recurrir a iguales medios para sus movimientos. Han agotado las existencias locales.

Al no tener apoyo de la Brigada, el Regimiento debe recurrir a sus propios recursos para solucionar todos los problemas; como era de esperarse, por la tarde, a menos de 24 horas de la hora de embarque en Puerto Deseado, a 200 Km, sólo tenemos un contenedor sobre los diez necesarios; se procede a su carga de inmediato.Ordeno que las subunidades alisten sus cargas; los contenedores les irán siendo asignados a medida que se consigan, de acuerdo a prioridades a establecer por la Plana Mayor.

Por la noche, el señor A. Rigolli, propietario del Hotel “Capri” de Caleta Olivia y veterano de la IIda Guerra Mundial, un hombre mayor, gentilhombre sin opacidades, nos invita a mí y mi Plana Mayor a cenar en el comedor de su establecimiento pastas y buen vino; pulveriza mis lógicas dudas para aceptar, atento al cúmulo de preocupaciones que me torturaban, con una razón sencilla, demoledora, solo explicable en boca de un excombatiente:. “Coronel, puede que sea su última comida decente en el continente y digo última porque......acaso Ud tiene seguridad de que regresará....?
Ateniéndome a mis prevenciones en ese sentido, no dudé: ¿A qué hora nos espera?.

24 de Abril

La comisión me ratifica, desde Comodoro Rivadavia, que no es posible conseguir más contenedores. Harto de ese absoluto y descomedido deslinde de responsabilidades que no competen a mi nivel de comando, informo al Jefe de Turno del Comando de la Brigada que, de no disponer de inmediato los contenedores, mi regimiento se verá imposibilitado de presentar sus cargas en Puerto Deseado en la hora término ordenada para su embarque.
Me informa que no tiene solución. Lo responsabilizo, como miembro del Estado Mayor de la Brigada, de arbitrar las medidas que estime convenientes para solucionar el problema; caso contrario, no moveré la unidad un milímetro.

0600 hs – El Mayor Moore vuela a Puerto Argentino para reconocer la zona de reunión asignada al escalón aéreo.

1200 hs – Marchan hacia Comodoro Rivadavia los Escalones Aéreo y de Retaguardia del regimiento. Permanece en Caleta Olivia el Escalón Marítimo, esperando los contenedores. Ja..!!! A las 1400 debíamos tener las cargas en Puerto Deseado...!!.Me adelanto para conferencia con el Comandante de Brigada para requerir información sobre nuestra misión futura. Toda la IIIra Brigada pasará a las Islas y se establecerá en la Gran Malvina (isla oriental). Mi Regimiento no tiene todavía una misión determinada. Estoy autorizado a trasladar, mediante el Escalón Marítimo, el número de vehículos que considere necesarios. Esta autorización no pude ni quise aprovecharla.; el Escalón de Retaguardia marchaba ya hacia Comodoro Rivadavia y no era posible ni estaba dispuesto a ejecutar, duplicados, nuevos movimientos de las columnas a Puerto Deseado y Comodoro Rivadavia

1400 hs – Mi Regimiento está en el aeropuerto. El vuelo para la unidad se encuentra demorado porque aún no completó su salto a las islas el Regimiento 5.

1500 hs – Primer embarque. Viajo con mi Plana Mayor. Con este vuelo cruzan también el Comandante de Brigada, General Omar Parada y su Ayudante, Mayor Bettolli. Ya en “zona”, el sobrevuelo previo al aterrizaje nos permite una visión panorámica alta de la salvaje belleza y “realidad de nuestras Malvinas. Soldados, y sobre todo argentinos, nos sobrecoge el alma la trascendencia de esos instantes.

Sentimos la presencia de la historia. A más de siglo y medio de la usurpación pirata de Gran Bretaña, somos protagonistas de la recuperación de esa tierra irredenta, ligada por eso mismo a las entrañas profundas de nuestro ser nacional.

Infantes, pondremos pie en ellas para atestiguarlo a la faz de las naciones todas del orbe, dispuestos a empeñar nuestra sangre en la defensa de nuestros derechos.Con la humildad propia del soldado frente a un deber, somos conscientes de que entramos en los anales de la historia argentina, en el registro militar de sus luchas por la soberanía territorial propia y de los hermanos pueblos de la América del Sur.

Observo a mis hombres; los más de ellos son hijos del litoral de la Patria, del llano ubérrimo y los esteros de Corrientes, de las montuosas y selváticas Chaco y Formosa. Casi niños, la fuerza de la tierra los ha tallado en bronce y piedra y la mayoría jamás ha volado; apretujados sobre las ventanillas del avión, azorados, grandes los ojos, beben ansiosos el espectáculo de las islas, desdibujadas sobrenaturalmente en la bruma que las envuelve.

¿Se forjarán hombres en el fragor alucinante del fuego y la metralla del combate..?. ¿Volverán...?. ¿Volveremos...?. Me conmociona un estentóreo “Viva la Patria..!!” de un suboficial, reflejo espontáneo de los sentimientos que a todos nos embargan. Respondemos todos, exaltado nuestro amor por Ella.
1720 hs - Aterrizaje en Puerto Argentino.
Desembarcamos. El Mayor Moore me informa sobre la zona a ocupar hasta completar el cruce y reunión de efectivos (una zona de playa 1,5 Km al Sur del aeropuerto y situada al Oeste del camino a Puerto Argentino). Decido ocuparla a partir de ese momento, adoptando un despliegue preventivo para mantener una aptitud operacional mínima y estar en condiciones de iniciar el cumplimiento de la misión probable: traslado a la Gran Malvina. Durante la noche arriban en varios vuelos todos los elementos del Escalón Aéreo. Soplan vientos huracanados de 110/130 km/hora, hay lluvia y mucho frío. Bajo esas condiciones, los vivaques de las compañías son levantados con dificultades extremas (vuelo y rotura de paños de carpa, rotura de material, inundaciones del terreno, etc).
Se establece en el mismo aeropuerto un Puesto de Comando Táctico temporario para recibir los vuelos, impartir órdenes y guiar a las distintas fracciones a sus emplazamientos en el dispositivo. No puedo creerlo, pero no está previsto racionamiento en caliente para el regimiento; los angustiosos requerimientos de apoyo que formulo a las unidades de Fuerza Aérea y Ejército arribadas en días u horas previas no tienen eco: las suyas son apenas suficientes o sencillamente, dicen no tener.
Desconociendo donde está instalado el Puesto de Comando de la Brigada para plantear mi queja y solicitar la implementación de un apoyo, desisto de buscarlo y hacerlo (mal hecho) y me aboco a cavar mi pozo individual, cansado y furioso.
El arribo se completa muy escalonado en tiempo y sin regularidad.La unidad pernocta prácticamente a la intemperie, sin racionar, con varios grados de temperatura bajo cero y una llovizna helada, arrachada por los vientos, que cala los huesos sin misericordia.

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Capítulo III

EN EL TEATRO DE OPERACIONES ATLÁNTICO SUR

25 de Abril

El Regimiento amanece totalmente mojado.
Avanzado el mediodía, cuando procuro acordar la confección de raciones para la unidad, recibo la orden de presentarme en el Puesto de Comando de la Brigada para recibir una orden. Nadie raciona a mediodía y me ahorraré el disgusto de comentar las alternativas de mi presentación en el comando.

1430 hs – La orden: el Regimiento ocupará el Itsmo Darwin-Goose Green ( en Isla Soledad, no iremos a Gran Malvina según lo previsto inicialmente: algunas previsiones de mi planeamiento preliminar para este movimiento fueron al canasto ) a partir de las 2000 horas del 25 de Abril; es decir: ya.

El movimiento será nocturno, a pie, en dos jornadas de marcha. Misión: reserva terrestre de Puerto Argentino, defensa de las instalaciones de la Base Militar “Cóndor” (Fuerza Aérea) y de los caseríos de Darwin-Goose Green. Deberé segregar la Sección de Ingenieros que me fuera agregada en el continente
Para cumplir esa orden, dada la situación actual de la unidad, estoy seriamente limitado y no parece que el Comando de Brigada haya evaluado adecuadamente el peso de esas limitaciones, que enumero muy sintéticamente:

Personal



Moralmente disminuído por el cúmulo de esfuerzos realizados para cumplir misiones cambiadas una y otra vez. Lleva 24 horas en las islas, a la intemperie, bajo un temporal, mal descansada y sin racionamiento adecuado.

Inteligencia





1. Terreno:
Averiguo que a partir de la punta de camino (17 Km al Oeste de Puerto Argentino) se presenta compuesto de turba blanda e inundada, en condiciones de fango. Existen cursos de agua, temporarios o permanentes, de magnitud desconocida, algunos de los cuales habría que vadear. El relieve es montañoso. El camino de marcha está interrumpido por grandes acarreos de piedra, de ancho variable, en varios tramos. No se me ha indicado qué actitud seguir para el caso de tener que atravesar propiedad de los pobladores kelpers. No existen caminos. En cuanto a la distancia de marcha, estas serían, en el mejor de los casos, sin considerar obstáculos y en línea recta, más de 70 Km desde la punta del camino.

2. Condiciones meteorológicas
De mantenerse las vigentes: fuertes lluvias, vientos de 70 a 100 Km/h, nieblas, escarchillas, heladas.

3. Capacidades del enemigo
La unidad será especialmente vulnerable a ataques aéreos, bombardeo naval, emboscadas, golpes de mano (o cualquier otra puta cosa que se le ocurra hacer..!)

4. Cartografía :
No se dispone. Sin ella y sin referencia alguna para navegación terrestre, hasta la brújula me resulta inservible.

5. Logística :
Nada; salvo los efectos de dotación individual (equipo y armamento) todo, y al decir todo, es todo, se encuentra con el Escalón Marítimo en Puerto Deseado. Sin información respecto de fecha/hora de arribo probable a Malvinas.....(.Dios Todopoderoso...para nuestra desgracia, no llegará nunca...!!!)

Además, interesaba considerar:

Equipos individuales: no son transportables por el hombre esas distancias (el bolsón con manija ronda los 30 kg y además está mojado). No existe dotación de mochilas.

Racionamiento: víveres y efectos para cocinar y distribuir raciones, en el Escalón Marítimo; tampoco se me proveen. Ni eso, ni raciones de combate individuales a portar por el hombre.

Sanidad: se dispone exclusivamente de las Bolsas de Curaciones de la Sección Sanidad que porta individualmente el personal de Enfermeros.

Comunicaciones: en el Escalón Marítimo.

Vehículos: aunque se dispusiera de ellos, el terreno impondría descartar su uso, hasta donde llega mi información sobre el terreno.

Transporte: siendo imposible transportar a mano los equipos personales, debe considerarse su transporte a Darwin por modo aéreo o marítimo

Expongo estas conclusiones negativas en el Comando de la Brigada y posteriormente en el Logístico, y requiero los apoyos necesarios para salvar estas deficiencias, que no puedo solucionar a mi nivel de comando.

En acuerdo con el Comando Logístico se resuelve que el Escalón a Pie marchará a mis órdenes; por modo automotor avanzará hasta punta de camino con el apoyo de vehículos a proporcionar por el Comando Logístico, el resto del camino se haría a pie hasta Darwin. El Escalón Equipo haría el movimiento por modo aéreo o marítimo. El apoyo logístico sería aerotransportado a todo efecto. Nada se previó en materia de comunicaciones.

1700 hs – En el puesto de comando de la playa imparto las órdenes. Se inicia el alistamiento y se segrega a la Sección Ingenieros.

1830 hs – Soplan vientos con ráfagas de más de 100 Km/h. Se raciona rápidamente y se levanta el vivac. Oscurece.
El Capitán Lavaysse me plantea firmemente su punto de vista sobre la imposibilidad de ejecutar la marcha a pie. Debo refutarlo fundándome en el hecho de que los elementos de juicio que me expone, oportunamente presentados por mí al comando superior, no determinaron la revisión de la resolución adoptada. Llega el Tcnl Hilger, del Comando Logístico, quien es interiorizado de los problemas existentes.
Toma contacto telefónico con una autoridad cuya identidad no me aclara y me transmite la orden de suspender la marcha a pie a Darwin. La unidad completa alcanzará la punta de camino y establecerá allí una zona de reunión.

Por el mismo modo ratifico la orden y pregunto sobre la nueva misión. El Oficial Jefe responde: “No sé, hagan una posición de defensa en ese lugar”. Sobre tropas propias emplazadas sobre el camino de marcha, comunica que no las hay. Rectifico, en base a las nuevas órdenes, las ya impartidas al regimiento. Se han cumplido nuevos esfuerzos, estériles, inútiles.

2030/2100 hs - Llega la columna automotor; es heterogénea (MB 1114, MB 1124, Unimog 416 y 421, civiles y militares, Dodge y Bedford civiles, tractores de distintas potencias con acoplados, etc). Un porcentaje apreciable de los vehículos presenta deficiencias de mantenimiento. El oficial jefe de este paupérrimo rejuntado, pretendida columna de transporte, es el Capitán Requejado.

Habrá una marcha vaivén; en el primer escalón marcharé yo, el Capitán Lavaysse y las Compañías A, Comando y Servicios; en el segundo, el Segundo Jefe, el resto de la Plana Mayor y las compañías B y C; el tercer escalón estaría compuesto por los equipos y el material.

2200 hs – Inicio el movimiento con el primer escalón. A poco de comenzada la marcha y ya en el centro urbano de Puerto Argentino, la diversidad de potencias y rendimiento de ese montón de chatarra atrasa a la columna. Ordeno un alto de marcha y al Capitán Requejado, a cargo de la columna, que adopte las medidas pertinentes para mejorar radicalmente la velocidad del movimiento, orientándolo en tal sentido. Esta se reorganiza. Se redistribuye al personal y los tractores, más lentos, encabezarán la marcha para regular la velocidad. (un chiste tragicómico). La lluvia, la escasa visibilidad, agravada por la falta de luces ordenada y la estrechez de la calzada, dificultan esta operación. Perdemos una hora.

2300 hs – Reiniciamos la marcha. Al sobrepasar Town Hall (Puesto de Comando de la Brigada), el Mayor Betolli, Ayudante del Comandante, me informa que es peligroso continuar la marcha porque en el puente de Fitz Roy (2 Km al Oeste de la punta de camino) la infantería de marina ha montado una emboscada y no hay comunicación con ese grupo para alertarlo sobre nuestro movimiento. Le digo al Mayor Betolli que mis nuevas órdenes no prevén llegar al Fitz Roy, y que continuaré la marcha. Llevo menos de 24 hs con la unidad en las islas y ya estoy harto de problemas que no son de nuestra incumbencia pero condicionan permanentemente la conducción de la unidad, además de encontrarme todavía muy fastidiado por el problema de la columna.

Llega el Mayor Doglioli, del Estado Mayor del Gobierno de las Islas, quien hace suyas las opiniones de Betolli respecto de la peligrosidad de continuar la marcha. En nuestro camino deberemos atravesar los dispositivos del Regimiento 3 ( Ejército) y del Batallón 5 de Infantería de Marina, que tampoco se hallan alertados sobre nuestra presencia.

Insisto en que estos elementos de juicio no alcanzan para rectificar mis órdenes. Aclaro que oportunamente se me había informado sobre la inexistencia de tropas propias en el camino de marcha. El Mayor Doglioli propone que me adelante hasta la gobernación para posibilitar la consulta con el Comandante. Ordeno un alto y el establecimiento de seguridad inmediata. Me adelanto. El Gobernador, General Mario Benjamín Menendez, me ordena la interrupción del movimiento, que deberé reiniciar al amanecer del 26 de Abril. Cesa de llover ; llovió todo el día. La unidad pasa al descanso a la intemperie.

26 de Abril

0900 hs – Reiniciamos la marcha alcanzando la punta de camino a las 0950 hs. Día despejado, brillante.

1015 hs – La columna de transporte gira con dificultad (el camino es una senda de huella fangosa, sin banquinas y el terreno está anegado) y vuelve a Puerto Argentino a buscar al segundo escalón.

1030 hs – Con apoyo cartográfico y brújula, fijamos el punto alcanzado. Estamos en la falda Sur del Monte Challenguer. Considerando que, de acuerdo a la información de inteligencia, el camino podría ser una avenida de aproximación del enemigo para alcanzar Puerto Argentino, adopto un dispositivo de defensa con las tres subunidades de tiradores en primera línea y esfuerzo principal hacia el Oeste. el límite de retaguardia se apoya en los Montes Challenguer y Wall.

1500 hs – Llega el Segundo Escalón y la columna regresa a embarcar el Tercero (equipos y materiales). Hay demoras; ha sido reducido el número inicial de vehículos para emplearlos en otras tareas de transporte. El movimiento de la unidad ha sido perjudicado sin contemplaciones y además, sin haber tenido la consideración mínima con su jefatura de informarla al respecto. No se ha tenido en cuenta que esta quita significa para mi regimiento una nueva reorganización en su Tercer Escalón y que los equipos llegarán muy entrada la noche – si es que lo logran -, que deberán ser distribuidos a medida que arriben y que además deberán armarse los vivaques. Otra noche a la intemperie. Maldigo esa orden con toda mi alma y al que la impartió, quienquiera que fuese, no puedo evitarlo

1530/1630 hs – Ración en caliente: sopa y una manzana. Despliegue de las compañías para reconocer y ocupar sus emplazamientos antes del obscurecer.

2000 hs – Llega el Tercer Escalón. Frío y nieblas. Los equipos son distribuidos en la obscuridad total. Para un movimiento de unos miserables 17 Km , el Regimiento ha necesitado, por problemas ajenos a su comando, nada menos que 27 horas y por la misma razón, entramos en la tercera noche en las islas durmiendo a la intemperie. Me pregunto qué hubiera ocurrido de haber tenido que realizarlo con el equipo pesado (ocho contenedores de 20 toneladas) y del cual, a propósito, aun no tengo noticias.

Primeros problemas de congelamiento en las extremidades en el personal. Debo evacuar a un soldado al Hospital de Puerto Argentino. Tomo conocimiento de que se encuentra a estudio la organización de una Agrupación Reserva, a las órdenes del Segundo Comandante de Brigada, Coronel Chimeno, de la cual formaría parte mi unidad, ocupando una zona en Darwin-Goose Green.

Realizo un balance de las órdenes y misiones que he recibido y cumplido, parcial o totalmente, en el lapso 18/26 de Abril :

· 18 de Abril: ocupar una posición de defensa en el litoral marítimo, en el sector C Rivadavia-C Olivia.
· 21 de Abril: ocupación de una posición de defensa en el límite y frontera Sur con Chile.
· 22 de Abril: orden dejando sin efecto esa misión y retorno a C Olivia.

· 23 de Abril: orden para el movimiento a las Islas; destino, Gran Malvina.
· 25 de Abril: orden de movimiento a Gran Malvina sin efecto; orden para ocupar el itsmo de Darwin (Isla Soledad) que, al momento, ha tenido las siguientes rectificaciones:

1. Movimiento nocturno de personal, a pie, equipos: por modo aéreo o marítimo.
2. Movimiento de la unidad completa por modo automotor y a pie; en el inicio de su cumplimiento, interrupción por problemas en la columna de transporte y reestructuración de la organización para la marcha.
3. Orden para interrumpir el movimiento
4. Orden para continuar y ocupar una zona de reunión con misión no precisada. Durante su cumplimiento, sin orden ni preaviso, segregación parcial de la columna de transporte

· 26 de Abril: posible continuación del movimiento a Darwin.

Este balance es negativo para la moral de cuadros y tropa. En una recorrida por las subunidades en tanto retiran sus equipos y ocupan sus posiciones, me llama la atención la actitud de un soldado que manipulea su equipo en el barro y a merced de la llovizna congelada del momento, mascullando palabrotas en voz baja. Lo palmeo en el hombro: “¿Cómo se siente, soldado..? _- Sorprendido, intenta pararse y adoptar la posición militar; lo detengo. “Bien...mi teniente coronel – vacilando – pero tengo la impresión de que nosotros sobramos en las islas.” “¿Por qué? – mi pregunta inevitable – “Por el montón de vueltas que estamos dando.”

27 de Abril

Amanece lloviendo intensamente. El regimiento, desplegado, inicia los trabajos de organización de la posición. Parte de la noche se ocupó en la recepción de material y su distribución, incluyendo tres cañones sin retroceso calibre 105 mm y dos jeeps MB de la dotación de la unidad, que fueron adelantados a las islas por modo aéreo. No se recibió la munición para esas armas pesadas; ergo, las tenemos pero son inservibles, ferretería inútil. De todos modos, ordeno emplazarlas en las posiciones confiando al azar, no a otra cosa, recibir su munición.

No tenemos información sobre el escalón marítimo. En el buque “Córdoba” deben llegar todos los medios necesarios embarcados en Puerto Deseado para nuestra unidad de combate.

1215 hs – Cumplo la orden de presentarme en el Puesto de Comando de la Brigada. El Segundo Comandante, Coronel Chimeno, pone en mi conocimiento la organización de una Agrupación “Capitán Giachino” (Infante de Marina muerto en la toma de la gobernación el 02 de Abril), que será, a sus órdenes, reserva del Comando de las Fuerzas Terrestres; me confirma que el Regimiento deberá ocupar el Itsmo Darwin-Goose Green a partir del 28 de Abril, ejecutando un movimiento helitransportado, para operar en misión de refuerzo y/o contraataque en Puerto Argentino y proporcionar defensa a las instalaciones de la Base Aérea “Cóndor” y, secundariamente, a las localidades de Darwin y Goose Green.

El transporte a Darwin se ejecutará con helicópteros Chinook de la Fuerza Aérea, a partir del 28 de Abril. Tendré que segregar la Compañía B, que será afectada a la seguridad de los medios aéreos del Batallón de Aviación de Ejército 601 en el monte Dos Hermanas; mi balance: tres misiones no precisamente chistosas, a cumplir en una zona aislada distante 70/80 km, sin el equipo pesado (no hay fecha cierta de llegada a las islas) y con una compañía completa menos.

No pude menos que acordarme del logo del banderín de egreso de mi promoción, la número 11 del Liceo Militar “General San Martín” (año 1953): un árbol cuyo tronco lo forma el número 11; un perro lo mea displicentemente.

1230 hs - Estando yo ausente, en mi Puesto de Comando en Challenguer se presenta el Jefe del Regimiento 4, Teniente Coronel Diego Soria, quien toma contacto con el Mayor Frontera. Comunica que su Regimiento está en la zona reconociendo posiciones que deberá ocupar, pero cuyo sector no le fue precisado.Mi Segundo Jefe lo impone de la misión autoimpuesta por nuestra unidad y propone al Jefe del 4 la ocupación de un sector en la falda Sur del Monte Wall, cubriendo el claro del sector de costa y camino a Puente Fitz Roy, comprendido entre el R.12 y el BIM 5 (Batallón 5 de Infantería de Marina).

El visitante aprueba la proposición del Mayor Frontera y comunica que propondría al Romando de la Brigada la ocupación de la zona mencionada con su regimiento.

1430/1500 hs – El Regimiento 4 alcanza la zona prevista. Han recorrido los 17 Km desde Puerto Argentino a pie, bajo una lluvia torrencial y portando sus equipos a brazo (las unidades de infantería, algo ciertamente incomprensible, no tienen provista mochilas)-, como si fueran carteritas, solo que de 20/30 Kg, sobre terreno anegado y fangoso. Los hombres están deshechos.

El Regimiento 12 apoya al 4 con racionamiento en caliente y sanidad, muy limitado.

Las lluvias y fuertes vientos inciden negativamente en el rendimiento de las tareas de organización de la posición. Además, no contamos con material de zapa y los trabajos de tierra en la preparación de posiciones ( tirador individual, armas automáticas y pesadas, puestos de comando, depósitos, etc ) son entorpecidos por el agua que los inunda, Hay nuevos casos de congelamiento. Los paños de carpa pierden su impermeabilidad y no dan protección.

1530 hs – Regreso de Puerto Argentino. Expongo a la Plana Mayor los planes para el transporte de la unidad a Darwin.

1615 hs - Llegan el Comandante de la Brigada y su Ayudante. Expongo sobre la situación de personal, actividades de la unidad, órdenes impartidas para el movimiento a Darwin, requerimientos para salvar la deficiencia operacional del Regimiento, resultante de la falta de sus medios, aún en el continente según último dato y los apoyos hechos al 4 de Infantería.

1700 hs – Por helicóptero, llega el Gobernador Militar de las Islas. Exposición similar, por mi parte, a la hecha ante el Comandante de Brigada. El Gobernador me comunica que la flota inglesa se halla a 50 millas de la costa y son probables e inminentes operaciones de desembarco y/o más posiblemente, de comandos; ordena el alerta y alistamiento máximo para el caso de ataque. Me pregunto con qué.?..¡Dios...!! con qué?

2330 hs – Novedades en la compañía B, emplazada en el sector principal de la defensa, al Oeste del dispositivo. El cabo Héctor Golobardas, creyendo haber escuchado y visto algo que en la obscuridad no puede precisar, se adelanta a reconocer. El Soldado Clase 63 Vicente Pérez, lo sigue, sin preaviso, a cierta distancia. El suboficial escucha un ruido, gira y hace fuego en automático con su FAL, hiriendo gravemente a Pérez y al Sargento Francisco Bazán en la mano derecha, y levemente a otros soldado, que se encontraba en otras posiciones pero en su línea de fuego. Se dispone la atención de los heridos y su inmediata evacuación al hospital de Puerto Argentino en los jeeps disponibles.
Nieblas y lloviznas ligeras.

28 de Abril

Amanece lloviendo.
0800 hs – La 1ra Sección de la Compañía A se encuentra alistada sobre camino para su embarque y helitransporte a Darwin. Mejora sensiblemente el tiempo.

1100 hs – Vuelve el Comandante de Brigada y expongo:
· Precaria capacidad operacional del Regimiento por faltarle sus medios.
· Inconvenientes habidos para el cumplimiento de la misión y deficiencias en el apoyo al Regimiento que agravan las carencias.
· Necesidad de requerir a la Fuerza Aérea que acelere el helitransporte a Darwin.

No se presenta el helicóptero y la Sección continúa sobre el camino, alistada desde las 0800 hs. No se puede disponer que las tropas esperen su embarque en las posiciones, ya que las aeronaves deben aterrizar y despegar, por seguridad, en un plazo que no debe superar los 3/5 minutos; la seguridad de las fracciones encolumnadas en medio del camino durante horas, esperando, no cuenta.

La Brigada, siendo su responsabilidad, no ha establecido comunicaciones de ningun tipo con el regimiento; nos encontramos aislados y por ende, sin información alguna sobre la evolución de la situación y en particular, la del enemigo; resuelvo el empleo de un equipo radioeléctrico Thompson (2 disponibles) para instalar un puesto radioeléctrico en el Comando de la Brigada que me permita establecer enlace; en fín , hago lo que debiera haber hecho mínimamente la Brigada que, además, sabe que la unidad está en pelotas. El Teniente Primero López Cazo operará ese equipo en Puerto Argentino y a ese efecto se traslada allá.

1800 hs – Llega un helicóptero Chinook de Fuerza Aérea que enfila a Darwin llevando a la 1ra sección de la compañía A, que ha cumplido 10 horas de espera sobre camino en el lugar de embarque. Recorro el dispositivo.

A la noche, en reunión informativa con la Plana Mayor, resuelvo adelantar, en el próximo vuelo, mi movimiento a Darwin con el Capitán Lavaysse y el Mayor Moore, para impulsar en la superioridad una mayor celeridad en el transporte del regimiento e incluir en cada escalón que será aerotransportado, fracciones adecuadas de la Compañía Servicios, pues considero que el movimiento será sumamente lento y debe asegurarse el apoyo simultáneo a los dos agrupamientos, en Challenguer y en Darwin.

Recibo información sobre el Buque “Córdoba” en el que se encuentran todos los medios materiales de la unidad: no zarpará debido al bloqueo inglés. El material será desembarcado nuevamente en Puerto Deseado, transportado por tierra nuevamente a Comodoro Rivadavia (200 Km) y acondicionado para su embarque en avión....patético.

Pensando en los medios aéreos a disponer para el movimiento a Malvinas de más de 20 toneladas de carga , las prioridades que deben acordarme para que se ejecuten en tiempo y forma y posteriormente, qué medios se dispondrán y con qué prioridades se ejecutará el movimiento desde Puerto Argentino a Darwin – Goose Green no pude menos que reirme a carcajadas, por no llorar, al recibir esa información.

Más luego, consciente de la imposibilidad de determinar cuánto tiempo pasará antes de reunirme con mis medios y de la amenaza cierta de la flota enemiga, trato de atemperar mi rabia y mi profunda sensación de total impotencia operativa caminando solitariamente el dispositivo durante toda la noche.

Llueve torrencialmente. El Regimiento está totalmente mojado y enterrado en el fango helado de sus pozos.

29 de Abril

Sigue lloviendo. Aclara parcialmente hacia mediodía.
Es embarcada una sección de las dos alistadas sobre camino. Los efectivos se mantienen en espera permanente. En cada helicóptero puede viajar sólo una sección de tiradores.

1700 hs – Llega, por automotor, el Segundo Comandante de la Brigada.

Expongo la situación:
§ Misión autoimpuesta y concepto de la operación para la defensa del sector.
§ Plan de helitransporte en ejecución y rectificaciones ordenadas en la composición de escalones para asegurar el apoyo de los servicios a todos, fundadas en su evidente lentitud a pesar del reiterado requerimiento a toda instancia superior de acelerar el mismo.
§ Reitero la limitación de mi capacidad operacional con motivo del bloqueo del escalón marítimo del Regimiento en el continente.
§ Formulo requerimientos de material de comunicaciones, armas pesadas, municiones, etc, en dotaciones mínimas para paliar esa deficiencia imposible de remontar: “no tenemos ninguna aptitud para el combate, salvo nuestra sangre”, así lo manifesté.
§ Reitero por enésima vez mi solicitud de acelerar el helitransporte de la unidad, responsabilidad de la Fuerza Aérea.

Me informan sobe el personal herido en la noche del 27/28de Abril.
El Soldado Perez ha fallecido y el Sargento Bazán sufrió la amputación de tres dedos de la mano derecha. Será evacuado al continente.El Teniente 1ro López Cazo, al que había mandado a establecer enlace radioeléctrico con la Brigada, ha sido segregado con el equipo de comunicaciones de la unidad y afectado a la Agrupación “Giachino”. Pïenso irónicamente que no debe haber otro equipo de radio en Puerto Argentino, ya que le quitan al Regimiento uno de los dos en servicio que disponía y debió haberse empleado para comunicarlo con sus mandos conforme lo preví, cuando son los mandos los responsables de establecer el enlace y asignar los medios . Reclamo por el oficial y por el equipo sin resultado.

1730 hs – Se retira el Segundo Comandante.
No hay nuevos vuelos a Darwin en el resto del día. Ordeno el retorno a su posición de las fracciones en espera sobre camino.

En la noche, con una vela encubierta para evitar que su luz resulte una referencia para un posible enemigo próximo y con los últimos momentos de lucidez antes que el cansancio moral de un día sin nada positivo para sumar: nada del material pesado, bajas de personal, el “goteo” del transporte, sin información actualizada de enemigo y ni siquiera una decisión formal del Comando de dotarme de mínimos medios operacionales y el sueño me venzan, escribo a casa :

“Un largo trajín con la unidad me encuentra ya en las islas alistado para lo que pudiera suceder (...) Hasta ahora la continuidad de los movimientos en el continente y las islas me imposibilitaron escribir (...) Las islas tienen esa belleza salvaje tan particular y propia de nuestro sur, que ustedes conocen (...)...las condiciones de confort propias de la vida en campaña nos permiten sobrellevar sin problemas las inclemencias de un clíma durísimo (...). Estoy perfectamente de salud y ánimo, no se preocupen”.

Realmente me encontraba bien de salud, pero mentía descaradamente respecto de mi estado de ánimo. Sentía una bronca insondable y la certeza sobre la impotencia operativa del Regimiento hacía en silencio hervir mi sangre

30 de Abril

Llueve intermitentemente toda la mañana.

1130 hs – Llega un helicóptero. Se embarca una sección de tiradores de la compañía A. Integro este escalón con el Capitán Lavaysse y el Mayor Moore. Se hace cargo el Segundo Jefe de la unidad.

1200 hs – Aterrizo en Ganso Verde, dos kilómetros al Norte del caserío. Llovizna ligeramente. Me informan que ese día se ejecutará la mayor cantidad posible de vuelos para completar la reunión del regimiento.

Reconozco el terreno y resuelvo el emplazamiento que ocuparán, al llegar, las fracciones. Es un sector de potreros al Norte de la pista de aterrizaje, protegido por campos minados instalados por la Compañía C del Regimiento 25 de Infantería.Este dispositivo completa transitoriamente el ya establecido por los efectivos del Ejército y de la Fuerza Aérea para la defensa inmediata de la base.

En el Puesto de Comando, emplazado en un extremo de la pista, al Norte del caserío, me presento al Jefe de la Base Aérea Militar “Cóndor”, Vicecomodoro Wilson Rosier Pedrozo, y saludo al Jefe de la Compañía C del Regimiento 25, Teniente Primero Carlos Esteban.En una exposición informal, el Jefe de la Base me informa sobre capacidades probables del enemigo en la zona; situación y actitud de la población kelper; organización y misión de la base. Esta incluye:

· 1 Compañía de defensa ( a 2 secciones de tiradores)
· 1 sección apoyo (2 morteros de 81mm)
· 1 sección de artillería de defensa aérea (6 cañones de 20 mm)
· 1 escuadrón servicios
· 1 escuadrón de aviones IA-58 Pucará (12 máquinas); Jefe: Mayor (FAA) Navarro.
· 1 escuadrón de helicópteros (2 Chinook; 2 Bell 212); Jefe: Mayor (FAA) Posse.

Me entero también del dispositivo adoptado para la defensa inmediata de las instalaciones y de los sectores que se consideran más adecuados para la defensa perimetral de la base, que compete al elemento terrestre. A mi turno le informo sobre la misión del Regimiento, problemas existentes en su capacidad operacional y el estado del movimiento de la unidad hacia la zona; aprovecho para requerir el incremento de la frecuencia.

Sobre este esquema, esbozo mi concepto de la operación. Me ajusto en su lineamiento a las exigencias de alistamiento que derivan de la misión prioritaria: reserva helitransportada del Comando Terrestre del Teatro. Esta misión condiciona la amplitud de mi maniobra, teniendo en cuenta que los tiempos disponibles, conforme a las variantes de empleo requieren el alistamiento y embarque en helicópteros de los elementos a emplear en lapsos de dos a cuatro horas.

Con mi plana mayor ejecuto el reconocimiento del sector Norte del itsmo, responsabilidad de la Compañía A. En la zona están los elementos que fueron aerotransportados los días 28 y 29 de Abril, emplazados en un despliegue preventivo transitorio. Hay personal afectado por “pie de trinchera”.

Llueve torrencialmente. Ordeno suspender los reconocimientos de detalle pendientes. Por la tarde, otros vuelos completan el personal de las compañías A y C.En el Puesto de Comando de la Compañía C del 25 – una instalación anexa a la escuela – su jefe me expone que la compañía está organizada con :

· 1 Grupo Comando.
· 4 Secciones de Tiradores (3 orgánicas; 1 sección de la Compañía C del Regimiento 8, agregada)
· Sección Apoyo (armas pesadas: morteros 81 mm y cañones s/r cal 105 mm): no tiene; ha sido segregada y retenida con el resto del Regimiento 25 en Puerto Argentino

No entiendo qué puede justificar una segregación de esa naturaleza; están allí desde el 4 de Abril, con la misión asignada ahora a mi Regimiento.

En cuanto a la población kelper de Darwin – Ganso Verde (114 personas) se ha dispuesto que su libertad de movimientos está restringida al límite perimetral de Ganso Verde. Les está prohibido desplazarse a los establecimientos rurales del interior. Se mantiene una reserva de alimentos en los domicilios particulares, equivalente a diez días, a disposición de las tropas, para el caso de ataque. Si este se produjera, los residentes serán concentrados en el Ayuntamiento y la capilla de Ganso Verde.

Las tropas ocuparán la localidad para su defensa, emplazándose en un dispositivo perimetral reforzado al Norte (sobre la rada del embarcadero). Las comunicaciones internas y con Puerto Argentino se establecen con equipos portátiles secuestrados en la localidad, además de la dotación orgánica.

El Puesto de Comando de la Compañía, en caso de ataque, será trasladado a una casa de piedra que dispone de un equipo de radioaficionado, en el límite Norte de la localidad, sobre la rada. Coincide con el emplazamiento que por la mañana había dispuesto yo para el Comando del Regimiento, impuesto además porque ese equipo radioeléctrico, fijo e inamovible, es el único medio de comunicaciones que dispondría para enlace con Puerto Argentino. Estos planes del Teniente Primero Esteban han sido aprobados por el comandante de la Xma Brigada,, General Jofré y el Gobernador de las Islas, General Menendez, en visitas realizadas el 14 y 17 de Abril.

Doy también mi aprobación, tentativamente, condicionándola a las variantes que pudieren surgir de mi resolución para el cumplimiento de las misiones que me han sido impuestas y, fundamentalmente, de la reunión con el resto de los efectivos de la Unidad y con sus medios materiales, aun en el continente.

De ello resulta, p. ej, que el Regimiento no dispone en la zona de la cantidad adecuada de medios para el racionamiento – lo poco disponible se encuentra todavía en Monte Challenguer – la Compañía C del 25 nos apoyará, muy limitadamente, con los suyos; no puede pretenderse que los medios de confección de raciones y distribución de una compañía puedan salvar las necesidades de, hasta el momento, tres compañías. Vaya, qué raro..!!!., tendremos que improvisar. Con las ultimas luces cesa la lluvia y despeja.

01 de Mayo

0430 hs – Alerta roja (ataque aéreo), transmitida por Puerto Argentino, que informa que los ingleses bombardean la capital en el sector del aeropuerto.

En previsión de un ataque similar a la pista y base locales y ante la posibilidad de que sean alcanzadas las tropas que vivaquean al límite Norte de las mismas, ordeno que recojan equipo personal y armamento y se desplacen, desplegadas, hacia la zona reconocida por la compañía A, a unos 2 km de distancia. El resto del material, ante la falta de tiempo, permanecerá en el vivac.Se ejecuta esto en noche cerrada, con cielo despejado; esta orden salvaría posteriormente a parte de las tropas del bombardeo y ametrallamiento enemigo, que afectó parcialmente las carpas del extremo Noreste del vivac.

0600 hs – Movimiento completado. Cesa la alerta roja.
Concurro con la plana mayor al puesto de comando de la base. El Vicecomodoro Pedrozo me impone de la situación en Puerto Argentino. Hay nerviosismo entre el personal. Se ordena el despegue del Escuadrón Pucará en previsión de un ataque; durante ese despegue se advierten problemas en el tren de rueda delantero de las máquinas (triciclo), por deficiencias en el asentamiento del terreno de la pista en su extremo Sureste., seguramente agravado por las últimas lluvias, algunas torrenciales. Al completar la cerrera de despegue, las proas de los aviones ocican peligrosamente en ese lugar.

La tercera máquina en orden de despegue rompe el tren delantero y clava su proa en tierra. No hay consecuencias para el piloto, pero queda obstruída la pista para el resto.Regreso al puesto de comando de la compañía C del 25. Ya amaneció. Imparto las órdenes para los reconocimientos pendientes.

0815 hs -. Inicia la marcha la comisión que reconocerá el sector de responsablidad de la compañía C del Regimiento 12. Van el Mayor Moore, el Capitán Lavaysse, el Jefe de la Compañía , Teniente Primero Ramón Duaso Fernandez y el Subteniente Reyes, de la Compañía C del 25, que oficiará de guía y conductor del jeep asignado a la comisión.

0825 hs – Ataque de cuatro aviones Sea Harrier, a caballo de la pista y sus instalaciones, a muy baja altura en dirección Noroeste – Sureste, con bombas y ametralladoras. Sorpresa total por no haber habido alerta roja local previa

Dos bombas impactan la pista, una de ellas sobre un Pucará que precalienta motores para el despegue. El piloto es el Teniente Daniel Antonio Jukic; muere al estallar la cabina. La otra bomba da sobre la banquina Este del camino Darwin-Ganso Verde, a retaguardia del vehículo de la comisión de reconocimiento, que estaba sobrepasando el extremo de la pista. No lo afecta, por simple milagro.Las ametralladoras baten eficazmente las instalaciones de la base, extremo de la pista y un sector del camino. Todo dura diez segundos. Sus efectos:

Fuerza Aérea

· 6 muertos (incluye el piloto).
· 2 desaparecidos.
· 17 heridos, 2 de los cuales morirán durante su traslado a Puerto Argentino.
· 1 avión Pucará destruído.
· Munición y material diverso inutilizado.

Regimiento 12

· Personal: sin novedad
· Daños parciales en equipo y carpas en vivac.

Se pone en vigencia el plan previsto para el caso de ataque. Procede la compañía C del Regimiento 25 a ejecutarlo. Ordeno que se completen los reconocimientos, con prioridad en el sector de la compañía C del Regimiento 12, al Sur del itsmo. La población es concentrada sin novedad en el ayuntamiento.

Ordeno y superviso personalmente las siguientes actividades:

· Compañía A: concurrirá al vivac por fracciones, escalonada, en columna abierta, para desarmar el vivac, completar el armado de equipos individuales, alistar el material para su transporte y volver a la zona asignada.

· Compañía C: igual que la A. El movimiento será hacia la zona asignada al Sur. Ocupará un área de reunión dispersa hasta que se completen los reconocimientos.

· Ordeno atención especial ante una posible repetición del ataque y al campo minado que linda al Norte con el vivac.

0930 hs – Se inicia la actividad. El transporte de material, incluso cajones de municiones, debe hacerse a brazo y a pie, en el barro, recorriendo distancias de entre 3 y 5 km. Requerimos de la base, en préstamo, dos tractores con trineo. Asignamos uno a cada subunidad para agilizar el trabajo.

Visito el Puesto de Socorro de la base y colaboro en la atención de los heridos.Se inicia la organización de las posiciones. No ha sido posible racionar a mediodía. Las actividades que se realizan impidieron incluso trasladar a tiempo la cocina de la compañía C del 25, única que se dispone para todos los elementos terrestres (una cocina para 200 raciones debe hacerlo para casi 600 hombres).

1520 hs – Alerta roja para Darwin-Ganso Verde. Puerto Argentino comunica que hay intentos de desembarco y ataques aéreos en la capital y la presencia de tres naves tipo fragata en la entrada del Choiseul Sound, navegando aparentemente hacia Darwin. Previene sobre el probable desembarco con lanchones o el lanzamiento de una operación helitransportada. Tiempo para el contacto del enemigo con Darwin en caso de desembarco: 20 minutos.

Me dirijo al Puesto de Comando de la base, llamado por el Vicecomodoro Pedrozo.

Me impone de la situación: ha ordenado el despegue de los Pucará hacia una base de alternativa y propondrá al Comando Aéreo del Teatro el cese operativo de la base y, que, en consecuencia, la defensa de sus instalaciones y de Darwin-Ganso Verde será, en caso de ser aprobada su propuesta, un problema de exclusiva responsabilidad de Ejército. Ordenó a la compañía de defensa de la base desplegar y ocupar posiciones en el extremo Sud-sudeste de la pista, al Este del camino con frente a la costa y rada del puerto y el refuerzo de sus fuegos con dos de los cañones antiaéreos de 30 milímetros.

Ordeno a la Compañía A del 12 suspender la organización de su zona de responsabilidad y ocupar posiciones en las alturas dominantes del extremo Norte de la rada del puerto. La compañía C ocupará posiciones con una sección de tiradores y un Mortero 81 mm en las alturas sobre la costa, al Este del camino y hasta la prolongación sobre el Itsmo de la Península de Ganso Verde. Así complemento el dispositivo de la compañía de defensa de la base. El resto de la Compañía C permanecerá como reserva en el extremo Oeste del caserío.

Mi Puesto de Comando estará sobre la costa, con la Sección de Tiradores de la Compañía C. Requiero a la base el apoyo de helicópteros para el transporte de la Compañía A. Es concedido. No habiendo comunicaciones en la Compañía A, el Capitán Lavaysse cubre a la carrera la distancia que nos separa de ella, para imponer a su jefe de la situación y las órdenes.

Regresando al Puesto de Comando, advierte que el helicóptero a cargo del desplazamiento de la Compañía está desembarcando tropas en un lugar distinto al ordenado por mí, restando rapidez al operativo al motivar un nuevo movimiento a pie, Regresa con el mismo aire de marcha y corrige el error. Conducir sin comunicaciones es de-ses-pe-ran-te; nuestro material sigue en el continente.

La Compañía A que organizaba su sector, habiendo iniciado dificultosamente las obras de fortificación y reforzamiento en el terreno por la falta del material de zapa, completado el emplazamiento de armas, distribuido munición y acondicionado sus equipos, por imperio de la situación debe iniciar rápidamente a pie su movimiento hacia nuevas posiciones, a 2 km de distancia, transportando a brazo el material y la munición que resulta posible, dejando, en las que organizaban, la munición y material restante, en tanto se concreta el apoyo de helitransporte por fracciones.

Irrita ver a la sufrida infantería, a pie, sin mochilas, sin pala individual, moverse dificultosamente por el recargo de las prendas y vestuario que deben completar su equipo normal de verano para adecuarlo al clima, sin correaje adecuado, con un cañón sin retroceso que debe ser arrastrado en el barro. Cada hombre además, debe cargar también con su armamento individual, munición y herramientas del arma. Se le ha asignado un vehículo Land Rover, requisado por la base, que ayuda en algo al movimiento; la Compañía C, con menos distancia a recorrer y menor tiempo en la zona de responsabilidad que organiza en el Sur del Itsmo, ya completó su desplazamiento sin dificultades.

1730 hs – Hasta ahora, no se concretó el ataque inglés; a Dios gracias, porque de haber sucedido en el tiempo estimado por Puerto Argentino habríamos entrado en combate cuando aún, penosamente, estábamos en pleno redespliegue. Se ve una densa columna de humo al Sudeste.

Oscurece sin novedad. Puerto Argentino informa de exitosos ataques aéreos argentinos a la Task Force. Alegría inocultable.

Las tropas mantendrán sus posiciones en previsión de una sorpresa porque no tenemos información completa sobre el movimiento inglés en Choiseul Sound. No se raciona. Situación y medios lo impiden; se distribuye mate caliente.

El Jefe de la Compañía C del 25 me informa sobre las novedades en el procedimiento realizado por personal de Fuerza Aérea en Ganso Verde. La base cree que existe allí un elemento radioeléctrico que habría guiado el ataque aéreo. Considera que en la requisa se incluyó equipo que podría haber servido para esa tarea. Así lo informó también al Jefe de la Base; la noche es despejada, ideal para ataques helitransportados o de comandos.

02 de Mayo

Mal tiempo, fuertes vientos y mucho frío.
Las subunidades vuelven a sus posiciones y continúan las tareas de organización suspendidas el día anterior,. La Plana Mayor supervisa el dispositivo de defensa antiaérea con la jefatura de la base; está integrado por dos secciones – una de la propia base; la otra, es la 3ra Sección de la Batería “B” del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 601, de Ejercito, al mando del Subteniente Claudio Oscar Braghini, con dos cañones bitubo 35 milímetros Oerlikon-Suiza y un Director de Tiro Skayguard de Contraves-Suiza; cuando atacaron el día anterior no sonó la alarma acústica (sirena) del alerta rojo y los radares estaban inactivados, al parecer, por economía de combustible. No hubo alarma temprana. La sorpresa fue total.

Se reubican los cañones antiaéreos de 20 mm que estaban sobre la costa ante la posibilidad de un desembarco inglés y se amplía todo el dispositivo de las armas antiaéreas de la base; eso permitiría la apertura temprana del fuego y mayor eficiencia defensiva. La Sección de 35 mm mantendrá su emplazamiento al extremo Oeste de la península, a un kilómetro y medio al sudeste de la pista.

Los radares de los elementos iban a funcionar en forma alternada o simultánea, según la situación. Completamos el reconocimiento del caserío y locales manufactureros ovinos de Ganso Verde e inspeccionamos al dispositivo de las fracciones de la Compañía C del 25.

Visita a la población kelper alojada en el Ayuntamiento y conferencia con Mr Hardcastle (gerente de la Falkland Island Co en la isla, empresa lanera propiedad privada del matrimonio Thatcher ( Primera Ministra Británica ) y Mr Goss ( capataz del establecimiento en Ganso Verde ) sobre las necesidades primarias de las familias. Se reúne información para impartir adecuadas directivas de asuntos civiles. Completa su tarea el personal de Fuerza Aérea encargado de requisar el material electrónico que pudiera haber sido usado para guiar el ataque aéreo inglés. El destino final de ese material (equipos fotográficos, de audio, ópticos y otros) motivó posteriores reclamos de sus propietarios y se quiso responsabilizar a personal de Ejército, sin pruebas y sin tomar en cuenta que a esa fecha los efectivos del Regimiento no habían entrado en la localidad.

Día de relativa calma. Hay alertas rojas que motivan expectativas. Las compañías organizan con esfuerzo sus posiciones; el helitransporte desde Monte Challenguer del resto del regimiento está suspendido por la actividad aérea del enemigo, que es superior en ese sentido.

Trabajo con la Plana Mayor en planes de defensa y directivas de Asuntos Civiles; me sigue preocupando seriamente las falta de información sobre el Escalón Marítimo que debe traernos desde el continente todo el equipo y material pesado.

Ignoro si se ha concretado la transferencia de esa tarea a medios aéreos. Esto provoca carencias materiales que afectan, al punto de paralizarlo por tiempo indeterminado, la capacidad operacional del Regimiento. Ese factor, ahora que el enemigo ha iniciado operaciones ofensivas, es crítico.

Sé que aunque se hubiera resuelto el traslado por medio aéreo habrá serias dificultades para transbordar y transportar por algún medio que no logro visualizar como posible, desde Puerto Argentino a Ganso Verde. La pista no puede recibir aviones grandes y los helicópteros Chinook no alcanzan ni para un ágil movimiento de personal. Queda sólo como factible una riesgosa variante marítima, prácticamente suicida.

El Regimiento, además de haber segregado su Compañía B al Monte Dos Hermanas, está dividido entre Monte Challenguer y Ganso Verde, agravando esto sus dificultades operativas. El movimiento de mi gente hasta esta zona se cumple “por goteo”, sin lapsos definidos ni preavisos. No creo que se regularice inmediatamente. La base aérea, responsable primaria de ese movimiento, no reacciona. A nadie parece importar un carajo que un regimiento con cuatro dispares misiones a cumplir e iniciadas las hostilidades, se encuentre aun plantado por mitades en medio de las islas, “en pelotas” y sin indicio alguno que la situación se revierta.

Dependemos logísticamente de Puerto Argentino, y desde allí sólo nos pueden apoyar por modo aéreo o marítimo, lo que aparece como muy dificultoso; los hechos de la víspera demuestran que es necesario que el comando superior determine claramente las relaciones de comando y vinculaciones de dependencia entre elementos terrestres y aéreos. La población kelper (114 personas) representa un problema complejo cuya atención perjudica la debida a los asuntos operacionales. No tengo orientación superior al respecto; por otro lado, de concretarse el cambio de emplazamiento de la base que propuso su jefatura, la misión del regimiento (seguridad de las instalaciones y los caseríos) quedaría parcialmente sin efecto y bloquearía su misión primaria ( reserva helitransportada de Puerto Argentino ) al quedar sin medios aéreos para desplazarse ( los helicópteros de la base ) que, de todos modos, son insuficientes y están afectados con prioridad a las necesidades de la misma.

Tendré que implementar, ante todas estas dificultades, órdenes flexibles, adapatadas a las variantes de la situación y que proporcionen libertad de acción a la iniciativa de los mandos dependientes; continuamos trabajando gran parte de la noche. El Capitán Lavaysse está enfermo (ha recrudecido una vieja afección renal) y es opinión del médico que puede haber necesidad de evacuarlo a la brevedad.
Vientos fuertes; mucho frío.

03 de Mayo

Amanece lloviendo y con vientos muy fuertes.
Se imparten las órdenes para solucionar los problemas planteados por la población kelper el día anterior referidos a la higiene personal en los domicilios, cambio de ropa y obtención de medicamentos, alimentación de los perros ovejeros en sus corrales, suelta y pastoreo del ganado, habilitación de baños, alimentación, recreo exterior, niños, atención médica a los enfermos, servicios públicos esenciales (luz, agua, energía eléctrica calefacción, servicios cloacales), etc etc. Las directivas de asuntos civiles que comunico a la Plana Mayor, tendientes a regular el movimiento de la población, no implicarán interferencia a las operaciones.

Me baso para confeccionarlas en toda la información reunida, los planes que el comando superior aprobara a la Compañía C del 25 y la experiencia adquirida en esos días en cuanto al control de esta población tan particular. Está presente el personal de cuadros que asumirá la responsabilidad directa de los distintos aspectos. Como no existen directivas superiores, aplico mi personal evaluación del problema y éstas se establecen bajo mi exclusiva responsabilidad.

Determino la organización de equipos de trabajo con personal militar para mantener los servicios públicos esenciales. La alimentación será suministrada, con la participación y control de civiles, en base a los víveres disponibles en la proveeduría de la FIC. En cuanto al ganado ovino, impartí instrucciones para su búsqueda, arreo, reunión en corrales, registro de sus movimiento, faenamiento y distribución para el racionamiento militar y civil. El apoyo sanitario se efectuará utilizando el personal y los elementos disponibles de la Sección Sanidad del Regimiento y de la Base.

Se prestará seguridad a la Proveeduría, la Usina, el Ayuntamiento, domicilios particulares no ocupados y actividades comunes civiles autorizadas, externas al lugar de concentración. El apoyo religioso quedará a cargo de Capellanes de Ejército, en lo que respecta a civiles católicos. El resto de las previsiones se refería al mantenimiento de la moral (facilidades de cine, video, lectura, recreo, etc) y a la organización de los baños.

La base, salvo en lo que hace al aspecto sanitario mencionado y a pesar de encontrarse prácticamente desactivada (el escuadrón Pucará había sido relocalizado en otra área de las islas), no proporciona ninguna colaboración; para el cumplimiento de estas disposiciones, a pesar de su simplicidad, se debe afectar a un número significativo de cuadros y tropa; considero que demandará, además, mi personal atención, en desmedro de mis obligaciones operacionales. Por eso, requiero del comando superior la asignación de un Equipo de Asuntos Civiles que nos releve de esta tarea.

El Teniente Primero Médico Juan Adjigogovic, mi Jefe de Sección Sanidad, decide la inmediata evacuación del Capitán Lavaysse, que ha empeorado, a Puerto Argentino. Se deberá hacer cargo de sus responsabilidades en asuntos civiles el oficial de inteligencia, Capitán Arnaldo Sanchez, que todavía se encuentra en Monte Challenguer; de ello resulta que toda mi Plana Mayor, para conducir y solventar las exigencias en campaña que derivan de las áreas de la conducción: Personal, Inteligencia, Operaciones, Logística y Asuntos Civiles, con la unidad en misión independiente, frente a enemigo convencional, abiertas las hostilidades y con el escalón de material todavía en el continente, dispongo de mi Operaciones, Mayor Moore. Sin comentarios.

Le ordeno a Lavaysse que se apersone apenas llegue en el Comando de la Brigada en Puerto Argentino e informe y requiera directivas sobre asuntos civiles y las vinculaciones de comando, ya que no estaban fijadas; los acuerdos operacionales del 01 de Mayo evidenciaron dificultades, teniendo en cuenta además que el Jefe de la Base es un oficial más antiguo que yo. También le indiqué que expusiera sobre el cuadro de situación en cuanto al cumplimiento de las misiones primaria y secundaria del regimiento. Finalmente, debía insistir sobre la necesidad de contar con el material que aún estaba en el continente, ya que carecía de los medios que hacen a un mero cuadro orgánico de efectivos una unidad de combate, y requerir más fluidez y continuidad en el transporte de los efectivos todavía en Monte Challenguer.

Ese mismo día, al llegar, Lavaysse expuso esos problemas al Comandante, Segundo Comandante, Jefe de Operaciones y otros miembros del Estado Mayor de la Brigada.

Cuadros y tropas se enteran, por emisiones radiales uruguayas, del hundimiento del Crucero ARA “General Belgrano”. La repercusión negativa es considerable. Los cuadros tienen conciencia de que la Armada no está equipada para enfrentar a los medios británicos. Este estado anímico general más los graves problemas que tenemos me preocupan por sus efectos sobre la moral de combate.En una reunión con la Plana Mayor y jefes dependientes exhorto a desechar los vaivenes de las expectativas diplomáticas (que también seguíamos por emisiones radiales) y a concentrarse en la misión de responsabilidad del regimiento.

Mientras tanto, en Monte Challenguer, el Mayor Frontera, a cargo del sector, recibe órdenes de presentarse en el Puesto de Comando de la Brigada en Puerto Argentino. Concurre con el Capitán Sanchez y recibe del Segundo cComandante una orden escrita que le indica segregar al Oficial Logístico, Capitán Eduardo Corsiglia, a fin de que asuma la jefatura del Equipo de Combate “Solari”, que es en realidad mi Compañía B emplazada en Monte Dos Hermanas con la misión de proporcionar seguridad a los helicópteros del Batallón de Aviación de Ejército 601.

Finalidad: dar el mando de esa compañía a un oficial de mayor antigüedad que su titular, Teniente Primero Ignacio Gorriti.

Esta orden tuvo dos implicancias relevantes: en principio una desconsideración difícilmente mensurable hacia este oficial, que es relevado de su comando, en operaciones, simplemente por otro de mayor antigüedad que, además, no es orgánico de la unidad (cursaba la Escuela Superior de Guerra) y que fuera causal entre otras, al término de la guerra, de su pedido de baja del Ejército; por otra parte, la segregación definitiva del Oficial Logístico de mi Plana Mayor, sin reemplazo.

1400 hs – Se presenta en el Puesto de Comando del Regimiento en Challenguer el Comandante de la Brigada, General Parada; el Mayor Frontera lo informa sobre la situación del sector y las medidas tomadas para el cumplimiento de las órdenes recibidas. El panorama que le ofrece Frontera no es alentador: la demora en saltar a Darwin es exasperante. La rutina dio el nombre de “gotero” al helicóptero a cargo del movimiento.

04 de Mayo

0730 hs – Se embarca otro escalón de transporte para Darwin. Lo integran: el Mayor Prontera, el Capitán Sanchez y 18 hombres de la Compañía Comando del Regimiento con una carga parcial de víveres y armamento. Frontera se integra a este escalón por propia inciativa; funda su proceder en motivar mayor rapidez en el movimiento aéreo. Yo también lo había hecho en su momento con similar objetivo. En ningún caso resultó.

En Darwin-Ganso Verde mientras tanto:

0800 hs – Recepción, control y órdenes para la instalación del escalón (“la gota”, en la jerga de todo el mundo; me incluyo) recién llegado.

0820 hs – Mientras la jefatura y plana mayor intercambian saludos e información, en las proximidades del Puesto de Comando se produce el ataque de una PAC (Patrulla Aérea de Combate) inglesa de cuatro Sea Harriers mediante el bombardeo, ametrallamiento y sembrado de belugas (granadas de acción retardada) a muy baja altura y sobre la vertical de las instalaciones en el extremo Sudeste de la pista.

El fuego antiaéreo propio derriba dos aviones. Uno cae humeando en dirección al estrecho de San Carlos, perdiéndose en el horizonte en franca caída. El segundo cae y estalla sobre la costa de la rada, a unos 150 metros de la pista. El piloto, que intentó eyectarse, no logra separarse de la máquina y cae, ya sin vida, con el paracaídas semiabierto, en las proximidades de su avión. La explosión de la aeronave produce quemaduras leves a personal que ocupa sus pozos cerca del lugar de impacto. El ataque no ha producido bajas y el deterioro del material es irrelevante.

Identificamos al piloto inglés muerto: es el Primer Teniente Nicholas Taylor. Se remite a la base el material que portaba (cartografía, documentación operacional, equipo de vuelo, etc) para su inteligencia. Se comprueba la existencia de una bomba de 500 libras sin explotar, próxima a las posiciones más adelantadas de la Compañía A sobre el límite Sur de la zona edificada de Darwin. También hay un denso sembrado de granadas Beluga.Se reinicia la actividad normal.

Se completa la interrumpida reunión de la Plana Mayor. Reestructura sus responsabilidades por la falta de los Capitanes Lavaysse (evacuado) y Corsiglia (segregado); el Mayor Moore absorberá las tareas de Operaciones e Inteligencia y el Capitán Sánchez, las de Personal, Logística y Asuntos Civiles.

2300 hs – Reunión de coordinación. Tomo conocimiento de la valerosa aptitud del Capellán, Padre Santiago Mora, que bendecía bajo fuego las posiciones del regimiento durante el ataque inglés.

05 de Mayo
Vientos de velocidad media y lloviznas persistentes.

0800 hs – Se difunde por escrito la Orden Especial de Asuntos Civiles. El personal afectado toma conocimiento de sus misiones y de la nómina de civiles kelpers que los secundarán en su cumplimiento.
Informo al Vicecomodoro Pedrozo sobre el contenido de estas órdenes, a fin de evitar descoordinaciones con el personal de su dependencia.

La población es sometida a una prolija revisión médica, de cuyos resultados se deja constancia escrita (aclarando datos clínicos y medicación) con la firma de conformidad de cada persona examinada. Se pone especial atención en los 30 niños que forman parte de la población y se disponen medidas particulares para su alimentación y facilitar su cuidado por parte de los padres. También, a requerimiento de algunas familias, se fijan sectores con algún grado de privacidad en el alojamiento.Estas engorrosas tareas deben cumplirse diariamente, salvando con esfuerzo e ingenio los problemas que con carácter de reclamo y con hostilidad manifiesta presenta la población, mayoritariamente caracterizada por una rusticidad rural casi primitiva y muy bajo nivel cultural.

Si bien en la generalidad de los casos la paciencia, buena voluntad y correcto comportamiento de cuadros y tropa logró convencerla de que ejercíamos nuestras responsabilidades con todo respeto y el menor perjuicio posible conforme las circunstancias, su actitud no varió: era y se percibía que era enemiga.Hacemos más de lo que debemos hacer para que sobrellevaran en las mejores condiciones posibles la situación de guerra que los involucraba.

El día de hoy mi madre, Lucía María, fallecida en 1974, hubiera cumplido 75 años; retirado a mi descanso muy alta la noche, antes de ser vencido por el sueño, rezo una sentida oración a su memoria y por su paz.
06 de Mayo

Nublado, sin viento, temperaturas muy bajas.
Ordeno que a partir de hoy la reunión de coordinación se realice a las 0700 hs.

0800 hs – El Mayor Moore y el Jefe del Grupo de Ingenieros agregado a la Compañía C del 25 ejecutan un reconocimiento general de los sectores previstos para la instalación de obstáculos, líneas y campos minados.Se demarca el área de peligro de la bomba de aviación enemiga sin explotar.

El Mayor Frontera, el Capitán Sanchez y el Teniente Primero Médico Adjigogovic ejecutan una revista personalizada de los ancianos de la población kelper. Se comprueba que la familia Anderson (el esposo 82 años, la mujer 78) y la familia Fynleyson (79 y 78 años) se encuentran en perfectas condiciones psicofísicas.

1200 hs – Recibo por medio radioeléctrico indicación del Comando de la Brigada de apersonarme en Puerto Argentino para recibir una orden de operaciones. Las condiciones meteorológicas impiden mi movimiento aéreo, quedando pendiente su cumplimiento para cuando sea posible el despegue de un helicóptero.

1430 hs - Alerta roja, sin novedad.

Dispongo la requisa de cuatro jeeps que se hallan en pésimo estado de mantenimiento, en razón de hallarse retenida por la base la mayoría de los escasos medios de movilidad y tracción existentes en el área. Los vehículos requisados habían sido desechados anteriormente por la base.Los asigno a la Sección Intendencia, la Sección Sanidad, a la Compañía A (para su empleo con prioridad en tareas de apoyo logístico, en razón de la mayor distancia existente a su zona de responsabilidad) y el último a la Jefatura y Plana Mayor, que quedó fuera de servicio inmediatamente y no pudo ser reemplazado.

1700 hs – El Vicecomodoro Pedrozo comunica al Capitán Sanchez que no permitirá el mantenimiento de la población kelper reunida bajo custodia en el Ayuntamiento y que, de persistir la estrictez de su control, informará a su comando en Puerto Argentino. El Capitán le responde que deberá canalizar sus observaciones por la vía jerárquica – el Jefe de Regimiento – cosa que no se produce; como tendré oportunidad de confirmarlo tiempo después, el jefe de la base sí elevó a sus superiores un informe crítico sobre la situación de Asuntos Civiles, sin mi conocimiento.

1730hs – Se realiza el responso y sepelio reglamentario del piloto inglés, Primer Teniente Taylor. La ceremonia se documenta gráficamente.

1830 hs – Solicito al Comando de la Brigada el abastecimiento de 10 días de racionamiento, ya que el nivel actual alcanza sólo para dos jornadas.

No se han producido variantes significativas en el Regimiento a una semana de iniciado el movimiento aéreo a esta zona. Está disminuido en tres compañías y no hay información sobre su Escalón Marítimo. Reitero al comando el pedido de apoyo de un equipo de Asuntos Civiles, por similitud a lo dispuesto para la guarnición de Puerto Howard ( Gran Malvina ) pese a tener ésta una menor cantidad de pobladores kelpers.

07 de Mayo

Nublado, bajas temperaturas, con nieblas.
Reunión con la Jefatura y Plana Mayor de la Base para coordinar actividades de Asuntos Civiles, cuya responsabilidad primaria retengo en formas exclusiva. Se han detectado irregularidades en la cantidad de ovinos faenados diariamente para alimentación del personal militar, población y perros ovejeros y dispongo medidas especiales de control y constancias firmadas de recepción para su pago posterior el cese de operaciones, para evitar el faenamiento clandestino. Sobrevuelo de jets enemigos a gran altura.

Los efectivos continúan reforzando las posiciones con gran dificultad; se construyen obstáculos y se instalan líneas de minas.Sobre el mediodía llega un helicóptero de Ejército transportando a un oficial subalterno del Estado Mayor de Puerto Argentino, Capitán Urquiza, a quien acompañan el periodista Nicolás Kasanzew y el fotógrafo Lamela, para realizar una nota sobre la bomba inglesa sin explotar.

Los recibo y guío hasta el lugar del impacto, en una marcha a pie de 45 minutos y un sofocón a Lamela, que no acepta mi ofrecimiento de ayudarlo a llevar sus equipos fotográficos; me disculpo por la falta de movilidad adecuada.

Hacer caminar a los periodistas tiene sus razones. No tengo vehículo y, además abrigo la esperanza de que así lo comenten en su informe al comando, Sería una manera de colaborar con mis trillados reclamos por el equipo pesado del Regimiento 12. Por el camino Kasanzew me comenta: “No se observa el armamento pesado, debe estar bien cubierto”. Ha visto sólo un cañón antiaéreo de 20 mm de la defensa de la base en todo el trayecto. No contesto, simplemente me hago el tonto. No insiste; seguramente interpretó mi silencio como propio de una exigencia de seguridad que me inhibía a comentar posiciones de armas pesadas que pudieran matizar su nota.

Mis tripas claman por reventar a los gritos: “Estamos en pelotas...Todavía me faltan tres compañías y no sé dónde carajo están mis vehículos, mis armas, mi munición, mis comunicaciones, materiales y equipos pesados. Vayan,...grítenlo en Puerto Argentino y publíquenlo con títulos catástrofe en Londres y en los diarios de Buenos Aires, sin olvidar radiarlo a la Task Force. Si nos atacan en estas condiciones nos aplastan sin remedio...!!.Toda una premonición.

Acallo el clamor, efectivamente, por seguridad. Impasible, sigo caminando. Ahora creo que el no gritar lo que pensaba, la situación que vivía, fue una estupidez, que hacerlo podría quizás haber motivado la atención debida de los superiores sobre nuestros problemas. No lo hice. Mal hecho. Realizaron la nota, filmaron y fotografiaron. Finalizada, por señas, no tengo otra forma, hago adelantar al helicóptero. Se despiden y embarcan. No tendrán oportunidad de regresar.

Por la tarde, mantenimiento general del escaso material en nuestro poder.

08 de Mayo

Nublado, frío. Acuerdos verbales con Mr Goss, el capataz, para implementar los controles de faenamiento. Presta su conformidad.

La detección de cuatro civiles sospechosos por sus actividades ( dos de ellos son ex infantes de marina o reservas ) motiva especiales medidas de vigilancia, ya que en sus domicilios se hallan elementos de vestuario y equipos de dotación de la Royal Navy.

A la mañana arriba un helicóptero con la 1ra Sección de Tiradores de la Compañía C del 12, a cargo del Subteniente César Alvarez Berro. No llegan los víveres solicitados. Al carecer de comunicaciones con las fracciones del Regimiento aún en Monte Challenguer no puedo establecer enlace con el oficial a cargo, Capitán Buompadre, para activar, por su intermedio, los requerimientos de la guarnición ante el comando y mantenerme al día de las novedades que pudieran surgir. Sólo me entero por el personal de cuadros que llega mediante el “gotero”.

Con suerte, abordo un helicóptero y me traslado a Puerto Argentino, cumpliendo la orden recibida el 06 de Mayo. La tripulación me comenta que se producen numerosas alertas rojas en la capital en tanto volamos con ese destino. Cruzo los dedos.

Por la tarde, recibo verbal y personalmente, del Segundo Comandante, el concepto de la operación de la orden por la cual mi Regimiento, la Compañía C del 25 y otros elementos a agregar constituirán la Fuerza de Tareas “Mercedes”.Se mantiene la misión vigente de defensa de Darwin-Ganso Verde y la base y además, a órdenes del Segundo Comandante, reserva helitransportada para su empleo parcial (por compañías o compañías reforzadas) o completo en Puerto Argentino y zonas inmediatas de su dispositivo. No hay nada nuevo, salvo la noticia de la constitución de la Fuerza de Tareas y el calco de la operación que se me entrega.Tomo contacto con las divisiones Inteligencia, Operaciones y Logística del Estado Mayor para recabar, sin éxito, la solución de los problemas que he venido planteando. Retorno a la pista, donde compruebo que mi transporte despegó con destino a Ganso Verde sin esperarme, aparentemente en razón del tiempo de luz disponible y las alarmas. La disculpa de una razón operativa me parece más prudente que cualquier otra que pudiera pensar... y pensé. Cualquiera sea el caso: dejaron la Guarnición Darwin-Ganso Verde sin comandante terrestre y a éste varado con sus nuevas órdenes en Puerto Argentino, perdiendo un tiempo inestimable, necesario para el planeamiento y cumplimiento de aquellas.

Pernocto obligadamente en Puerto Argentino, cargando otra bronca en la “mochila” de mi mando. Nunca recibiré la Orden de Operaciones completa y las misiones de la Fuerza de tareas “Mercedes”.

Durante la noche reitero el pedido de abastecimiento de víveres.

09 de Mayo

Nublado, frío.

El Mayor Frontera, a cargo en mi ausencia, informa al Comando de Brigada la situación de víveres: sin reserva. Solicita urgente abastecimiento. Le responden que oportunamente fueron remitidos al regimiento 10 días de víveres. Estos nunca llegaron a Darwin.

El Comando consideró satisfecho el requerimiento al enviar el abastecimiento a la parte de la unidad estacionada en Monte Challenguer, sin considerar que su llegada a Ganso Verde estaría afectada inevitablemente por el “goteo”.

Además, la insalvable falta de comunicación entre Ganso Verde y Challenguer (recuérdese que el equipo y el oficial afectado por mí a ese fin fueron prácticamente secuestrados por la Brigada para su uso) impedía coordinar su transporte, distribución y consumo, aunque fuera irregular.

Recibo en el Puesto de Comando de Puerto Argentino, verbal y personalmente, del Comandante de la Brigada, la ratificación de las misiones impuestas a la Fuerza de Tareas “Mercedes” (FT “M”), aclarándoseme que, en caso de desactivación de la base, mantendría prioridad la misión de empleo como reserva helitransportada.

Soy impuesto además, de la información actualizada y capacidades del enemigo. Ha sido resuelto el agregado a mi FT de dos cañones calibre 105 mm Otto Melara de la dotación del Grupo de Artillería Aerotransportado 4.

El Comandante me señala su disconformidad con el dispositivo de defensa dispuesto para la Guarnición Darwin-Ganso Verde: “No me gusta su dispositivo” – dice, textual, el Comandante. Aclaro, respetuosa y pacientemente, con un estado de ánimo y de paciencia que de manera alguna se compadecía con esa actitud, que la cartografía disponible en mi comando, (un juego miserable), por su escala, impide una mayor claridad en la graficación, (tarea esta última para la que tampoco tiene su material mi Plana Mayor) y que el dispositivo está fundado en las características del terreno, en la necesidad de equilibrar las exigencias de tres distintas misiones impuestas, en la lentitud con que se ejecuta el transporte de mis efectivos a Darwin ( se inició el 28 de Abril; 12 días ...y está por verse cuando se completa ) y, sobre todo, en la falta de mi Escalón Marítimo con el material pesado y de apoyo del Regimiento 12 ( aún en el continente...). Respecto de este último aspecto, no hay comentarios del Señor Comandante.

Llego a Ganso Verde al comenzar la tarde. Impongo a la Plana Mayor de la situación y órdenes recibidas, abocándola a la preparación de planes y órdenes de ajuste.

1930 hs – Reunión con los jefes de elementos subordinados; el Mayor Moore difunde información del enemigo. Durante el día hubo tres alertas rojas; no se materializan ataques.

2100 hs – Me apersono en el Puesto de Comando de la Base para informar a su jefatura de la orden de operaciones recibida y acordar mi asunción del Control Operacional (mando sobre la base para impartir misiones) de sus medios aéreos para su cumplimiento.

El Vicecomodoro Pedrozo me comunica que no acepta el control operacional ordenado y que admitirá exclusivamente mi autoridad al sólo efecto de la coordinación, sobre pedido, de las misiones aéreas que requiera el cumplimiento de aquella (en cristiano: dará “pelota” a mis órdenes o requerimientos si tiene ganas). Le solicito que consulte al respecto con su comando e informo la novedad al Comandante de Brigada a fin de que ratifique o rectifique la orden a la base a través del Comando Aéreo de Puerto Argentino. Estoy harto. El problema no tendrá solución.

Durante el día los Capellanes Mora y Sessa han celebrado misa por sectores. La unidad ha comulgado en las posiciones.

10 de Mayo

Lloviznas, temperaturas de entre 2 y 6 grados.

1045 hs – Llega en el “gotero” un pelotón de doce hombres de la Compañía Comando, víveres en cantidad muy reducida (limitada a la capacidad del transporte) y correspondencia para el personal.Hay dos alertas, una roja y otra violeta ( ataque aéreo y de comandos anfibios, respectivamente ): sin novedad. Me informo en el Puesto de Socorro del estado sanitario de la FT. Es satisfactorio: cuatro internados.

Por la disponibilidad limitada de víveres resuelvo el incremento de la cuota diaria en el faenamiento ovino: de seis a ocho o diez animales. Compruebo personalmente, a través de los comentarios de la tropa, la insatisfacción en las comidas que resulta de la falta de pan. No está previsto su abastecimiento y la inexistencia local de harina hace imposible un intento precario de solución del tema

Por información del Equipo de Asuntos Civiles a cargo de la proveeduría de la población tomo conocimiento de que ha sido violentada una ventana y saqueadas sus existencias.

Un control permite establecer que solamente faltan algunas golosinas, cigarrillos y bebida alcohólica en cantidades muy reducidas. No faltaron alimentos, circunstancia que me llamó la atención sobre posibles responsabilidades. Ordeno al efecto una investigación y, ante la probabilidad de que se produzcan hechos similares de mayor gravedad y falta de alimentos de uso excluyente de la población civil, el establecimiento de una vigilancia especial: un arma automática (Fusíl Automático Pesado) con el servicio de dos suboficiales y a órdenes de un oficial. Misión: apertura de fuego sobre cualquier personal no autorizado que se acerque al local a una distancia menor de la señalizada por varios jalones que se colocan como referencia de “Area Restringida”. No hubo más problemas.

Todo esto motiva que emita una orden: el Capitán Sanchez se trasladará en el primer vuelo a Monte Challenguer y arbitrará los contactos y medidas que estime convenientes o estén a su alcance para agilitar el movimientos de personal, equipo y abastecimientos a Ganso Verde. Lo hace durante la tarde.

Las posiciones de defensa se mantienen húmedas y con afloramiento permanente de agua en su fondo; la falta local de materiales para la construcción de pisos precarios, agudiza el problema del mantenimiento de la salud física de la tropa, obligada a permanecer en los pozos por los alertas permanentes y el grado de posibilidad de acciones enemigas en la zona. La falta de un adecuado nivel de inteligencia e información sobre el enemigo me impide regular las actividades de campaña con un mayor grado de libertad y bienestar moral y físico de las tropas.

Los relevos establecidos desde el 05 de Mayo para descanso, atención sanitaria, alimentación e higiene en instalaciones de Ganso Verde, resultan insuficientes. La misión, características del dispositivo, medios disponibles y permanente superposición de misiones y ajustes ordenados imposibilitan incrementar estas medidas, muy a pesar mío.

11 de Mayo

Nublado y fresco, temperaturas sobre 0 grado.

1000 hs – Regresa el Capitán Sánchez. El vuelo trae a personal de la Compañía Servicios y víveres para siete días. Así llegan el Jefe de la Compañía, Teniente Primero Atilio Juan Perazzo, un Suboficial Mecánico de Munición, un Suboficial Cocinero, dos Soldados Ayudantes de Cocina, un Suboficial Enfermero y dos Soldados Camilleros. Vaya...todo un lujo.
Alerta roja casi permanente. Vuelo reiterado, a gran altura y fuera del alcance de la defensa antiaérea, de Sea Harriers enemigos en dirección a Puerto Argentino. Se mantiene permanentemente informado al comando superior de esta actividad aérea. Durante la tarde, aprovechando el vuelo a Puerto Argentino de un helicóptero de la base, me hago de unos momentos para escribir unas líneas a casa :

.”...estoy perfectamente de salud y ánimo, muy bien instalado, comiendo “más y mejor” que en casa y armado de la paciencia necesaria para capear el mal tiempo diario que tenemos”. Unas líneas, entre otras, a las que debería llamar: “cháchara”, “sanata”, en fín.

2330 hs – Atraca en Ganso Verde el buque interisleño “Monsunen”, a cargo del Teniente de Navío Jorge Gopcevich Canevari: componen su tripulación los Tenientes de Corbeta Oscar Vázquez y Roberto Lheman y nueve suboficiales de la Armada Argentina.

Traen, para su almacenamiento, 100 tambores de 200 litros de combustible para helicópteros, 97 tambores de nafta súper y 100 cajas de munición calibre 105 mm, para cañones.

Ante mi pedido, elComando de la Brigada comunica que la carga deberá ser desembarcada y estibada, a disposición de los elementos que ordene el Comando Conjunto de las islas. La seguridad será responsabilidad de la FT. El cumplimiento de esta nueva misión estará a cargo del Jefe de la Compañía Servicios, Teniente Primero Perazzo.

Las tareas de descarga y transporte se ven parcialmente facilitadas por una grúa pluma pequeña que hay en el buque y un tractor mediano con trineo afectado al servicio de la base. La mayor parte del trabajo debe ser ejecutado manualmente por personal de tropa de Ejército, con gran esfuerzo, interrumpido además permanentemente por los alertas de ataque aéreo.

Me preocupa la peligrosidad de explosión de estos materiales, que deben ser estibados en instalaciones perimetrales del caserío, coincidiendo casi con la LANC (Línea a no ceder) del plan de defensa e inmediatamente a su retaguardia.

Esto suma a la FT nuevos problemas a atender, en perjuicio de los asuntos operacionales. La Plana Mayor percibe mi fastidio, apenas disimulado. Acondicionar la carga llevará dos días y el trabajo de los efectivos de toda una compañía, como si estos no tuvieran ya problemas suficientes para atender. Los medios a estibar y custodiar eran conjuntos (de F Aérea y Ejército). Todavía espero la colaboración de la Base

12 de Mayo

Despejado. Frío.
Cuatro alertas de ataque. En todos los casos, los aviones ingleses cruzan el espacio aéreo local a gran altura. Las piezas antiaéreas ejecutan fuegos procurando hostigamiento y satisfacción moral para las tropas, enterradas pasivamente en sus pozos. Esos fuegos ocasionaron el derribo de un avión propio que cruza nuestro espacio aéreo y cuya identificación resultó confusa. Se trata de un A-4B, piloteado por el Primer Teniente Fausto Gavazzi. Este error terrible fue motivo de una gran pena y dolor de todos por la pérdida de un camarada en circunstancias involuntarias.

Los vuelos a gran altura del enemigo evidencian el efecto disuasivo de las bajas que sufrieron en su ataque del 04 de Mayo.

Por mensaje Nro 120, el Comando de la Agrupación “Litoral” (denominación del Comando de la IIIra Brigada para la nueva misión) ordena que, a partir de la fecha, se debe consumir diariamente una comida fuerte a las 1500 horas y dos mates calientes (uno a la mañana y otro con las últimas luces). Debía considerarse cada día de abastecimiento como el equivalente a dos, para su consumo y cómputo.

Se agrava la deteriorada cantidad y calidad del abastecimiento y comienza a ser afectado el espíritu y estado físico del personal. Requiero una visita de Estado Mayor o personal del Comandante para posibilitar su información directa y en el terreno, del cuadro general y carencias que afectan la aptitud operacional. No tuve éxito.

Por la mañana he provisto de medicamentos enviados por el Hospital Puerto Argentino a la población kelper (tienen destino personalizado en un alto porcentaje y responden a medicación correspondiente a tratamientos en curso). Esta población bajo control presenta, en general, un estado sanitario óptimo, anímicamente está bien, no presenta problemas relevantes y los civiles afectados a tareas bajo control militar colaboran activamente.

Por la tarde, recorrida por las posiciones de la Compañía C del RI 12 en el sector Sur de la posición, (su jefe es el Teniente Primero Ramón José Duaso Fernandez) y de la 3ra Sección de Tiradores de la Compañía C del Regimiento 8 de Infantería, agregada a la C del RI 25, cuyo jefe es el Subteniente Guillermo Aliaga, en el sector Norte (frente a Brenton Lock). Sin medios para hacerlo de otro modo y como siempre en función de la extensión del dispositivo, la supervisión de las posiciones y la visita a la tropa me impone largas caminatas y tiempos excesivos; en este caso y para ejemplo: 12 Km a buen paso y la tarde, hasta las últimas luces. No me preocupa tanto las marchas y los tiempos empleados; me preocupa que, no teniendo enlace redioeléctrico que me comunique con mi comando, toda vez que me alejo del mismo quedo aislado y a distancias considerables en caso de problemas. Muy peligroso, pero inevitable, salvo que, en toda oportunidad que lo necesite, “mendigue” a la base algún equipo portátil de los muchos que requisó a la población antes de nuestra llegada a Darwin. Imposible: no me da el cuero.

13 de Mayo

Nublado, muy frío, temperaturas bajo 0 grados.
Por orden del Comandante me traslado a Puerto Argentino para recibir una orden de operaciones.

Allí se me comunica lo siguiente:

· Debo desplegar efectivos de nivel compañía con armas de apoyo en el extremo Norte de estrecho San Carlos, para dar alarma temprana sobre desembarcos ingleses o para rechazar una operación menor, dentro de sus capacidades.
· Recibir los helicópteros que se faciliten para el transporte de personal y abastecimientos.
· Proveer munición para tres días y víveres para cinco.
· Ocupar la Altura 234 (extremo Noroeste del estrecho) con una Sección de Apoyo de armas pesadas organizada con dos piezas de cañones 105 mm, sin retroceso y dos morteros 81 mm, para batir por el fuego las naves enemigas que intenten ingresar por esa vía.
· Dependencia operacional: del Comandante de la Agrupación “Litoral”.
· Dependencia Logística: de la FT “Mercedes”.

· Elementos que deberán integrarla :

1. Jefe de Compañía : Teniente Primero Esteban.
2. Grupo Comando de la Compañía C del RI 25.
3. Una Sección Tiradores de la misma Compañía. Jefe : Subteniente Reyes.
4. Una Sección Apoyo (armas pesadas) a proporcionar por el RI 12. Jefe. Subteniente Vazquez.

Una patada en los testículos no hubiera tenido el efecto de esta orden. No puedo entender...alelado, pienso: cómo es posible tan siquiera considerar que un agrupamiento terrestre que se encuentra en las paupérrimas condiciones de la FT “Mercedes” a mi mando, puede graciosamente desprenderse de esos medios y además, asumir la responsabilidad de su soporte logístico cuando no podemos ni con nuestros huesos, sin perder definitivamente su aptitud como elemento de combate, ya de por sí nula, reducido como está a un montón de “nudistas”...?... Qué carajo quieren de mí y de mis hombres...por Dios..?. Maldición...! Me niego a entender..!!

Con la excusa de necesitar ir al baño a “empolvarme la naríz” me retiro del local y de la presencia del superior que me impartía las órdenes y salgo al exterior a recomponer mi ánimo, calmarme pitando, muy despacio, uno de mis sabrosos tabacos correntinos: un “charuto” y repensar los fundamentos que me relevaran del cumplimiento de esa orden. Regreso al Comando.

Solicito al Segundo Comandante se dejara sin efecto esa orden fundándome en que :

§ La segregación de un elemento de ese nivel orgánico significa una disminución considerable en el ya insuficiente poder de combate en Ganso Verde.

§ Las armas pesadas a segregar resultan indispensables para mantener una mínima base de apoyo de fuego en mi posición (se llevan 2 cañones de 3 disponibles de 105 mm, sin retroceso y 2 morteros de los únicos 4 que tenemos) además: no puedo abastecerlas con los 3 días de munición que me ordenan porque la que dispongo no alcanza ni para eso.

§ El cañón sin retroceso que me resta no tiene aparato de puntería, luego, no sirve, salvo que lo apuntemos por su tubo-cañón como una cerbatana o a “ojo de buen cubero” como nuestros hermanos guerreros de la independencia del siglo pasado hacían con sus piezas.

§ Los materiales de comunicaciones y accesorios para equipar a la Sección Apoyo a segregar por el RI 12 debe ser provisto a partir de equipos civiles portátiles suministrados por la base. El total de esos medios de la unidad se encuentran en el continente.

§ La restricción que impone la actividad aérea del enemigo a los movimientos propios, el hecho de no encontrarse bajo mi control operacional el material aéreo de la base (problema de comando aún no resuelto) y la necesidad de mantener prioridad de transporte para los tropas todavía en Monte Challenguer, me permiten apreciar que se verá seriamente dificultado el apoyo logístico al equipo, agravado porque se produciría una triangulación en el movimiento de los abastecimientos (Puerto Argentino – Monte Challenguer – Ganso Verde – San Carlos) que presentará extremas dificultades de ejecución.

§ Segregar el Grupo Comando y una Sección de Tiradores de la compañía C del RI 25 implica desprenderme de una de tres fracciones de aspirantes a oficiales de reserva (soldados con formación universitaria) equipadas, armadas e instruídas para su participación en las operaciones del 02 de Abril.

En el marco del resto de la FT “Mercedes” y en función de su situación operacional, esta segregación debía ser computada doblemente en cuento a su incidencia negativa.

§ Por lo expuesto, los más importantes de los fundamentos que recuerdo haber presentado, propuse que ese equipo de combate para San Carlos se organizara con fuerzas proporcionadas por Puerto Argentino, las asentadas en Puerto Howard (Regimiento 5) o en Bahía Fox (Regimiento 8), ambas en la Gran Malvina. Las primeras en particular (RI 5 en Pto Howard) geográficamente mucho más próximas a la desembocadura Norte del estrecho.

El Segundo Comandante, Coronel Chimeno, fundándose en la resolución adoptada por el Comandante, General Parada, rechaza mi proposición. No pronuncié palabra...sólo lo miré, fijo, a los ojos. Saludé militarmente y me retiré.

Antes, aclaro ante el Jefe de Operaciones del Estado Mayor, Teniente Coronel Luis María Gil, uno de los principales responsables, por su cargo, de la implementación de esa orden que, tomando en cuenta la suma de factores negativos, poco podía esperarse de la capacidad combativa de la FT en caso de contacto con el enemigo.En verdad, las formas y contexto de las expresiones dirigidas a mi compañero de promoción no fueron muy profesionales; me comporté como un camionero con carga perecedera, sin caja térmica y frente a un corte de ruta piquetero. Estaba furioso; solamente me suman problemas, no me solucionan ninguno. En los pasillos, el personal se aparta prudentemente ante mi atropellado caminar, mascullando a media voz palabrotas de muy grueso calibre.

Regreso a Ganso Verde. Implemento las órdenes necesarias para segregar el equipo de combate ordenado para San Carlos. Esto insume el resto del día y parte de la noche, considerando los múltiples problemas a resolver para ponerlos en la capacidad operacional necesaria. Mis preocupaciones:

§ A 15 días de recibir la orden de ocupar Darwin, el Regimiento tenía efectivos y una parte de sus precarios medios todavía en Monte Challenguer.
§ La compañía B estaba segregada, con misión independiente en Monte Dos Hermanas y es difícil que la recupere.
§ El Oficial Logístico de mi Plana Mayor: designado Jefe de la Compañía B.
§ El Oficial de Comunicaciones: “secuestrado” (es el mejor término) por el comando de la Brigada.
§ El Oficial de Personal de mi Plana Mayor: evacuado al continente por enfermedad.
§ No tenía información ni indicio alguno de un tiempo razonable para la recepción de armamento, equipos y materiales del Regimiento, todavía en el continente.
§ Estamos alistando prácticamente otra compañía para segregar con destino a San Carlos.(Creo haber sido explícito de cómo me siento al respecto).
§ El caserío de Ganso Verde ha sido convertido en un peligroso depósito de combustibles y explosivos en cantidades capaces de volarlo sin dejar rastros; por supuesto, no tengo ni me ha sido asignado el personal técnico idóneo necesario para su manipulación y/o implementación de la seguridad requeridas.

§ Mis reclamos de todo tenor a la superioridad para solucionar problemas insalvables para mi nivel de comando no tenían eco o no podían ser satisfechos.
§ En fín, comando un simple cuadro orgánico de efectivos, ni siquiera completo, con armamento portátil de desfile.

Con motivo de la segregación del que se llamará Equipo de Combate “Guemes” (EC “G”), renuevo el requerimiento al Vicecomodoro Pedrozo, para que sus medios agilicen el transporte del resto de mis efectivos. Con impaciencia similar reitero al Comando de Brigada el pedido de armas pesadas de apoyo y medios de combate indispensables. El comando me responde que tiene pleno conocimiento de la precaria situación del Regimiento y me informa que enviará a Ganso Verde un equipo de Asuntos Civiles para hacerse cargo de la localidad y facilitar la atención de los problemas operacionales: “Métanse el equipo de Asuntos Civiles en el c... ¡Manden mi equipo pesado, gran Dios...!! – exploto furibundo. Silencio de radio. Al tiempo; orden del comando: el buque “Monsunen” debe dirigirse a Puerto Argentino.

14 de Mayo

Nublado, lluvias a partir de media mañana. Frío.

Reunión de coordinación. Teniendo en cuenta el nivel de existencias de víveres se solicita su abastecimiento al comando. Varias alertas rojas. Patrullas aéreas enemigas cruzan el espacio aéreo a gran altura.

Reunión informativa por la noche, para difundir inteligencia recibida de los mandos. El EC “G”, a pesar de la premura de su alistamiento, no puede trasladarse a San Carlos; razones meteorológicas impiden operar a los helicópteros de la base. También se suspende el movimiento de efectivos de Monte Challenguer.

Por la noche nos enteramos del hundimiento del buque “Isla de los Estados” por parte de una fragata inglesa clase 21, la HMS “Alacrity” en el estrecho San Carlos, el 10 de Mayo, cuando navegaba desde Puerto Rey donde había finalizado el alije del “Río Carcarañá” (ELMA) y se dirigía a Puerto Mitre. Transportaba gran cantidad de víveres, combustible y munición para el Regimiento 8, estacionado en Bahía Fox (Gran Malvina).¿Qué duda ...? Las unidades independientes estamos malditas...!!

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[1] La relación de los hechos en San Carlos es retroactiva a las primeras horas del día 21 de Mayo y responden en un todo y desde la fecha de arribo a la zona, al informe operacional de su jefe del EC “G”, Teniente Primero Esteban.

Gente y la Guerra de Malvinas

Gente y la Guerra de Malvinas

Por María Laura Marchetti

Licenciada en Comunicación Social

Fragmento de Tesina para la Licenciatura en Comunicación Social

Universidad Nacional de Rosario

El 2 de abril de 1982, los diarios y revistas nacionales anunciaban el desembarco de tropas argentinas en Malvinas, mientras el general Mario Benjamín Menéndez asumía como gobernador militar de las islas. A partir de allí se iniciaron las negociaciones entre Argentina y Gran Bretaña, negociaciones que fueron a desembocar en una guerra que no había sido prevista por los militares argentinos.

Desde ese 2 de abril, la mayoría de los argentinos fue atacado por el síndrome de malvinización, que en parte fue responsabilidad delos medios. Al respecto, Lucrecia Escudero, dice que la casi totalidad de la información de los periódicos se encontraba en relación directa con el conflicto, y agrega que “como efecto inmediato se tiene la diseminación del conflicto a través de la totalidad del universo informativo presentado por los diarios, de modo que el lector se encuentra prácticamente “prisionero” del discurso de la guerra”.1

Lo mismo sucedía con los semanarios de actualidad general, que pasaron a “transformarse en verdaderos dispositivos de puesta en escena y de focalización gráfica de la guerra”2. Lo que estas revistas ofrecían al lector eran las imágenes de la guerra, imágenes que la información de ese momento manifestaba escasa.

Para el lector, la foto escenifica el hecho y certifica su veracidad, es una prueba de la verdad / realidad del hecho. La fotografía es “el testimonio de que lo que veo ha sido”3. ¿Pero hasta qué punto? No se puede “negar en la fotografía que la cosa haya estado allí”, pero tampoco se puede negar que la fotografía sólo captura una pequeña porción de realidad. “La fotografía no es la realidad sino uno de los innumerables modos, todos convencionales, de representarla. La realidad es algo mucho más complejo que aquello que la fotografía nos puede comunicar”.4

En este sentido analizaremos el universo fotográfico construido por la revista “Gente y la Actualidad” durante el período abril–junio de 1982, momento en que se produjo el conflicto bélico argentino-británico por Malvinas e islas del Atlántico Sur. 1

El objetivo de este trabajo ha sido en primer lugar identificar, a partir de las imágenes fotográficas, el modo en que la revista “Gente y la Actualidad” construye un Otro, enemigo, frente a un Nosotros, durante el período abril-junio de 1982. Al mismo tiempo, identificar también aquellos elementos que le confieren a las fotografías publicadas por el semanario “Gente y la Actualidad” su estatuto de carácter documental. Así como el modo de operar del poder de la fotografía en relación a su referente, teniendo en cuenta que la guerra de Malvinas se produjo bajo un gobierno militar.

Como marco teórico se ha partido del concepto de fotografía como documental planteada por Margarita Ledo, y de los conceptos de icono, símbolo e índice desarrollados por Charles Sanders Peirce y a partir de la lectura que de esta concepción realiza Philip Dubois en torno a la forma de producir significación de la imagen fotográfica.

En “Documentalismo fotográfico”, Ledo dice respecto a la fotografía documental que “...cuando la foto sea foto documental, nos está indicando, siempre, que parte de un referente real, de un material que no modificó en aquello que lo define, (no confundir con que no organizó, resituó el espacio, observó sus constantes y las fijó) en aquello que nos lo hace reconocible y singular). Nos está indicando, por lo tanto, un modo de relación con ese referente que asumimos como autenticidad, como inmersión en la vida -para recuperar las frases de los pioneros-, como capacidad del fotógrafo para relatarnos el mundo y hacer desear el mundo. Capacidad para relatar, y para recuperar el relato, según modelos más o menos convencionalizados, y que en el caso de la foto documental tratarán de asegurar el efecto-verdad. Son técnicas y estilos expresivos elaborados por el realismo a partir de la semejanza con lo natural y mediante la creación de arquetipos y de repertorios, de recursos, fáciles de identificar”.5

Philippe Dubois, en “De la verosimilitud al índex”, expone aquellas teorías que han permitido identificar, a grandes rasgos, tres posiciones epistemológicas en cuanto a la cuestión del realismo y del valor documental de la imagen fotográfica. La primera de estas posiciones ve en la foto una reproducción mimética de la realidad. Las nociones de semejanza y de realidad, de verdad y de autenticidad se recubren y se superponen exactamente según esta perspectiva: la foto es concebida como espejo del mundo, es un ícono en el sentido de Peirce. La segunda actitud consiste en analizar a la imagen fotográfica como una interpretación-transformación de lo real, como una creación arbitraria, cultural, ideológica y perceptualmente codificada. La foto es aquí un conjunto de códigos, un símbolo. Por último, la tercera manera de abordar la cuestión del realismo fotográfico señala un cierto retorno hacia el referente, pero desembarazado ya de la obsesión del ilusionismo mimético. Esta posición concibe a la imagen como inseparable de su experiencia referencial, del acto que la funda. Su realidad primera no confirma otra cosa que una afirmación de existencia. La foto es ante todo índex.

2

El estilo de “Gente”

La revista “Gente”, de la editorial Atlántida fundada por Constancio Vigil en 1918, surgió el 29 de julio de 1965. Desde sus comienzos, la revista definió su línea editorial como “occidental, capitalista y cristiana”.

La edición Nro. I del semanario “Gente” mostraba en su tapa un “Cacho” Fontana en su mejor momento de fama. Esa revista de 48 páginas (siete de ellas a color, ocho avisos de página completa) tuvo una tirada de 120.000 ejemplares y vendió casi 70.000. “En un país revistero por naturaleza no existía la revista semanal tipo París Match, Life u Oggi que circulaba por el mundo”, explicaba el editorial sin firma del Nro. 1000, casi 20 años después, en una edición que ofrecía, como una prueba del paso del tiempo, 220 páginas, 184 de ellas a color, 68 páginas de anuncios y una tirada de 245.000 ejemplares.

- El estilo de “Gente” puede resumirse en cuatro ítems:

???? Textos escritos en primera persona, lo que posibilita que el cronista reseñara sus sensaciones personales.

???? Mezcla casi insolente de temas muy serios con muestras de fuerte frivolidad.

???? Notas con grandes fotografías, donde las tomas forman parte de un nuevo espectáculo, que incluso compiten con la TV.

???? Profusión de enviados especiales que cubren, “con ojos argentinos”, los hechos periodísticos en otros países.

El 28 de junio de 1966, un año después del surgimiento de “Gente”, los militares derrocaron al presidente Arturo Illia. La revista, que aún utilizaba en sus tapas el mismo papel que en sus páginas, cubrió por primera vez un golpe de Estado. En la edición del 7 de julio, tras la asunción de Juan Carlos Onganía, la nota central firmada por Raúl Urtizberez trazaba un perfil del dictador: - “El nuevo presidente es escrupulosamente honesto, detallista, obsesionado por la justicia”. Una definición un tanto particular para alguien que acababa de violar la Constitución Nacional.

En 1968, Editorial Atlántida decidió mejorar la revista “Gente”. A partir de ese año, mujeres hermosas y exuberantes comenzaron a ocupar las portadas del semanario, convirtiéndolo en un éxito. En menos de un año se duplicaron las ventas y dos años más tarde alcanzó un promedio de 250 mil ejemplares vendidos por semana. Por ese entonces, el país entraba en una etapa de profundos cambios. Con el regreso del peronismo al protagonismo político, “Gente” comenzó a tratar con simpatía a quienes, sin duda, serían los nuevos gobernantes a partir de 1973. Algunas de sus notas estaban dedicadas a explicar el pensamiento de Juan Domingo Perón y a cubrir toda noticia ligada con el líder justicialista.

Tres años después, el semanario apoyaba abiertamente el golpe de Estado encabezado por Jorge Rafael Videla. Desde el día inicial a la larga dictadura militar, los editores y directores de diarios y revistas fueron informados por el nuevo régimen acerca de qué era lo que se esperaba de ellos en la nueva etapa. Durante un lapso que algunos recuerdan como de no más de cuarenta y ocho horas y otros 3

como de dos semanas, los responsables de publicaciones escritas debían acercar cada página a una oficina ubicada en la casa de gobierno para que el personal de inteligencia, según algunos, u oficiales de la marina, según otros, autorizaran las publicaciones.

El comunicado 19 de la Junta Militar era muy claro: “Será reprimido con reclusión de hasta diez años el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propague comunicados o imágenes con el propósito de perturbar la actividad de las Fuerzas Armadas, de seguridad o policiales”. En su primera edición de abril de 1876, “Gente” lamentaba su “complacencia con el régimen peronista”, en un editorial titulado: “Gente se equivocó”.

En el período que se extiende entre la toma del poder por parte de los militares hasta su caída en 1982, la revista tuvo dos picos de venta históricos: durante el Mundial de 1978 y la Guerra de Malvinas. En esas semanas llegó a vender entre 600 y 700 mil ejemplares. Después del “Proceso”, la revista cayó en ventas. Sin embargo, pudo mantenerse entre las publicaciones líderes sin que nadie pudiera desplazarla.

En el libro “Decíamos Ayer”, sus autores, Eduardo Blaunstein y Martín Zubieta, cuentan que “Gente” arrancó su era procesista denunciando la absoluta degradación subversiva en que había caído el colegio nacional Pellegrini con la complicidad de autoridades y docentes y alertó a sus lectores acerca de conductas que pudieran resultarles “perjudiciales para la salud”: hacer huelga, resistirse a la autoridad, sabotear la producción, insinuar algún tipo de revanchismo político.

Además, expresan que “Gente” advirtió que en la guerra contra la subversión no había neutralidad posible. “Gente” reveló y reiteró cinco veces por número “cómo somos los argentinos”, o “cómo deberíamos ser”, o “cómo nos miran en el mundo”, o “cómo nos deberían mirar”. “Gente” edificó ejemplos de ciudadanos modelos; declarando que si no son militares es preferible que sean doctores o que sea directamente Martínez de Hoz el personaje del año.

Como así también, dichos autores sostienen que “Gente” se preocupaba por solicitar -y hasta exigir- la meditada respuesta de los señores padres a la pregunta: “¿Qué hace usted para que su hijo no sea guerrillero?”. Acompañó a Videla hasta Venezuela para que “no se perdiera” y de regreso titula “Fue un triunfo argentino”. Se indignó -junto con otros medios- contra los trabajadores de Luz y Fuerza que “osaron” realizar una huelga en plena dictadura. Aseguró en una publicación que Jacobo Timerman “confesó ser sionista de izquierda” y que Tomás Eloy Martínez era montonero.

A medida que fueron avanzando gélidamente los años del proceso y aunque las revistas de Atlántida volvieron a sus tapas acostumbradas, “livianitas”, no dejaron de militar en sus páginas interiores por la causa castrense, católica y por “el ser Nacional”.

La construcción de un Otro frente a un Nosotros

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Una lectura a partir de la dimensión analógica de la fotografía

La imagen fotográfica fue interpretada desde sus comienzos y durante buena parte del siglo XX como la posibilidad de apresar los reflejos de un “espejo”. La fotografía, y ésa ha sido su característica más utilizada, basada todo su poder en la analogía con lo representado.

En “El mensaje fotográfico”, Roland Barthes hace alusión a este carácter analógico de la fotografía. El autor dice en este artículo, que la fotografía transmite, por definición, la escena en sí, lo real literal. “Si bien es cierto que la imagen no es lo real, es por lo menos su analogon perfecto, y es precisamente esa perfección analógica lo que, para el sentido común, define la fotografía”.6

El principio de realidad es una de las características de la cual goza la fotografía documental, ya que como dice Margarita Ledo, en la foto documental, el referente real no puede ser intervenido por el autor a no ser a través de lo necesario: selección, adaptación a las condiciones de exposición y encuadre, y que al convertirse en una convención le otorga a la imagen su valor de autenticidad. Ledo señala: “En la historia de la foto como foto de prensa, como documental, no puede separarse la construcción de la mirada a través de la mimesis, del efecto-realidad”.7

Al construir su discurso sobre la guerra de Malvinas básicamente sobre la estructura fotográfica, y al presentar estas fotografías como un documento histórico, la revista “Gente” intenta, por un lado, hacer que el conflicto adquiera visibilidad a través de sus páginas con el fin de fomentar una mayor credibilidad en la gente. Por otro lado, ponerse en el lugar de la exclusividad. Al asociar a la fotografía con la idea de “documento”, se está refiriendo a algo que sirve en primer lugar para dar testimonio de una realidad, y luego para recordar la existencia de dicha realidad. Esa idea de exclusividad, que “Gente” hace explícita en la mayoría de sus tapas cuando dice “Nuevo documento histórico exclusivo, Las fotos que sólo verá en Gente”, significa que las fotografías están proporcionando un testimonio particular, en este caso, sobre el conflicto, puesto que es más creíble que un texto escrito, y su valor es más fuerte en la medida en que son fotos únicas.

De esta manera, la revista “Gente”, apela a la palabra “documento”, con el fin de hacer más creíbles sus fotografías. O sea, que de alguna manera, está indicando que sus fotografías son el fiel reflejo de la realidad, no interfieren de ninguna manera en los hechos que se están suscitando. Bauret sostiene: “(...) en el caso del reportaje, el acontecimiento, la historia, constituye el motivo mismo de lo que normalmente se entiende por documento y por eso se supone que le interesa a gran cantidad de gente”8. Además, la idea de “documento”, incita al almacenamiento. Con esto se quiere decir que la revista estimula a la compra, y luego al archivo de la misma en el “antiguo cajón de los recuerdos”. Susan Sontag, en “Sobre la fotografía”, sostiene: “Una vez concluido el acontecimiento, la fotografía aún existirá, confiriéndole una especie de inmortalidad (e importancia) de la que jamás habría gozado de otra manera. Mientras personas reales están matándose entre sí o matando a otras personas reales, el fotógrafo acecha detrás de la cámara para crear un diminuto fragmento de otro mundo: el mundo de crear 5

imágenes que nos sobrevivirá”9. Por lo tanto, cada fotografía es un momento privilegiado transformado en un objeto delgado que uno puede guardar y volver a mirar.

En cuanto al efecto-verdad que confiere una fotografía se produce porque ésta suministra evidencia. Susan Sontag, en el trabajo anteriormente citado, afirma que, “algo que conocemos de oídas pero de lo cual dudamos parece irrefutable cuando nos lo muestran en una fotografía”10. La revista “Gente”, se vale de este efecto de realidad que provoca la fotografía, con el objetivo de certificar la veracidad de los hechos. De esta manera, el semanario se coloca en el lugar del testigo a través de las imágenes del conflicto. Mediante las fotografías de la guerra que aporta la revista a sus lectores, éstos pueden acceder a un conflicto que se desarrolla lejos de ellos. Sontag señala: “Una fotografía se considera prueba incontrovertible de que algo determinado sucedió”11.

En “Un espejo de la historia”, Martínez de Aguirre hace referencia a que actualmente, muchos de los usos sociales asociados a la fotografía reposan en esta dimensión icónica, esta condición de espejo de la realidad. Entre ellos figura su utilización para la identificación de personas que ha sido utilizado en el Estado moderno de múltiples maneras, algunas, francamente represivas. Susan Sontag afirma que en junio de 1871, en la feroz redada de “communards”en París, la fotografía comenzó a emplearse como una herramienta útil para la vigilancia y el control de la población. Aquí, el principio de semejanza posibilitó la identificación policial. Otro ejemplo de estos numerosos usos sociales es la foto carné, producto de las sociedades disciplinarias. Según Gilles Deleuze, la misma tiene dos polos: “ la firma que indica el individuo, y el número de matrícula, que indica su posición en una masa” para que el poder desempeñe su rol “al mismo tiempo masificador e individualizador”12. La foto carné fue utilizada por el estado autoritario de 1976 como dispositivo de identificación y vigilancia, para luego borrar todo rastro de identidad.

En este sentido, la revista “Gente” se basó en el poder analógico de la fotografía para presentar a ese Otro, el enemigo. Por medio de las fotos publicadas en sus páginas, a lo largo de todo el conflicto bélico, el Otro se muestra como a través de un espejo. Es de esta manera como adquiere un rostro. No hay que olvidar que la Guerra de Malvinas se desarrolló lejos de las miradas de los que quedaron en el continente, y que las imágenes, brindadas tanto por el medio televisivo, por los diarios y por las revistas de la época, hacían que la misma adquiriera una visibilidad inmediata.

Ines Bostagaray, cita a Baudelaire en un texto titulado “En la frontera: Verdades y ficciones de Pedro Meyer”: “Si se admite a menudo con bastante facilidad que el explorador puede fabular relativamente al regreso de sus viajes y así elaborar, por ejemplo para impresionar a su auditorio, relatos más o menos hiperbólicos en los cuales la parte de fantasía y de imaginación son difícilmente despreciables, la fotografía, por el contrario, al menos ante la doxa y el sentido común, no puede mentir. La necesidad de “ver para creer” se encuentra allí satisfecha(...)”13. Se percibe entonces a la foto, desde el sentido común, como la prueba suficiente que atestigua la existencia de lo que da a ver.

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Desde esta perspectiva, las fotos proporcionan, en su dimensión icónica, una cierta información visual del Otro, el cual adquiere un perfil propio, una fisonomía. Esto posibilita que los que siguen el conflicto a través de los medios, puedan situarse cara a cara con el adversario.

Mediante la imagen fotográfica resulta posible saber más sobre ellos: conocer su apariencia física, sus facciones, ver sus expresiones.

El registro fotográfico desempeña una función constatativa al documentar la existencia del sujeto fotografiado: al testimoniar de esa existencia gracias a la prueba de autenticidad de una demostración técnica de semejanza y de identidad. Pero además, la foto muestra al sujeto fotografiado en el momento irrepetiblemente pasado de la toma. Muestra al sujeto ya diferido de su existencia por el corte de la toma que, al seccionar el continuum temporal, detuvo su curso vital inmovilizado en un presente fijo. El semanario “Gente” hace saber, por medio de la imagen fotográfica, que el Otro existe. La foto posibilita que el enemigo adquiera existencia, y a su vez, lo inviste de un efecto-de-presencia que se encuentra, al mismo tiempo, técnicamente desmentido por su congelamiento en tiempo muerto. Esta es la paradoja visual de la fotografía: contener en sí misma esta ambigüedad temporal de lo que todavía es y de lo que ya no es.

Por otra parte, el Nosotros también posee un rostro que se revela a través de las imágenes fotográficas, y el lector que mira fascinado esas imágenes que forman parte del mundo mediático argentino, se reconoce en ese rostro. No reconocerse en él, sería pues tomado como una traición a la Patria, sería considerado como cómplice del enemigo.

Algo significativo para resaltar, es que la revista “Gente” no exhibe el rostro de los muertos en la guerra. Por eso se dice que la guerra de Malvinas fue una guerra sin cadáveres, pese a que sólo del lado del Nosotros hubo más de 600 soldados muertos. Borrando el rostro de la muerte, se pretende encerrar el rostro humano en un presente perpetuo; se “hace presente su ausencia: y la muerte total ya no es posible”.14

Una lectura a partir de la dimensión simbólica de la fotografía

Desde este punto de vista que entiende a la foto como símbolo, intentamos dar cuenta de cómo la revista “Gente” representa al Otro, al enemigo, frente al Nosotros; qué significados vehiculizan las fotografías publicadas por este medio.

Todo el conflicto por las Malvinas se divide en tres etapas: el momento de las negociaciones diplomáticas, que se extiende desde la toma de las islas por parte de los argentinos, desde el 2 de abril hasta el 1ro. de mayo; el momento de la guerra, de la confrontación bélica en sí y el momento de la derrota argentina.

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La primera etapa es cubierta por “Gente” en un número de cuatro revistas de aparición semanal. Durante esta etapa el Otro es representado con el rostro de la derrota: manos arriba, gestos duros, banderas blancas, entrega de armas, cuerpo a tierra.

De esta manera, y fundamentalmente por medio de las imágenes fotográficas, el semanario “Gente” se convierte en testigo presencial de la rendición de los soldados británicos y del éxito de las tropas argentinas. Una vez más, los militares argentinos luchando en defensa de la Patria, en la defensa de nuestro territorio. Sigal y Santi sostienen que la relación Fuerzas Armadas / Patria está legitimada por la constitución, que les atribuye la defensa de las fronteras, de la unidad territorial y que clasifica a los hombres de armas en una categoría especial, fuera de los políticos, estructurada por valores colectivos y exclusivamente dedicada, de derecho, a la defensa de la Nación15. Así es cómo “Gente” exalta, a través de las imágenes, estos valores que se arroga el poder militar, instaurando en la sociedad la creencia de que los militares, nuevamente, salvaron al país. Así lo demuestran las fotografías que exponen a una Plaza de Mayo abarrotada de gente, apoyando las decisiones de un régimen autoritario de tomar las islas Malvinas, las cuales les pertenecían por derecho propio.

Una de las características de esta época, y que resulta importante destacar, se traduce en que, en el discurso de los militares que gobernaron en Argentina desde 1976 a 1982, aparece la constitución de un Otro enemigo, peligroso, amenazante, que debe ser aniquilado. Dicha constitución se traduce, a sí mismo, en el discurso fotográfico de la revista “Gente”. De esta manera, el semanario reproduce, en formato fotográfico, la lógica binaria propia del pensamiento autoritario y totalizador. Dicha lógica binaria concibe al mundo como dos campos enfrentados, el propio y el ajeno.

En 1976, ese Otro era el subversivo, el no-hombre, el no-ciudadano, objeto de eliminación. La lucha contra la subversión en Argentina constituyó durante mucho tiempo, una fuente de legitimidad del régimen ante sectores dominantes y sectores medios aterrorizados por la violencia y los ataques al orden establecido. Pilar Calveiro señala: “Subversivo era una categoría verdaderamente incierta. Comprendía, en primer lugar, a los miembros de las organizaciones armadas y sus entornos, es decir militantes políticos y sindicales vinculados de cualquier manera que fuese con la guerrilla. Inmediatamente, se pasa a incluir en la categoría de subversivo a todo grupo político o partido opositor, así como a cualquier organismo de defensa de los derechos humanos, todos ellos dedicados, por una conspiración internacional, a desprestigiar al gobierno”.16

En 1982, el Otro, el enemigo, eran los británicos, quienes ocupaban las islas Malvinas desde 1833. Así, según la lógica militar, siempre hay un Otro que hay que destruir para establecer el orden social y mantener, de este modo, la legitimidad ante la sociedad, tan necesaria para que el gobierno autoritario permanezca en el poder.

El pensamiento autoritario y totalizador, además de creer que todo lo que no es idéntico a sí mismo es parte de un otro amenazante, entiende que lo diferente constituye un peligro inminente o latente que es preciso conjurar. La reducción de la realidad a dos grandes esferas pretende finalmente la

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eliminación de las diversidades y la imposición de una realidad única y total representada por el núcleo duro del poder: el Estado. Se trataría de una construcción de tipo guerrero, que reduce la realidad política a los términos del enfrentamiento militar, de manera que se mueve con las nociones de amigo-enemigo, batallas, guerras y aniquilamientos.

En la revista número 875 del 29 de abril de 1982, “Gente” titula una nota de esta manera: “La otra guerra del General Menéndez”. Este título refiere de forma explícita a esa otra guerra librada contra la subversión. Pilar Calveiro plantea: “Para los militares, pensar en términos bélicos la lucha contra la subversión, colocaba a los militares en una posición “profesional”, apartándolos de las funciones meramente represivas destinadas históricamente a la policía, al tiempo que alimentaba esta visón binaria de amigos-enemigos”.17

Por su parte, la sociedad argentina también estaba atravesada por este pensamiento binario: así lo demuestra la teoría de los dos demonios. Según esa explicación, se pretende que la sociedad fue agredida por dos “engendros”, extraños y ajenos, crueles e inhumanos, Otros (dos en lugar de uno), incompatibles y diferentes, “locos”, que es preciso desaparecer.

Una secuencia fotográfica publicada en la revista número 873 del 15 de abril titulada “Nosotros esperamos, Ellos vienen”, relata en imágenes la espera del ataque inglés por parte de los soldados argentinos. Las fotos revelan cómo se prepara el Nosotros para recibir el ataque, frente a como se prepara el Otro, para atacar. Así, el Otro es presentado como el atacante, y el Nosotros como el defensor de la soberanía.

Cabe aquí hacer referencia a una de las formas verbales más utilizadas por la revista “Gente”: el “nosotros”. Durante los setenta y cuatro días que dura el conflicto, el semanario, generalmente, habló de la guerra en la primera persona del plural como de una acción en que la nación en su conjunto es el sujeto: “Nosotros esperamos”, “Estamos ganando”, “Seguimos ganando”, “Así destruimos la flota enemiga”, “Vamos a atacar”. Esa forma verbal daba una mayor sensación de cercanía y por otro lado reproducía el modo con que habitualmente los ciudadanos se referían a las acciones, aunque no participaban directamente.

Desde el comienzo de la guerra, el 1ro. de mayo, la revista hace especial hincapié, ya desde su tapa, en el ataque inglés y el contraataque argentino para defender el territorio recuperado. Así es como el Otro, el enemigo, se constituye en el único responsable de la guerra. El Nosotros es representado como aquel que “eligió el camino del diálogo”, como aquel que no deseaba llegar a la confrontación armada, en cambio, el Otro, es quien prefirió el camino de las armas. El Otro es el atacante, el invasor, el que empezó la guerra.

En la edición número 876, el semanario muestra fotos de los marines ingleses que estaban a cargo de la protección de las islas Malvinas. Estas imágenes exponen escenas de la vida cotidiana de estos marines, que son presentados como gente excéntrica, de costumbres personales y de moral totalmente criticables. Esta serie de imágenes fotográficas que, según “Gente”, testimonian el 9

comportamiento del enemigo, revelan a un Otro sin disciplina militar, antipatriota, desordenado y sucio, adicto al alcohol, las drogas, la pornografía, las apuestas. Este Otro era considerado como un asesino que ponía en peligro la vida de los isleños. Sus pies de foto no hacen más que certificar lo que se da a ver por medio de las imágenes:

“El cuartel general... Y la “Unión Jack”, en sus dos versiones: la de la guerra y el distintivo nacional. En su interior las fuerzas argentinas de recuperación hallaron con sorpresa posters pornográficos y otros elementos, frecuentes en los escaparates de los “barrios rojos” de París, Bruselas o Nueva Orleans. Símbolos de una disciplina militar nada frecuente”.

“Los vicios. El alcohol y la marihuana eran los más difundidos entre la fuerza de defensa británica de las islas. El alucinógeno era traído por los barcos pesqueros de distintas banderas que anclaban en el ex Puerto Stanley. Cada marine disponía de su ración para armar -como en este caso- sus cigarrillos. Una manera de sobrellevar el rigor imperante”.

“Whisky y cerveza. El “Globe” era su pub favorito, pero allí en realidad iniciaban diariamente una travesía que concluiría a la mañana siguiente en “Moody Brooke”, su cuartel general convertido en club nocturno”.

Por su parte, la revista número 883, una de las cuales se dedica, ya pasado el conflicto, a resumir la guerra de Malvinas, muestra también fotografías que atestiguan la afición de los ingleses por el alcohol y su antipatriotismo. Aquí, igualmente, los pies de foto certifican lo que documentan las fotos:

“Al estilo inglés. Recorrieron los almacenes, los pubs y las casas de los kelpers reclamando botellas del whisky que se elabora en las islas. “Para escapar del frío”, justificó el periodista que transmitió las imágenes a Gran Bretaña”.

“El segundo objetivo. El primero fue recapturar Puerto Argentino. El segundo, llegar al hotel “Upland Goose” para terminar con las reservas de whisky. Los marines de la guerra peleaban los fines de semana para recibir doble paga y no podían comprender que nuestros soldados pelearan “sólo”... por la Patria”.

De esta manera, la revista construye un Otro que posee el rostro del demonio, exhibiéndolo como un ser inmundo que es necesario derribar. El enemigo es un loco, un bárbaro, un criminal diabólico, un carnicero, un perturbador de la paz, un enemigo de la humanidad, un monstruo del cual vienen todos los males. El fin de la guerra sería pues capturar ese monstruo y su derrota significaría la vuelta inmediata a la moral y la civilización.

En cambio, la imagen que “Gente” da del Nosotros es la imagen de la victoria sobre el enemigo, la imagen del patriota, del héroe, del imbatible. Las fotografías que aparecen en esta misma edición documentan y testimonian las habilidades de los soldados argentinos para impedir el desembarco de los ingleses en las islas.

En la revista número 877, las imágenes fotográficas revelan los crímenes cometidos por el enemigo. Es considerado como primer crimen inglés el hundimiento, fuera de la línea de bloqueo, del crucero ARA “General Belgrano” por el submarino nuclear “Coqueror”; el segundo crimen cometido por el enemigo ocurre el 3 de mayo, cuando un helicóptero inglés ataca al Aviso Alférez Sobral que navegaba

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desarmado con bandera de la Cruz Roja en misión de rescate; el tercer crimen del enemigo, el 9 de mayo, acontece cuando un Harrier hunde un pesquero argentino y luego las balsas de salvamento; finalmente, el cuarto crimen se trata de la utilización, por parte del adversario, de la bomba “Belouga”, prohibida por la Convención Internacional de Ginebra de 1949, la cual fue arrojada sobre las islas Malvinas matando a 11 kelpers. Asimismo, en la edición número 878, fotografías muestran a soldados argentinos en situación de prisioneros en las Georgias, y cómo el enemigo no cumplía con las normas de la Convención de Ginebra en relación al trato que se les debe brindar a los mismos. También, en la revista número 881, se muestran imágenes de prisioneros argentinos en Goose Green y las pésimas condiciones y al mal trato al que fueron sometidos por parte de sus captores. Asimismo, las ediciones números 882 y 883, publican dos fotografías que hacen referencia al mismo hecho: las imágenes muestran la casa destruida de un kelper después de un ataque aéreo británico sobre Puerto Argentino, durante el cual murieron dos personas y cuatro resultaron heridas. De esta manera, la criminalidad se convierte en el símbolo mismo del ejército enemigo. Si el Otro mata es un asesino, si el Nosotros mata es para defenderse y para defender la Patria. Si el Otro comete atrocidades es a propósito, si el Nosotros comete errores es involuntariamente.

En la edición número 878, es publicada una foto del entierro de un suboficial de la marina argentina, según “Gente”, “asesinado cobardemente”, en las Georgias del Sur. La foto del funeral muestra a soldados ingleses vestidos de gala, rindiéndole honores a dicho suboficial. Al mostrar esta fotografía, el semanario intenta dar cuenta que ésta es una escena montada por el Otro para dar testimonio de que respetan las reglas de la guerra y la Convención de Ginebra. “Gente” tilda a esta foto de “simple propaganda” y en la leyenda les advierte a sus lectores que no se engañe y le recuerda los “crímenes” cometidos por la flota inglesa. Lucrecia Escudero señala, como una paradoja de la guerra, la información “de adentro”, la verdadera, en la que los argentinos creían, frente a la información “de afuera” que, “¿no podía acaso siempre formar parte de una contracampaña mundial de desinformación dirigida contra nuestro país?”18. La publicación de esta fotografía por la revista “Gente”, pretende dar una imagen del Otro como mentiroso y manipulador de los hechos, frente a un Nosotros que da a conocer la verdad de los acontecimientos.

Desde que comienza el conflicto, el 2 de abril, “Gente”, como muchos otros semanarios de actualidad argentinos, ofrece una visón triunfalista de la guerra. Todas las revistas “Gente” que componen el universo mediático referido a la guerra de las Malvinas, salvo las que aparecen en circulación después de la rendición argentina, instalan la creencia de que un Nosotros, los argentinos, le está ganando la guerra a un Otro, los ingleses. Cada una de las imágenes que pueblan este universo referencial, constituidas como prueba de verdad, refuerzan y constatan las afirmaciones del medio sobre la victoria argentina. Las ediciones números 876 y 879 titulan en sus tapas, y con letras amarillas, como para que no queden dudas, “Estamos ganando” y “Seguimos ganando”, respectivamente. Ambos títulos se repiten en el interior a modo de consigna. Estas dos revistas verifican la victoria a través de fotografías que 11

muestran cómo el Nosotros está abatiendo al Otro. Las imágenes fotográficas publicadas en la edición número 876, escenifican las destrezas de los soldados argentinos para resistir el intento de desembarco de las fuerzas británicas. Las fotos divulgadas en el ejemplar número 879, muestran buques pertenecientes a la flota británica en el momento mismo de su destrucción. Estos buques, que se revelan a través de fotografías en blanco y negro, son: el Sheffield, el Coventry, el Ardent I, el Ardent II, el Canberra y el Antelope.

Escudero dice: “...el estatuto del medio de información escrita-independientemente de los contenidos vehiculizados que pueden o no haber sucedido-, es decir, su legitimidad en cuanto medio de comunicación, es su vocación de decir la verdad”19. Por su parte Margarita Ledo sostiene que con la verdad se fue perfilando “la obsesión de fijarlo todo, el concepto de objetividad, la función de servir de prueba de que algo, en un momento determinado, había sucedido o existido, la tenaz obligación de demostrar. Obviamente el ámbito de la Verdad se alargará de la foto etnográfica a la foto documental y cuando se conjugan condiciones técnicas, profesionales y culturales (...) la verdad se identificó con la información a través de la foto de prensa”.20

Ahora bien, el tema de “la verdad” es un tema bastante más complejo. La misma Escudero cita a Hilary Putnam: “La verdad, no es un concepto simple: la idea de que la verdad sea simplemente una copia pasiva de aquello que existe realmente (independientemente de la mente e independientemente de los discursos) está definitivamente desacreditada”.21 La verdad de los hechos que nos suministran los medios no es más que un efecto directo del discurso. Tiene que ver con una interpretación que los mismos hacen de la realidad. Al respecto Sontag dice: “Aunque en cierto sentido la cámara sí captura la realidad y no sólo la interpreta, las fotografías son una interpretación del mundo...” 22

Michel Foucault ha afirmado que la verdad es una construcción que incluye una práctica discursiva y el ejercicio del poder. También menciona que la verdad es la resultante de determinadas fuerzas que la imponen como tal. Desde esta concepción será posible pensar que la verdad que presenta la revista “Gente” del acontecimiento “guerra de Malvinas” y su construcción de un Otro frente a un Nosotros, es un objeto fruto de un discurso dominante. Basta con saber que el manejo de la información de guerra, en nuestro país, estuvo en manos del gobierno militar, quien practicó una censura rígida para la prensa.

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Ledo afirma: “La fotografía, como posibilidad de inscripción directa de la realidad, por su propia mecánica de realización se anuncia como valor de prueba, de que algo se convierte en imagen sin necesidad de modificar el material pro-fotográfico, lo que entra a formar parte del campo de visión, sin tener que sufrir alteraciones sustanciales. No obstante, será en esta misma posibilidad de transparencia donde se contemple su capacidad para funcionar como falso testigo de una realidad que por diversos caminos pudo alterar y transformar, otorgándole, igualmente, su efecto-verdad”.23 Siguiendo este planteo, si bien las fotografías pueden vehiculizar contenidos ficticios, es decir, no necesariamente acaecidos, por medio de sus tantos procesos de manipulación, como el retoque, el fotomontaje o el reencuadramiento o cambio de encuadre, el hecho de que se las inserte dentro de un medio de comunicación les otorga el poder de pertenecer al orden de lo real. Las fotografías de la guerra de Malvinas exhibidas por “Gente”, más allá de si han alterado o no la realidad, gozaron de su efecto-verdad mientras duró el conflicto. Las imágenes fotográficas nos obligan a creer que lo que muestran es la verdad de los hechos, lo que está pasando, o lo que ha pasado hace algunas horas.

Para citar dos ejemplos, la historia del submarino atómico “Superb”, o del desembarco británico en las islas Georgias y la versión de la resistencia del comando Lagartos son casos que aparecen como verosímiles y por consiguiente creíbles y hasta concebibles por el lector. El hecho de que estas informaciones se hallan revelado falsas mucho después de finalizada la guerra, no les quita verosimilitud. Pero, de acuerdo con la opinión de Escudero, fueron la suma de estas informaciones lo que acabó, a posteriori, con la legitimidad política de todo un gobierno.

Una lectura a partir de la dimensión indicial de la fotografía

Más allá de cualquier interpretación que se pueda realizar acerca de la construcción del Otro frente al Nosotros, durante la Guerra de Malvinas, por parte de la revista “Gente”, las imágenes fotográficas tienen, por sí mismas, la capacidad para indicar y confirmar la existencia de ese Otro y de ese Nosotros enfrentados en un conflicto bélico que se prolongó durante 74 días.

Esta capacidad indicial de la fotografía procede de una conexión física con su referente. La fotografía es por naturaleza un objeto pragmático, inseparable de su situación referencial. Roland Barthes señala que “la Fotografía siempre lleva su referente consigo...”.24

De esto, se deriva que la foto no es necesariamente semejante (mimética) ni a priori significante (portadora de significación en sí misma), aún cuando, por supuesto, los efectos de analogismo y los efectos de sentido acaben interviniendo con frecuencia. Las fotos no tienen, desde este punto de vista, significación en sí mismas, su sentido es exterior a ellas, está esencialmente determinado por su relación efectiva con el objeto. La imagen-foto se torna inseparable de su experiencia referencial, del acto que la funda. Primero la foto aparece como índice, y es posteriormente que puede llegar a ser semejante (ícono) y después adquirir sentido (símbolo).

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Aquí conviene hacer una aclaración: ¿a qué se llama “referente fotográfico”?. Se entiende por “referente fotográfico” no a la cosa facultativamente real a que remite una imagen o un signo, sino a la cosa necesariamente real que ha sido colocada ante el objetivo y sin la cual no habría fotografía.25 O sea, que es absolutamente necesario que el sujeto u objeto a representar mediante la imagen fotográfica exista realmente. Cuando se mira una fotografía se cae en la certeza de que la cosa ha estado allí. Este es el noema de la fotografía, el “Esto ha sido” que postula Barthes. El noema es la esencia de la foto, y es lo que, en definitiva, permite diferenciar este dispositivo de representación de otros, como la pintura y el discurso. La pintura puede fingir la realidad sin haberla visto. El discurso, si bien combina signos que tienen desde luego unos referentes, dichos referentes pueden ser y son a menudo artificios. En la foto, el referente siempre es real, lo cual no significa que no pueda mentir sobre el sentido de lo representado.

La fotografía goza de tres principios corolarios que derivan de su condición indicial: la singularidad, el atestiguamiento y la designación.

De acuerdo al principio de singularidad, las fotografías documentales publicadas en la revista “Gente”, a partir de las cuales realiza una particular construcción del Otro, del enemigo, frente al Nosotros, no remiten más que a un solo referente, el mismo que las ha causado. Las fotografías muestran al Otro y al Nosotros en lo que tienen de singulares, de únicos. Los revelan en situaciones que jamás podrán repetirse existencialmente. Cada foto expone un pequeño fragmento del acontecimiento, el cual no se produce más que una vez.

La singularidad se encuentra vinculada al principio de atestiguamiento. Estas mismas fotografías sólo pueden remitir a la existencia del objeto del cual proceden. Las fotografías consideradas como índices se constituyen en testimonio irrefutable de la existencia de ciertas realidades. El poder de atestiguamiento de las imágenes fotográficas reside en el ya nombrado noema de la fotografía: “Eso ha sido”. La fotografía se convierte en “el testimonio de lo que veo ha sido”.26 En el semanario “Gente”, el “Eso ha sido” que confirman las huellas luminosas, o sea, la realidad, se confunde con el ¡Es esto!, la verdad; cada foto es al mismo tiempo constativa y exclamativa. Y es en esa fuerza exclamativa donde reside la autoridad del medio sobre las imágenes. Es a través de esa fuerza que “Gente” ejerce un mecanismo de control sobre el referente adherido a la imagen. En este sentido, Susan Sontag dice: “Pero una fotografía no sólo se asemeja al modelo y le rinde homenaje. Forma parte y es una extensión de ese modelo; y un medio poderoso para adquirirlo y controlarlo”.27 El Otro y el Nosotros capturados en las fotos le permite al medio construirlos de una manera acorde a sus intereses y los del gobierno militar. “¡Es esto!, ¡Esta es la verdad! porque así lo demuestran las fotografías”. De esta manera, “Gente” trata de obstruir toda otra posibilidad de ver al Otro y al Nosotros. Todos sus mecanismos de puesta en escena de la guerra y de sus actores principales, apuntan a crear una cohesión nacional respecto a la misma -que debe evitar cualquier tipo de fractura- y, en particular, una relación de apoyo al gobierno.

Tanto el cuerpo del Otro como el cuerpo del Nosotros se encuentra prisionero en la fotografía. Esto es lo que le permite a la revista “Gente” decir, de alguna manera: “¡Miren! éste es el enemigo, éste 14

somos Nosotros”. Aquí se manifiesta el principio de designación. No es por casualidad que se señale con el dedo índice. Lo que hace el medio es señalar con el dedo algo a alguien, y ese señalar con el dedo le otorga cierta dominación, cierto poder sobre lo que designa. Es probable considerar que el semanario, a través de las fotografías, muestre, señale con el índice lo que ha sido y ya no es; aunque resulta igualmente probable que nos oculte, con el mismo índice, lo que pudo ser y nunca fue; lo que no está porque aunque pudiera haber estado, no se captó y no se reveló.

Por otra parte, es conveniente aclarar que el índex fotográfico no quiere decir nada, no explica nada, sólo muestra, opera en el orden de la existencia y no el orden del sentido. Mediante el índex fotográfico se puede conocer de la existencia del enemigo, se puede saber que el Otro existe. Pero tanto el Otro como el Nosotros existen en un tiempo y un espacio diferidos. Por un lado, la imagen fotográfica está separada espacialmente de lo que ella representa. El signo fotográfico está aquí, el referente está allí, y es intocable. La eficacia de la fotografía reside en el movimiento que va de este aquí a ese allí. De esta manera, las fotos divulgadas por “Gente” muestran (el aquí del signo) lo que no se puede tocar (el allí del referente). De esta tensión entre lo visible y lo intocable se produce el deseo. “Deseo” entendido, según Gilles Deleuze y Félix Guattari, siempre como producción y no como la simple carencia de algo, como lo planteó el psicoanálisis de Freud. De ese deseo productor pueden nacer la represión, la violencia, la sumisión, la autocensura, pero también pueden surgir el cuestionamiento, la conquista, la revolución, la creación.

Por otro lado, esta distinción del aquí y el allí se superponen a la del ahora y el entonces. Lo que se nos muestra en la imagen fotográfica remite no sólo a una realidad exterior sino también a una realidad anterior. Cada fotografía que muestra la revista “Gente” revela el pasado; lo que fue, en el sentido de un pasado lejano, o lo que ha sido, en el sentido de un pasado próximo.

En pocas palabras, en un mundo donde todo es evanescente, la fotografía inmoviliza, arrebata el instante y lo materializa, es un intento por aprehender la instantánea de lo que todavía es, dar testimonio de lo que dejará de ser. La imagen fotográfica es el encuentro entre la proximidad y la distancia no sólo en el espacio, sino también en el tiempo.

Conclusiones

El rostro inmovilizado y derrotado del enemigo, el antipatriota, el asesino, el demonio, el mentiroso y manipulador, y otra vez el rostro del enemigo...triunfador.

El rostro triunfalista del Nosotros, el patriota, el defensor, el héroe, el imbatible. Y otra vez el rostro del Nosotros...derrotado.

La manera cómo “Gente” construyó a un Otro y a un Nosotros responde fielmente a la visión que de ellos tenían las Fuerzas Armadas. Ramonet argumenta, en “La tiranía de la comunicación”, que durante un conflicto bélico, el papel del bueno, para los medios, es el de víctima. Uno de los primeros 15

objetivos será, pues, aparecer como víctima y crear una imagen muy agresiva, muy negativa, muy amenazante del adversario.

Las fotos espectaculares, el desprecio a la flota británica, la exaltación de los sentimientos patrióticos argumentando a favor de defender la soberanía nacional, cotejar los mismos ideales de la cúpula militar, sirvieron para manipular las mentes y la información, para que la gran mayoría se sumara a un triunfalismo barato y absurdo.

La manipulación, tanto de la información como de las fotografías fue moneda corriente durante la guerra de Malvinas. En “Paren las rotativas”, Ulanowsky dice, en cuanto al material fotográfico, que en algunos casos, descubierto después de terminada la guerra, las tomas de aviones o barcos aniquilados correspondían a la Segunda Guerra Mundial. Cuando no había fotos se trucaban. Ulanowsky da un ejemplo de ello en su libro: “Una conocidísima telefoto en la que aparecían en un interesante sombreado cinco soldados argentinos a punto de plantar en tierra firme una bandera nacional también resultó ser falsa. El 3 de abril el Estado Mayor Conjunto la había difundido como real, pero luego se supo que la escena no procedió de las Malvinas sino de mucho más cerca, de la Escuela de Mecánica de la Armada en donde había sido puesta en escena”.28 Cuando era imposible hacer un truco se apelaba a atractivas ilustraciones, y si no había informaciones decisivas, se apelaba a frases triunfalistas para alimentar el clima.

En una entrevista realizada por Luis Barreras y Lucho Chipi29 para la elaboración de su tesis de grado de Comunicación Social, el periodista Alfredo Serra30 comenta: “De pronto, misteriosamente, llega el representante de una agencia que decía tener las fotos de Malvinas, de la guerra, de los aviones, de los soldados, obviamente la revista compró las fotos, si ven los ejemplares de esa época se darán cuenta de las excelentes fotos que tenía la revista, las cuales fueron conseguidas a precios altísimos, 17 mil dólares la primera remesa y así sucesivamente, alrededor de 265 mil dólares. De dicha agencia, después de varios años se descubrió que era de militares argentinos que estaban en las islas y que habían creado una “empresita” para vender material de la guerra. Tengo entendido que estaba metido algún coronel. Esto fue una cosa absolutamente criminal, es típicamente argentino”.

De todas maneras, “Gente” se colocó en la posición del testigo que todo lo ve, aunque la verdad es que pudo acceder al escenario en donde se desarrollaba el conflicto bélico sólo al comienzo del mismo.

A partir del análisis se puede constatar que el semanario “Gente” fue variando su modo de ver el conflicto, de ver al enemigo y al Nosotros. En los primeros días de éste, la revista transmitió, tanto desde las imágenes como de sus titulares una actitud victoriosa. Sólo cuatro días antes de finalizada la contienda, “Gente” desplazó esta posición y comenzó a replantearse la situación. Una foto representativa de la visión triunfalista es la de un soldado que con el pulgar hacia el cielo, como dice la revista, marcaba dicha actitud. 16

Es a partir de la derrota argentina que la revista comenzó a realizar otra construcción del Nosotros y del Otro. El enemigo, si bien no dejan de mostrarse fotos que lo denigran, se convierte en el profesional, en el mejor preparado para la guerra, con armas superiores. Victorioso. Poderoso.

El Nosotros, en cambio, se convierte en los “chicos de la guerra”, indefensos ante la crueldad del clima de las islas, delgados y débiles por la falta de alimentos, no profesionales. Y también aparecen los muertos.

Lo cierto es que, -y corresponde dejarlo en claro-, que los ex soldados argentinos, por lo menos aquellos entrevistados, aborrecen que se los nombre o que se los recuerde como “chicos de la guerra”. Ellos consideran que allí, en el campo de batalla, pese a tener apenas 18 años, se hicieron hombres. Debieron enfrentar difíciles decisiones, actuar racionalmente en medio de lo que parecía irracional, desafiar el fuego del adversario, que también eran hombres, como ellos. Rubén Rada, uno de estos ex soldados perteneciente al Centro de Veteranos de Guerra de Rosario, decía: “Me encontré con un pibe en calzoncillos en la isla. Era granadero. Tenía 19 años. Se quedó en calzoncillos porque quemó el uniforme de San Martín para que no lo tomaran prisionero. Y le dijeron “chico de la guerra”. Cuando veníamos como prisioneros en el Canberra, allí había un piano. El Canberra era un buque inmenso que tenía sala de baile. Los ingleses lo habían desmantelado para traer su tropa, y había quedado el piano. Uno de los soldados prisioneros gateó entre todos lo soldados y llegó al piano. Sabía tocarlo y tocó y cantó el Himno Nacional Argentino ante los ingleses que no entendían nada. Volvió, y la prensa argentina lo llamó “chico de la guerra”. No sabemos el nombre. Son los héroes anónimos”.31

Las fotografías, vistas como “espejo de la realidad”, como “transformación de la realidad”, o como “huellas de la realidad”, escriben con sus rayos luminosos la historia de una derrota dolorosa, teñida de manipulación, de desinformación, de censura y autocensura, de acompañamiento ideológico. Las imágenes fotográficas publicadas por “Gente” pintaron una realidad que no se corrobora como tal, una realidad que llevó a transformar a la guerra en el suicidio del propio estado autoritario que, desde un principio, gobernó Argentina desde la absoluta violencia.

Las fotografías sirven hoy para recordar un pasado, sin el cual no se podría construir el futuro; sirven para dar testimonio y romper el silencio sobre el que navega la amnesia que suele atacar casi siempre a la sociedad argentina. Esas grandes fotografías que pueden verse en las páginas de “Gente”, 17

las cuales, en su momento, fueron utilizadas como una máscara de la realidad, hoy se convierten en reveladoras de un pasado de engaños y permiten ver a la guerra de Malvinas -si bien fue una guerra absurda- como el gran paso a la democracia.

Notas Bibliográficas

1. ESCUDERO, Lucrecia. “Un rápido panorama mediático o la fascinación de la guerra”, en Malvinas: el gran relato, Fuentes y rumores en la información de guerra, Gedisa, Barcelona. 1996. Pág. 63.

2. Ibídem, pág. 69.

3. BARTHES, Roland. La cámara lúcida, Notas sobre la fotografía, Paidós, Barcelona. 1990. Pág. 145.

4. MARTÍNEZ DE AGUIRRE, E., BISELLI, R. Y MARENGO, M.. Introducción a los lenguajes, La Fotografía, Laborde, Rosario. 2000. Pág. 37.

5. LEDO, Margarita. “La lección de las constantes”, en Documentalismo fotográfico, Cátedra, Madrid. 1998. Pág. 39.

6. BARTHES, Roland. “El mensaje fotográfico”, en Barthes, R., Bremond, C., Todorov, T. y Metz, C. Comp., La Semiología, Tiempo Contemporáneo, Bs. As.. 1972. Pág. 116.

7. LEDO, Margarita. “I saw your picture in the Picture Post”, en Documentalismo fotográfico, op. cit.. Pág. 66.

8. BAURET, Daniel. De la Fotografía, Biblioteca de la Mirada. 1992. Pág. 55.

9. SONTAG, Susan. Sobre la fotografía, Sudamericana, Bs. As.. 1980. Pág. 21.

10. Ibídem, pág. 15.

11. Ibídem, pág. 16.

12. DELEUZE, Gilles. “Posdata sobre las sociedades de control”, en Ferrer, C. Comp., El lenguaje libertario 2, filosofía de la protesta humana, Piedra Libre, Montevideo. 1991. Pág. 20.

13. BORTAGARAY, Inés. En la frontera: Verdades y Ficciones de Pedro Meyer, www.enlafronterapedromeyerI.htm

14. FREIRE, Héctor. Rostro y representación, www.topia.com.ar

15. SIGAL, S. Y SANTI, I.. “Del discurso del régimen autoritario. Un estudio comparativo”, en CHERENSKY,I. y CHONCHOL, J. (comp.) Crisis y transformación de los regímenes autoritarios, EUDEBA, Bs. As..1985. Pág. 152.

16. CALVEIRO, Pilar. “Un universo binario”, en Poder y desaparición, Los campos de concentración en Argentina, Colihue, Bs. As..1995. Pág. 90.

17. Ibídem, pág. 88.

18. ESCUDERO, Lucrecia. Malvinas: el gran relato, op. cit.. Pág. 25.

19. Ibídem, pág. 46.

20. LEDO, Margarita. “La lección de las constantes”, en Documentalismo fotográfico, op. cit.. Pág. 61.

21. Ibídem, pág. 42

22. SONTAG, Susan. Sobre la fotografía, op. cit.. Pág. 17.

23. LEDO, Margarita. “La lección de las constantes”, en Documentalismo fotográfico, op. cit.. Pág. 36.

24. BARTHES, Roland. La cámara lúcida, op. cit.. Pág. 33.

25. Ibídem, pág. 135.

26. Ibédem, pág. 145.

27. SONTAG, Susan. Sobre la fotografía, op. cit..Pág. 165.

28. ULANOWSKY, Carlos. Paren las rotativas, Espasa Calpe, Bs. As.. 1997. Pág. 299.

29. BARRERAS, L. Y CHIPI, L.. La desinformación de la “Gente”...(sobre Malvinas), Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata. 2002. Pág. 17.

30. SERRA, Alfredo. Redactor y jefe general de redacción de la revista “Gente”.

31. RADA, Rubén. Entrevista realizada en mayo de 2000.

18

19

Con Dios en el Alma y un Halcon en el Corazon Cap LXXVI al Cap LXXX

CAPITULO LXXVI

NUESTROS OJOS

Dando muestras de una capacidad profesional encomiable, los

operadores de radar llegaron a ganarse la admiración de todos

nosotros.

Evidentemente uno valora algunas cosas recién cuando las necesita y

realmente nosotros llegamos a tener un enorme aprecio por esa voz

que nos decía "—Lo tengo en pantalla—" y nos daba la seguridad de

que nos llevaría al aterrizaje en medio de la tormenta y con el poco

combustible del regreso.

Asesoramiento de: Mayor Valdevenitez -V Brigada Aérea

Todos los medios de apoyo operativo tienen su importante papel en un conflicto real como el

que nos tocó vivir. Pero es en estas ocasiones donde se evalúa realmente la capacidad operativa

y técnica de estos medios. He de referirme en este caso al radar, cuya real dimensión e

importancia se descubrieron durante los días que duró el conflicto.

Un radar se ubica evaluando una serie de items que obligan a un concienzudo examen del

lugar de emplazamiento para lograr el máximo de efectividad y alcance de visualización de

aeromóviles. Si bien un radar móvil se emplaza en pocas horas, las situaciones futuras pueden

dar tiempo o no para un traslado a otro sitio.

La logística, el enmascaramiento, la seguridad del personal y el material hacen necesaria una

correcta selección del lugar de emplazamiento.

El diálogo piloto-radarista:

Es esta la clave para entendimiento de todo cuanto sucede antes y después de cada

operación.

El radarista sufre, transpira, llora, ríe y grita viviendo cada misión. Es el que guía hacia un

objetivo, no descuidando la probable presencia del enemi go dentro de su zona de cobertura.

De ese diálogo surge el conocimiento mutuo, dando confianza a ambos, surgiendo además un

vocabulario nada escolástico, que sirve de contramedida para posibles escuchas.

A propósito de esa confianza vale el siguiente relato: el piloto que guiaba a una escuadrilla

observó en su radar dos ecos distantes a 40 millas, sin discriminación de velocidad y provocando

la consabida alerta de la misma.

El controlador de radar estudió los ecos coincidentes con la información del avión guía y

determinó con los medios avanzados que se trataba de formaciones nubosas, y aseguró:

—"Tigres prosigan con su misión, ecos ya identificados, formaciones nubosas, este centro

permanecerá muy atento!"

La respuesta fue:

.—"¡Si usted lo dice, adelante tigres!"

Esa confianza es fruto del diálogo, del conocimiento, de la convivencia entre piloto y radarista.

Los radares constituyen los ojos de la defensa aérea y permiten un feliz guiado hacia un

objetivo. Dan la distancia al punto de regreso, dan el rumbo que se debe tomar, dan la alerta ante

la presencia del enemigo.

Regresaba una escuadrilla y al ser detectada en el máximo alcance comenzó el siguiente

diálogo:

—"¡Puma, usted y sus numerales están bajo cubrimiento nuestro. Se encuentran a "X" millas de

esta posición, perfectamente identificados, sin tránsito a la vista, debe mantener su rumbo que es

correcto y las condiciones del aeródromo son...!"

—"¡Gracias radar, seguimos sus instrucciones!"

En un momento de charla manifestó el mismo piloto:

—"¡El tomar contacto con el radar a la mayor distancia posible nos da tranquilidad y la

seguridad de encontrar el camino exacto de regreso y libre de obstáculos, sobre todo cuando uno

vuelve averiado!"

Regresar de una misión y escuchar una voz amiga es como volver a vivir. Esa distensión

provoca una explosión de alegría donde es común escuchar un enérgico —¡Viva la patria!

Ese primer contacto radial contiene expresiones de alegría, de dolor, de satisfacción, de pena.

El puesto de Comando necesita imperiosamente la información que le proporcionan, ya que

ésta dice del éxito o fracaso de cada misión; de ello dependerán otras misiones, tal vez. Ese

enlace "Puesto Comando - Radar" es permanente y debe asegurarse por todos los medios. La

información es continua y para ello es necesario contar con personal operativo idóneo y suficiente,

porque no está permitida una distracción, un olvido, un error. Puede resultar algo muy costoso

tanto para las máquinas bajo control como para el radar mismo.

La presencia de aviones con misiles anti-radar, que se montan sobre el haz de emisión,

obligan a una alerta permanente para el empleo de las contramedidas adecuadas en caso de ser

necesario. De contarse con esta información, o la detección de aviones no propios, la alerta es

máxima.

La información alerta a los aviones, a la artillería antiaérea, al Puesto de Comando, a la

Defensa Civil, etc. Mucho personal, mucho material y el éxito de otras tantas misiones dependen

de él.

Se preparan también las máquinas asignadas a búsqueda y salvamento.

En cierta oportunidad despegó una escuadrilla y a pocos minutos de vuelo se observó la

trizadura de una de las cabinas. Se ordenó contactarse con el controlador y regresar de

inmediato. El radarista guió y despejó la zona de otros vuelos para permitir una cómoda

penetración. Todo se facilita al piloto en emergencia y solo se experimenta un gran alivio cuando

se escucha el aterrizaje del mismo. El helicóptero de búsqueda y salvamento que acudió en su

auxilio estuvo en contacto permanente con el radar para llegar prestamente a proximidades de

ese avión.

En otra ocasión regresaba una escuadrilla después de una dura misión y, a mucha distancia

del punto de regreso, un avión se declaró en emergencia por ruidos extraños de motor. Atento el

radarista, solicitó al Puesto de Operaciones se ordenara el despegue de un helicóptero de

búsqueda y salvamento, el que fue guiado hasta la zona de aproximación del avión.

Tensión, nervios, ansiedad, hasta escuchar, que ambas máquinas están a la vista una de otra.

El avión cont inua su vuelo, el helicóptero sigue la ruta del que lo precede con la seguridad de que,

si fuera necesaria una eyección, ese helicóptero estará en contados minutos sobre el piloto para

su pronta recuperación, los minutos son interminables; son horas para quien se eyectó y las

consecuencias son distintas si cae en tierra o en el frío mar. Muchas cosas más se pueden contar

acerca de las actividades de un radar, pero debemos concluir que a la continua modernización de

métodos y equipos se las debe acompañar con la formación de especialistas idóneos en la

materia y formados dentro de un marco de tremenda responsabilidad, de alto espíritu de

colaboración, comprensión, y elevado espíritu de sacrifico; no debemos olvidar que este es un

equipo en el que todos dependen de todos y que la coordinación, el mutuo conocimiento y el

convencimiento del porque se opera, los conducirá al éxito.

CAPITULO LXXVII

RED DE OBSERVADORES DEL AIRE

Los pilotos de Pucará que quedaron sin avión,

comenzaron a cubrir distintas tareas afines a la

actividad de vuelo. Una de ellas fue la de integrantes

de la red de observadores del aire.

Relata: Alférez Pontecorvo -Piloto de Pucará

Día: 02 de Abril de 1982.

Entre el asombro y la alegría recibimos la noticia de la recuperación de las Islas Malvinas.

Los acontecimientos políticos se precipitaban y desde el punto de vista bélico ya estábamos en

guerra. Queríamos una salida diplomática pero sin concesiones, ya que de ser necesario

entregaríamos nuestra sangre sin titubear, como lo demostramos luego.

La noticia del ataque inglés el día 01 de Mayo nos dejó la rara sensación de estar viviendo algo

diferente, sin saber precisamente donde estaba la diferencia.

De pronto, "alarma roja". Los pilotos nos encontrábamos en un recinto de chapa que oficiaba

de precaria Torre de Vuelo. Observé rápidos desplazamientos de personal mientras que un

Suboficial, a solo dos pasos de distancia lanzó el frenético grito de "—¡¡¡Harriers!!!—".

Con confuso estupor y con la inconsciencia de la inexperiencia, perma necí de pie escrutando

al cielo, hasta que la silueta oscura de los aviones y el estallido de las primeras bombas me

convencieron de que debía buscar refugio.

Abandonando mi estatismo, en un segundo me encontré dentro de un frágil pozo cavado a

pocos metros. Sentía la tierra temblar bajo mi cuerpo; el humo de los incendios me impedía

respirar con normalidad y simultáneamente escuchaba el sonido rasgado de reactores que

pasaban volando, sobre mi espalda.

Tras el final de los estallidos me incorporé y observé lo que me rodeaba; aviones en llamas,

cráteres humeantes, hombres que corrían a socorrer a los heridos, todo cubierto por una nube de

humo y tierra. Pese a que me costaba creer en lo que veía, eso era la guerra. Habíamos recibido

nuestro bautismo de fuego en la Base "Cóndor", de Ganso Verde.

El 15 de mayo fue un día muy triste para nosotros ya que en la Base de la armada ubicada en

la Isla Borbón, conocida entre nosotros como Bahía Elefante, un golpe de comandos ingleses

destruyó muchos aviones Pucará.

El Mayor Navarro nos ordenó a cuatro pilotos que desplegáramos a Puerto Argentino.

Llegamos, para variar, con "Alerta Roja".

Recibimos orden de tomar un descanso. Este duró dos largos días, durante los que fuimos

despertados por los ataques aéreos y el fuego de nuestra artillería, o nos adormecíamos

acunados por el rumor monótono del cañoneo naval enemigo.

Finalizado el descanso, el Teniente Alsogaray y yo, por tener nuestros aviones destruidos,

fuimos destinados como R.O.A. (Red de Observadores del Aire). Nuestro punto de observación se

encontraba en la cima del monte "Harriet", a 20 kilómetros de Puerto Argentino, sobre la costa

este de la Isla, rodeado por los Montes Kent, London y Williams. Su altura era de 450 metros.

Allí pasamos once largos días, teniendo como único hogar una carpa de tipo antártico,

comunicados solo por un pequeño equipo de radio.

Pasábamos gran parte del día inmersos en las nubes bajas que cubrían la Isla, soportando

vientos de hasta 100 kilómetros por hora.

Periódicamente recibíamos la visita nocturna de naves enemigas que bombardeaban las

posiciones argentinas, y nosotros no estábamos exentos ya que al pie de nuestro cerro había

tropas propias.

El día 22 de Mayo, siendo las 01:30 horas, mientras tratábamos de dirigir el fuego de nuestros

cañones que disparaban contra una fragata, la que habitualmente se instalaba durante la noche

frente a nosotros, comenzamos a escuchar de forma diferente el silbido de los proyectiles que

tiraba el enemigo.

Efectivamente, la salva (que normalmente era de 10 disparos) venía subiendo la ladera del

cerro en línea recta hacia nuestra posición. Ascendimos precipitadamente los 50 metros que nos

separaban de la cima y tomamos cubierta en una especie de refugio socavado por el viento en la

roca, sobre la ladera opuesta a donde nos encontrábamos.

A la mañana siguiente comprobamos que la más cercana había pegado a 30 metros de

nuestra carpa.

Informamos de una incursión aérea enemiga en el Valle de London.

Cuando al fin llegó el relevo, en Puerto Argentino dimos las novedades al Brigadier Castellano,

quien luego de un afectuoso saludo, nos otorgó el resto de ese día de descanso.

A la mañana siguiente nos dieron el nuevo cargo de O.C.A.A. (Oficial Control Aéreo

Adelantado). Yo fui destacado al Monte Supper Hill, dominando toda la franja costera este y sur

de la entrada a Puerto Argentino. Me tocaba desempeñarme con el BIM 51 (Batallón número 5 de

infantería de Marina). A esta altura y posteriormente a la caída de Darwin y Ganso Verde, todo el

esfuerzo bélico británico se volcaba hacia nosotros.

Allí soportamos el hostigamiento aéreo, naval y terrestre del enemigo. Pronto los ingleses se

encontraban a 15 kilómetros de nuestra posición.

Tuve la suerte de poder presenciar las contundentes victorias de la Fuerza Aérea Argentina en

Bahía Agradable y Fitz Roy, en primera fila.

El día 10 de junio recibí la orden de precisar la posición de los buques averiados en Fitz Roy,

para lo cual solicité adelantar mi posición. Para ello me trasladé con mi equipo y auxiliares hasta

el Monte Harriet, en ese momento primera línea de combate. Dado el intenso bombardeo de que

era objeto, debí replegar unos cuatro kilómetros hasta el Monte Williams, desde donde podía ver

tres buques averiados, escorados y quemados, de los que el enemigo intentaba rescatar el

material no destruido. Hombres y helicópteros Sea King y Wessex realizaban la tarea, en medio

de una gran confusión y procurando disminuir la impresionante cantidad de bajas producidas por

nuestro ataque.

Tras notificar lo observado, replegué a mi posición anterior.

Durante la noche se produjo un violento bombardeo por parte de aviones Canberra que

produjeron serios daños al enemigo. Pese a todo, ellos avanzaban en forma continua, con gran

despliegue de medios.

El día 12 de junio se hallaban a menos de 8 kilómetros de Puerto Argentino y hasta el día 14

se sucedieron violentísimos duelos de artillería, bombardeos navales y aéreos, acompañados por

rápidas irrupciones de la infantería, la que conseguía mucha movilidad con sus helicópteros,

quebrando la resistencia de las tropas argentinas, lo que determinó el cese del fuego.

El día 14 de junio a las 05:30 nos enteramos con estupor y amargura de que los "gringos" ya

se habían apoderado de los suburbios de Puerto Argentino.

1 –N:A:: Realmente y de acuerdo a lo relatado por el personal de la Fuerza Aérea que combatió en las Islas

Malvinas, fue elogiable la actuación del BIM 5, al mando del Capitán Robacio, entre los que puedo destacar

al guardiamarina Koch, en quién represento a sus oficiales, suboficiales y soldados.

CAPITULO LXXVIII

“DATOS Y NÚMEROS”

En este Capitulo trataré de dar porcentajes,

datos y números, que facilitarán al que no

conoce, hacer su propia evaluación de lo

acontecido.

Relata: El autor -Piloto de A-4B

La Fuerza Aérea Argentina:

Realizó el 93°/o de las salidas de la Aviación de Combate, que llegaron al blanco en toda la

guerra.

El 90°/o de los pilotos que cayeron durante las acciones de combate, eran de esta Fuerza.

- Previ .......................................: 505 salidas

- Cumplió. ...................................: 445 salidas

- Llegadas al blanco ....................: 272 salidas

A Malvinas (02 Abr al 13 jun 82)

- Toneladas de carga transportadas en el puente aéreo : 5.422 Ton.

- Personal transportado. .............................................. : 9.729 Pasajeros

- Horas voladas............................................................ : 2.074 hs.

- Horas voladas por Aerolíneas Argentinas :............... : 293:25 hs.

- Horas voladas por Austral......................................... : 15:40 hs.

En las bases del Continente (02 Abr al 28 Jun 82)

- Carga total transportada a las Bases de despliegue.. : 9.872 Ton.

- Personal transportado ............................................: 49.165 Pasajeros

- Total de horas voladas por aviones de transporte..: 7.718:50 hs.

- Total de horas voladas aviones civiles y militares ... : 1.952:50 hs.

- Total de horas voladas aviones de combate ..........: 2.781:45 hs.

- Total de horas voladas por la Fuerza Aérea Argentina 12.453:25 hs.

Se realizaron 31 aterrizajes por nuestros aviones de transporte en la pista de Puerto Argentino

(Islas Malvinas), durante el período comprendido entre el 01 de mayo al 14 de junio de 1982, y

420 aterrizajes en el puente aéreo durante el mes de abril.

El 85°/o de los aterrizajes de aviones de transporte en Puerto Argentino, le correspondió a la

Fuerza Aérea Argentina.

Más del 90°/o fue personal militar de carrera, dentro del mismo, el 72°/o de los muertos eran

Oficiales, menos del 10°/o de nuestros muertos fueron soldados.

La aviación de transporte realizó 439 salidas de exploración.

Produjo los siguientes daños, en general reconocidos por ambas partes:

(A continuación daré el detalle de aquellas misiones en los que se pudo comprobar resultados

posteriores al ataque, lo que no quiere decir que, además de éstos, no haya habido otros ataques

en los que no se pudo establecer si hubo o no daños. Para que el lector tenga una imagen global

incluiré las misiones)1

- 1° Mayo 82:

Escuadrilla "Torno" (1) Mirage V "Dagger" – Capitán Dimeglio; 1er.Teniente Román;

Teniente Aguirre Faget.

Resultado: Una fragata seriamente averiada (no se pudo establecer el nombre) y la

fragata " Arrow" con averías menores.

04 Mayo 82:

Escuadrilla "Aries " (1) Super Etendart - Capitán Bedacarratz - Teniente Mayora

Resultado: Fragata CL-42 "Sheffield ", hundida (Aviación Naval).

- 12 Mayo 82:

Escuadrilla "Cuña" (1) – A-4B Skyhawk - 1er.Teniente Bustos (+) -Teniente Ibarlucea (+) -

Teniente Nivoli (+) - Alférez Vazquez (+).

RESULTADO: Fragata “Glasgow " alcanzada por una bomba que la perforó de lado a

lado, explotando en el mar.

Escuadrilla "Oro" (1) - A-4B "Skyhawk”– Capitán Zelaya - Teniente Arrarás (+) - Primer

Teniente Gavazzi (t) - Alférez Dellepiane.

Resultado: Fragata "Brilliant” averiada.

-21 Mayo 82:

Escuadrilla "Mula" - A-4B Skyhawk - Capitán Carballo - Teniente Rinke – 1er.Teniente

Cachón, Alférez Carmona.

Resultado: Fragata "Ardent", hundida y un buque de desembarco averiado.

(Probablemente el "Fearless ")

Escuadrilla "Cueca" (1) - Mirage V "Dagger" - Capitán Mir Gonnzález - Teniente

Bernhardt (+) - 1er.Teniente Luna.

Resultado: Fragata "Ardent" hundida.

Escuadrilla "Libra" - Mirage V "Dagger" – Capitán Cimatti –Capitán Robles.

Resultado: Fragata "Ardent" hundida.

Escuadrilla "Ñandú" - Mirage V "Dagger" – Capitán Rohde - Teniente Bean (+) – Mayor

Martínez.

Resultado: Fragata "Antrim" averiada.

Escuadrilla "Perro" - Mirage V "Dagger" – Capitán Janett -Capitán Moreno -Teniente

Volponi (T).

Resultado: Fragata "Antrim" averiada.

Escuadrilla de Aviación Naval - Teniente Owen Crippa –“Aermacchi”.

Resultado: Fragata "Billiant " averiada.

Escuadrilla "Leo" - A-4B "Skyhawk – 1er.Teniente Filippini - Teniente Autiero - Alférez

Vottero.

Resultado : Fragata "Argonaut " destruida.

Escuadrilla "Orion" - A-4B - Teniente Robledo- Teniente Osses.

Resultado: Fragata "Argonaut" destruida.

1 --N:A:Los oficiales figuran con los grados que tenían y no están registrados los ataques real izados en

tierra por los Pucará, los Canberra, los A-4B, los A-4C y los Mirage V Dagger, pues los resultados eran muy

difíciles de evaluar, aunque por los derribos y la cantidad de aviones perforados, era evidente que se tiraba

exactamente sobre tropa enemiga.

Escuadrilla "Laucha" - Mirage V “Dagger" – Mayor Puga—1er.Teniente Román—

Teniente Callejo.

Resultado: Fragata "Alacrity " averiada (fue llevada al Puerto de Davenport, para ser

reparada; noticia dada a conocer en Portsmouth, el 18 de junio de 1982).

Escuadrilla "Zorro" - A-4Q Skyhawk– Aviación Naval - Capitán Philippi – Teniente Arca–

Teniente Márquez (+).

Resultado : Fragata "Ardent" averiada.

Escuadrilla "León " - Mirage V "Dagger " – Capitán Dimeglio - Teniente Castillo (+)

Resultado: Fragata "Broadsword " averiada

Escuadrilla "Perro" Mirage V "Dagger" – Mayor Martínez - Capitán Moreno -Teniente

Volponi (+).

Resultado : Fragata "Broadsword " averiada.

- 23 Mayo 82:

Escuadrilla "Nene" -A-4B Skyhawk- Capitán Carballo- Alférez Gómez – 1er. Teniente

Guadagnini (+) -Teniente Rinke.

Resultado : Fragata "Antelope" hundida.

Escuadrilla "Tábano”, A-4Q Skyhawk - Aviación Naval - Capitán Castro Fox - Capitán

Zubizarreta - Teniente Benítez - Teniente Oliveira.

Resultado : Fragata Clase Amazon Tipo 21, averiada.

- 24 Mayo 82:

Escuadrilla "Nene"- A-4B Skyhawk –Vicecomodoro Mariel – Teniente Roca – Teniente

Sánchez.

Resultado: Transporte de tropas "Sir Lancelot" averiado.

Escuadrilla "Chispa" - A-4B Skyhawk– Teniente Cervera – Alférez Moroni.

Resultado: "Sir Gallahad " averiado.

Escuadrilla " Jaguar "-A-4C Skyhawk –1er. Teniente Vázquez (+) - Teniente Bono (+) –

Alférez Martínez.

Resultado : Una fragata averiada (no identificada).

Escuadrilla "Azul" - Mirage V "Dagger" – Capitán Mir González - Teniente Bernhardt (T)

–Capitán Maffeis - Capitán Robles

Resultado: Un buque transporte averiado ("Sir Bedivere” )

- 25 Mayo 82:

Escuadrilla "Zeus" - A-4C Skyhawk - Capitán Velasco – Teniente Barrionuevo.

Resultado: Fragata CL 42 " Coventry" hundida.

Escuadrilla "Vulcano" - A-4B Skyhawk – Capitán Carballo – Teniente Rinke.

Resultado: Fragata "Broadsword " averiada, una bomba perforó su casco, rompiendo el

sistema de propulsión, destruyendo un helicóptero y no explotó.

Escuadrilla “Tito" - Super Etandart (Aviación Naval) - Capitán Curilovic – Teniente

Barraza.

Resultado: Porta contenedores "Atlantic Conveyor " hundido.

Escuadrilla "Toro" A-4B Skyhawk - Capitán García (+) - Teniente Lucero - Teniente

Paredi – Alférez Isaac.

Resultado: Fragata "Avenger" averiada.

- 30 Mayo 82:

Escuadrilla "Zonda" - A- 4C Skyhawk – 1er.Teniente Vázquez (t) – 1er. Teniente Castillo

(+) - 1er.Teniente Ureta – Alférez Isaac.

Resultado: Portaviones "Invincible " averiado.

Escuadrilla Super Etendart (Aviación Naval) — Capitán Francisca - Teniente Collavino.

Resultado: Portaviones "Invincible" dañado.

- 08 Jun 82:

Escuadrilla "Mastín" - A-4B Skyhawk– Teniente Cachón - Teniente Rinke- Alférez

Carmona.

Resultado: "Sir Gallahad " hundido.

Escuadrilla "Dogo" - A-4Bskyhawk – Teniente Gálvez – Alférez Gómez.

Resultado: "Sir Tristan" destruido.

Escuadrilla "Perro" - Mirage V "Dagger" – Capitán Rohde – 1er.Teniente Gabari Zoco –

1er.Teniente Ratti.

Resultado: Fragata "Plymouth" severamente averiada (4 bombas impactaron).

Escuadrilla "Gato" - Mirage V "Dagger" – Capitán Cimatti – Mayor Martínez.

Resultado: Fragata "Plymouth".severamente averiada, (4 bombas impactaron).

- 12 Jun 82:

Destructor "Glamorgan" severamente averiado por un misil "Exocet" lanzado desde la

costa.

Las informaciones que van saliendo a la luz en el mundo, demuestran que la mayor parte de la

flota de guerra inglesa, fue alcanzada durante las operaciones; por ejemplo noticias provenientes

de Estocolmo (Suecia), de fecha 30 de mayo de 1983, señalaron que "Treinta y nueve buques de

guerra y once navíos de transporte, debieron ser reparados en alta mar durante el conflicto".

(Información suministrada por empresas navales y de insumes relacionadas con el material

flotante de guerra, de acuerdo con los datos surgidos de las solicitudes inglesas de material naval,

efectuadas a través de esa playa a diversos proveedores europeos).

"Los daños a esas cincuenta naves, son consecuencia de los ataques de la Aviación Argentina

durante la guerra librada por la posesión de las Islas Malvinas".

Las cifras fueron cotejadas con los valores proporcionados por el mismo gobierno inglés en el

"Libro Blanco", sobre la constitución de la Fuerza de Tareas afectadas al Atlántico Sur, editada el

año pasado".

La flota Inglesa movilizó 45 buques de guerra, y 67 de transporte y de flota auxiliar, lo que

hacía un total de 112 buques.

De acuerdo a esta cifra, el 86,5°/o de los buques de guerra fue tocado y el 16,4°/o de los de

transporte.

1º). La Fuerza Aérea Argentina:

a). Antes y después de la batalla ejerció su responsabilidad integral de las operaciones

del espacio aéreo.

- Búsqueda y salvamento.

- Exploración y reconocimiento

- Transporte Aéreo.

b). Durante el conflicto además, realizó la guerra mediante operaciones de:

- Ataques a objetivos navales.

- Ataques a objetivos terrestres

- Reabastecimiento en vuelo a todos los medios ofensivos

- Guiado y Control de todos los medios ofensivos y defensivos.

- Abastecimiento Aéreo.

INDUDABLEMENTE FUE DECISIVA LA ACTUACIÓN DE LA AVIACIÓN EN ESTA GUERRA SI

TENEMOS EN CUENTA QUE:

Los A-4B Skyhawk llegaron al blanco en 85 salidas, los A-4C en 41 salidas, los M-5 Dagger en

81 salidas, los MK 62 Canberra en 23 salidas, los Pucará realizaron 3 salidas ordenadas por el

Comando en el continente y el resto se cumplieron emanadas directamente por el Componente

Aéreo en Malvinas, información que no poseo con exactitud; ya que la documentación pertinente

fue destruida al caer Darwin en poder del enemigo, pero estimadas aproximadamente en 21

salidas. Los Mirage III llegaron en 39 oportunidades en misiones de cobertura sobre las islas, los

Super Etendart llegaron al blanco en seis salidas, los A-4Q de la Aviación Naval en 9 salidas y los

Aermacchi en tres salidas, lo que hace un total de 251 salidas que llegaron al blanco, más 39

salidas de cobertura de la Fuerza Aérea Argentina

CAPITULO LXXIX

NUESTRO CAPELLÁN

En homenaje a quienes cuidaron de nuestras almas en el combate.

Relata: Capitán Pagano -Navegador de Canberra

Sé que voy a ofender la humildad de un sacerdote alto y gordo, sencillo como un niño y bueno

como el pan; pero también sé que estas pobres palabras van a interpretar el sentir de muchos. El

sentir de los Oficiales, Suboficiales, empleados civiles y soldaditos de la II Brigada Aérea que

estuvimos desplegados en la Base Aérea Militar Trelew , durante el combate por las "Hermanitas

Perdidas".

No habían pasado aún treinta horas desde que fue dada la orden de implementar esa base de

despliegue, cuando salían, después de horas de intenso trajín, una veintena de camiones con el

apoyo técnico y sostén logístico, el furgón asignado a la BAM "Trelew" del Grupo 1 de

Comunicaciones Escuela (Grupo desplegado en todas las bases y cuya labor fue encomiable),

una ambulancia, varias camionetas y los ómnibus con el personal de los Escuadrones Base y

Técnico y el de la Plana Mayor, Oficiales, Suboficiales, Civiles y Soldados que iban a montar la

Base y alistar los medios para el apoyo de las operaciones del Escuadrón Canberra.

Al lado de los conductores, militares o camioneros orgullosos de participar de algún modo en la

tarea, los más antiguos de cada vehículo saludaban militarmente al pasar frente a las autoridades

y a los que, formados en líneas de tres filas, trasnochados y ojerosos por los preparativos,

cantábamos con entusiasmo, sin distinción de jerarquías: . . . "Por la Patria a morir o a la Gloria,

sus soldados alados irán" (Parte del estribillo de "Alas Argentinas").

Un ómnibus mostraba algo distinto, por una de sus ventanillas se agitaba un brazo forrado de

negro; ¡cuándo no este cura, tan poco formal!, que venta saludando a la gente de la "Base",

riéndose como un chico travieso.

Y llegaron a Trelew ... y días después también nosotros llegamos a Trelew ; la cosa venía ya

en serio.

Y empezaron los días de la rutina, rota por los vuelos de adiestramiento sobre las islas y los

ejercicios operativos.

Y este cura grandote, que no podía disimularse ni queriendo, a veces vestido de verde, a veces

de negro, siempre dando vueltas por ahí; charlando, aconsejando, escuchando a todos. Siempre

"metiendo" buen humor, siempre comunicando a todos, la alegría de la gracia de Dios.

Alojado en el Casino de Oficiales, se mudó después a la sacristía, bajo el campanario de la

Capilla, aunque chupara frío daba vueltas por allí, para estar más cerca de todos los alojamientos,

para atender a cualquiera, a cualquier hora del día y también de la noche.

Compañero y amigo de las horas buenas y de las bravas, él estaba ahí en la plataforma frente

a los hangares en ese duro y doloroso, pero hermoso atardecer del Bautismo de Fuego de la

Fuerza Aérea Argentina, recibiendo de nosotros, los tripulantes, los mecánicos, armeros y

soldados el Canberra del "Palito" y el "Negro" que venía con la punta de un ala hecha jirones por

un misilazo, y llorando la pérdida de nuestros dos primeros caídos: el 1er.Teniente D. Mario

"Coquena" González y el Teniente D Eduardo "Pituso" De Ibáñez.

El se arrimaba, al día siguiente después de la misa dominical, a acercar la comunión a los que,

de alerta listos para salir, chupando la espera y rumiando tensiones, no podían participar de ella

en la Capilla.

Andaba mucho con los tripulantes, los más expuestos al riesgo;

pero quitaba su tiempo al sueño para no desatender a quienes mantenían de día y de noche

nuestros aviones, o a los soldados de la cocina o a los que andaban de cuarto vigilante, en algún

puesto de guardia o dormían al lado de los cañones de la artillería antiaérea, cuyo jefe el Teniente

Coraza, casi ni se movía de su radarcito.

Y si había algún tripulante que, en capilla para la misión siguiente quería arreglar su negocio

con Tata Dios, podía despertarlo a cualquier hora y hacerse escuchar en confesión, en la Capilla

de Nuestra Señora Stella Maris o en las calles bajo el estrellado cielo patagónico.

Especie de sucursal en la BAM Trelew del fondo patriótico alimenticio y espiritual, recibía de su

parroquia paranaense (Nuestra Señora de Fátima) los generosos envíos de esos "panza verde".

El los distribuía personalmente, Rey Mago en los meses de abril, mayo y junio, a los soldados

aeronáuticos y navales, luego a los empleados civiles y Suboficiales y luego a los Oficiales.

El distribuía las cartas, hermosas cartas ("oramos por Uds.", "confiamos en Uds.", "¡Viva la

Patria!, etc.), que la gurisada de su parroquia y de algunos colegios o agrupaciones nombraban, a

través de tan competente cartero, para la gente desplegada. Nos pedía que las contestemos y lo

hacíamos con gusto, rompiendo la pereza de agarrar papel y lápiz para cartear. (Aún recuerdo

emocionado la de una chiquilla de ocho años, Stella Maris Modenasi, que luego de varios meses y

varias cartas, conocí en su casa de Paraná).

El celebraba diariamente esas misas fervorosas, en que, junto al Altar, pedíamos por nuestras

esposas e hijos, por nuestra Patria y su empresa, por nuestros queridos caídos, conocidos o

desconocidos pero entrañablemente nuestros, y también y muy "dendeveras" sencilla y

sinceramente por las almas de nuestros enemigos, muertos a veces por nuestras bombas.

El nos recibía a todos los que quisiéramos ir, después de la misa, en su "alcoba-celda" para

charlar con unos mates o unos chocolates calentados en pava y nos echaba, cómplice de la

gordura, cuando un tripulante "obesón", alegando necesidad de confesarse para que no lo

macaneáramos, iba a agenciarse algún chocolate en barra, para su régimen hiper-calórico.

Allí, en ese cuarto, sonó varios anocheceres la risa franca e incontenida del Capitán "Flaco"

Casado , mi instructor de vuelo de cuando hice el curso, y cuya muerte en la última operación

aérea sobre las islas (al filo de la medianoche entre el 13 y 14 de Junio) le dolió tanto como a

nosotros.

El desplegó de los primeros y regresó de los últimos, desordenado y bueno, capellán de la

Base Aérea Militar "Trelew".

Ese cura, que se jugó la salud y quemó años de su vida como misionero en tiempos bravos en

el África negra, y que va a tener que perdonarme esta zancadilla a su humildad y a su pastoral,

que trabajó sin aspavientos, se llama Padre Guillermo R. Rausch.

"Dios bendiga a los que vuelan y a todos los que pidan y rezan por ellos".

CAPITULO LXXX

VOLANDO EN LA NOCHE

Este relato pertenece al Cap. García Puebla, piloto de

Canberra, quien junto con su navegador 1er. Ten. Segat fueron, si no

me equivoco, los que más veces llegaron al blanco en su sistema de

armas.

Veremos aquí que la obsesión que tenían era, como la de casi

todos nuestros pilotos, llegar al blanco pese a todo. Estos

bombardeos nocturnos eran peligrosos pero necesarios para apoyar a

los defensores en las Islas.

Relata: Capitán García Puebla -Piloto de Canberra

Día: 13 de junio de 1982

Al hacer memoria me cuesta recordar lo actuado en la guerra, porque algún mecanismo

subconsciente de defensa me hace oscurecer los momentos difíciles.

Mi tripulación estaba compuesta por el 1er.Teniente Jorge Segat, excelente navegador y

oficial, y yo. Normalmente formábamos parte de la Escuadrilla del Capitán Juan Nogueira, aunque

en una oportunidad salí de jefe de Escuadrilla accidentalmente, a causa de las alertas diurnas y

nocturnas y misiones de interdicción. A pesar de ser las tripulaciones con más misiones, entramos

en alerta el Capitán Martínez Villada con su navegador, 1er.Teniente Pagano y nosotros.

Recibimos la orden de despliegue.

Debido a los vuelos rasantes en el mar, las piedras v el mantenimiento de campaña,

encontramos novedades importantes en los aviones.

La salida era imperiosa por lo que dichas novedades fueron subsanadas parcialmente.

Sabíamos que a esa altura de los acontecimientos, nuestra acción no modificaría el curso de la

guerra, pero si era necesaria para permitir seguir resistiendo un poco más, o al menos que los

sitiados se sintieran respaldados por su Fuerza Aérea.

Además sabíamos que las posibilidades de ser derribados por el incremento de medidas

defensivas del enemigo, eran mayores cada minuto.

Nos dieron el objetivo material, y la información complementaria. La misma se fundaba en

suposiciones, dada la disminución de operaciones aéreas diurnas de exploración. Al no conocer

las posiciones inglesas en tierra y mar, prácticamente no teníamos la menor idea de lo que

encontraríamos.

Luego de analizar los pocos datos y realizar una apresurada navegación precomputada, nos

colocamos los trajes antiexposición, que ya comenzaban a estrangularnos. Aproximadamente a

las 23:00 horas despegamos individualmente, ya que en sección y artillados era muy peligroso.

La reunión fue muy dificultosa por haber niebla y nubosidad baja, además de la oscuridad

ambiente.

Ascendimos formados en nubes, volando una hora nivelados con un rumbo paralelo a la ruta

directa al blanco, desplazados hacia el norte. La dificultad de la formación, por las características

del avión y condiciones meteorológicas, atraía hasta ese momento toda mi atención.

Próximos al punto de descenso, el guía me hizo señas de que tenía problemas, que siguiera al

frente, desprendiéndose él de la formación (quien luego a mi regreso me contó que se le había

engranado una bomba de combustible y sé que lamentó profundamente no haber podido seguir).

En ese momento sentimos una gran soledad porque la tripulación del otro avión era realmente

confiable por su idoneidad, experiencia y valor, lo que nos daba un elevado grado de seguridad de

llegar y batir el blanco.

Toda la responsabilidad ahora recaía en nosotros. El objetivo se encontraba muy cerca de las

posiciones argentinas, lo que me hacía sentir temor de errar nuestra navegación y batir propia

tropa. Continuamos el vuelo e iniciamos el descenso. Rezamos juntos un Padre Nuestro pidiendo

a Dios que nos permitiera llegar, pegar y si fuera posible, volver.

Nos hicimos luego la promesa de no pensar en otra cosa que no fuera la operación en sí, para

no dejar todo en manos de Dios. Mientras hacíamos los controles del descenso me permití cierto

escapismo mental. Pensé "¡Qué difícil es salir de la comodidad del alojamiento en la retaguardia e

introducirse voluntariamente y de golpe en ese infierno, pero cuánto más difícil es olvidar a los

amigos camaradas-héroes, que se habían inmolado por la Patria, por Dios y por los valores de la

verdadera civilización cristiana!."

Logré aquietar mis pensamientos y sentí, según creo, resignación, asumiendo sin tristeza mi

segura muerte. Ya había escrito cartas de despedida a mi esposa y familiares, y ambos

estábamos en gracia de Dios, así que no había más que hablar.

Volando a muy baja altura entrábamos intermitentemente en nubes y chubascos, lo que

disminuía a cero la visibilidad. Por radar llegamos al punto de viraje hacia el blanco.

Al hacer control de combustible comprobamos un exceso en el consumo por lo que decidí no

cumplir con la velocidad indicada prevista, reduciéndola, lo que disminuía el consumo pero

aumentaba considerablemente la posibilidad de detección y derribo.

Colocado ya rumbo 130, providencialmente se quebró la nubosidad y pude ver con bastante

claridad dos embarcaciones que se encontraban al frente y a ambos lados de mi curso y que por

su apariencia supuse que eran fragatas. Conociendo las aptitudes operativas de éstas, bajé hasta

que el altímetro me indicaba casi cero, teniendo como única referencia los esporádicos reflejos de

la luna sobre el mar. No comunique esto al navegador para no intraquilizarlo, aunque no se lo

pude ocultar por mucho tiempo, ya que hice algunas correcciones en dirección para pasar

equidistante de las fragatas y limitar su campo de tiro.

Tuve que apagar totalmente el tablero de instrumentos para poder visualizar alguna referencia

exterior que me permitiese volar tan bajo en esas condiciones, única defensa efectiva, aunque tan

peligrosa como un misil. Mientras, el 1er.Teniente Segat me informaba los rumbos que

intuitivamente yo iba colocando.

Nos desplazábamos lentamente entre esas dos plataformas de tiro, manteniéndonos en

silencio total. Pese al intenso frío nos encontramos bañados en transpiración y tengo grabado el

sonido agitado de nuestra respiración en las máscaras.

Pasamos aproximadamente a 8 millas y equidistantes de los buques manteniendo la vista

clavada en ellos por si veíamo s lanzamientos de misiles, con la intención de esquivarlos o al

menos intentarlo.

Tratando de no hacer ningún viraje innecesario, superamos la línea de los obstáculos. Las

posibilidades de ser abatidos iban disminuyendo... Aún no entiendo por qué no nos derribaron, ya

que al otro día se confirmó que eran dos fragatas con aptitud de combate, ubicadas en los

radiales 010 y 350 de Puerto Argentino.

Si bien las habíamos superado, tenía por seguro que me habían detectado y dado la alarma. El

navegador me informó que estábamos a 5 millas del punto de lanzamiento de nuestras 4.000

libras de bombas. Me dejó atónito el hecho de notar que nos encontrábamos en medio del mar.

Ante esto y luego de chequear el equipo, Segat me dijo que presumía estaba trabajando mal y

que era muy posible que hubiéramos superado varias millas el punto de viraje hacia el blanco y

qué quizás nos estábamos introduciendo en el corazón de la flota enemiga; asi mismo ésto

justificaría el exceso en el consumo de combustible.

Realmente el comentario era lógico e irrefutable, pero aceptarlo significaba el fracaso. Me

invadió una sensación de tranquilidad muy extraña que no me agradó por no poder comprenderla

ni justificarla y seguidamente sentí un vivo deseo de destruir el objetivo. Fiel a esto, le dije a mi

sufrido navegador:

—"¡Quédate tranquilo que hoy estoy inspirado, le vamos a pegar!", a lo que respondió que

confiaba en mí, a pesar de las evidencias en contrario...

Seguí con baja velocidad, menos del "mosca" de combustible (combustible para llegar a la

base), semi perdidos y rodeados de buques, sin ver los instrumentos por estar apagados y casi

nada afuera, por la oscuridad. Lloviznaba, me concentré en el sector derecho de mi campo visual

"desenchufando" los demás sentidos y dejando que mis reflejos llevaran el avión.

Penetrando la noche me pareció ver un distante y tenue parpadeo de luz sobre el horizonte.

Cabían dos posibilidades; que fuera una estrella o una fogata. Era nuestra última opción de

encontrar las islas. Un minuto de vuelo y comprobé que era una fogata en un punto elevado; ¡era

el Monte Kent!. Con aterrorizada pero intensa alegría exclamé ;

-"¡¡¡Los tenemos!!!..."

Llamé por radio al radar de Malvinas y no obtuve respuesta; no insistí para evitar que el

enemigo me vectoreara (localiza ción tipo geográfica).

Comencé a divisar algunos contornos en la penumbra, cuando de pronto se encendió una gran

cantidad de luces adelante y a la izquierda. No lo podía creer, pero era Puerto Argentino

totalmente iluminado. Veníamos bastante bien y con ésta referencia fundamental me ubiqué en la

final de tiro, ubicando la zona del blanco, en las laderas del Monte Kent. Orienté la nariz de mi

avión y recordé cuando era instructor de vuelo en la Escuela de Aviación Militar y practicaba

bombardeo de rebote. Llegamos al punto, lancé mis bombas y casi inmediatamente escuché el

aviso del radar de Malvinas que me avisaba sobre una patulla de Harrier que venía a cobrarse las

explosiones de las bombas que iluminaban la noche malvinera. Evidentemente habíamos lanzado

las bombas en el lugar exacto; al soltarlas pegamos un salto y en breve lapso un estremecimiento

intenso acompañado de iluminación y posteriormente enrojecimiento del cielo. Eran las 00:20

horas del día 13 de junio; habían explotado ya nuestras bombas.

- Atento "Mazo", Harriers aproximándose por el radial 090 con rumbo convergente al suyo.—"

Evidentemente venían del portaaviones y fueron alertados por las fragatas.

Llamó nuevamente el radar diciendo,

— Los bandidos están próximos al Monte Kent, uno de ellos hace viraje hacia el sur.—".

Cortamos el radar por seguridad.

Es decir que nos acabábamos de cruzar con los Harrier.

Quizás los hubiese confundido la explosión de nuestras bombas, pero uno de ellos se lanzaba

a nuestra caza ya que nosotros llevábamos rumbo sur.

Apenas superé las crestas de los cerros piqué el avión hacia el suelo, colocando "G" negativas

y grité:

—¡Jorge, agarra la manija superior de eyección y si sentís un golpe fuerte eyectate, no esperes

mi orden, se nos viene al humo!—"

Di potencia a pleno y estiré mi brazo derecho para eyectar los tonques de combustible de

puntera de ala que producen gran resistencia aerodinámica y consumo adicional consecuente.

Recordé la orden de no eyectar los tanques, por falta de repuestos, e incluso de volar con éstos a

una velocidad superior al limite fijado por manual.

Las ideas se agolpaban en mi mente a gran velocidad, si tiraba los tanques desprestigiaba al

Escuadrón, permitiendo poner en tela de juicio la subordinación y espíritu de combate del mismo;

si no lo hacia y volaba a 450 nudos no llegarla al continente por falta de combustible o por

destrucción del avión por problemas estructurales Opté por mantener los tanques y reducir la,

velocidad a 380 nudos para ahorrar combustible.

Al reducir los aceleradores pensé que era una cacería con perros en la que nosotros éramos

una presa renga

Mi vista escrutaba desde la superficie difusa de las Islas hasta la negrura de la cola de mi

avión, tratando de ver la estela del misil Sidewinder que nos derribaría, en la noche.

También yo volaba con una mano en la manija de eyección. El tiempo fue pasando y nada

ocurría. ¿Nos habría perdido?. Luego de un tiempo pensamos que así era.

Teníamos dos opciones para el escape: cortar camino pasando sobre el estrecho de San

Carlos o ascender antes de lo previsto, con la posibilidad de ser detectados por el perseguidor.

Opté por lo segundo ya que San Carlos estaba terriblemente protegido y con posibilidad

elevada de existencia de fragatas.

El Primer Teniente Segat iba contando, según mi pedido, las millas recorridas desde el blanco y

ambos especulábamos sobre la distancia que se aventurarían a seguirnos los interceptores.

Llegamos así a las 30 millas del blanco, en escape, e iniciamos el ascenso cambiando

progresivamente nuestro rumbo hacia donde nos imaginábamos que estaba el continente,

mientras decía:

—¡Bueno viejo, que Dios nos ayude!—",

cuando de pronto se me iluminó toda la cabina con un notable chasquido. Sentí un escalofrío y

creí que era el fin. Inmediatamente reconocí, por haberlos visto antes, que eran "fuegos de San

Telmo" (descargas eléctricas muy notables de noche, que producen chispas de desplazamiento

irregular, por adentro y afuera del avión dando sensación de fantasmal irrealidad).

De todas formas ya la adrenalina corría a chorros por las venas y me percaté que estaba

temblando de pies a cabeza y mi saliva era solo bilis. Al comentarle a Jorge, rió y me dijo que yo

recién me daba cuenta porque iba agarrado a los fierros, pero él lo venía sufriendo

constantemente hacía rato.

Realmente, qué tarea tan meritoria la de nuestros navegadores; encerrados, separados del

mundo, navegan, bombardean y asesoran al piloto, anticipándose muchas veces a sus

errores,.vaya a saber mediante que mágico artificio.

Los minutos corrían lentamente y también la transpiración bajo los trajes impermeables. ¡Aún

no nos derribaban!...

Llegamos a 80 millas; era increíble. Mientras me relajaba un poco anuncie:

—¡Creo que podemos darnos por vivos!..."

A lo que comentó el navegador:

—¡Es cierto pero mi equipo de navegación no me indica radial hace tiempo!—Estamos medio

perdidos, así que no cantemos victoria todavía."

Traté entonces de obtener marcaciones radioeléctricas para orientarme. La temperatura

exterior indicaba 50 grados bajo cero y me pasó por la mente que teníamos que llegar porque —

¡Qué fría debía estar el agua!...

Ninguna emisora entraba en el ADF ya que estaban preventivamente disminuidas de potencia.

La única posibilidad, teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas, era que nos tomaran y

condujeran por radar. Largos se hacían los minutos en que llamaba por VHF al mismo, sin obtener

respuestas. Era factible que estuviéramos tan al sur que nadie nos escuchara, ni aún volando a

40.000 pies. De ser así tendríamos que eyectarnos por falta de combustible, vaya a saber dónde y

casi sin opciones para ser rescatados.

Nuevamente en tensión, reiteré los llamados al radar en todas las frecuencias posibles.

Pocas veces he escuchado palabra más dulce que el "—Prosiga.—" que recibí del radar. Gritos

de alegría salieron involuntariamente de nuestras bocas cuando confirmaron, "— los tenemos en

pantalla—".

Aún sin la certeza de llegar nos dimos el lujo de recordar a nuestras familias. Estábamos muy

desviados pero la maternal voz del radarista nos guió impecablemente hasta el aterrizaje. Al tocar

tierra salió al aire el grito de "—¡Viva la patria!—" y seguidamente se escuchó el eco repetido por

los hombres de la torre y el radar.

Eran las 02:00 horas del 13 de junio de 1982.

Al bajar nos esperaban dos premios de incalculable valor: una medallita de la Virgen de Lujan

entregada por un Suboficial de Marina y las palabras transmitidas desde la Isla (creo que por el

Mayor Cátala):

—impacto directo en el blanco, cuatro explosiones, misión exitosa, aparentemente gran cantidad

de bajas y material destruido, muy buena, gracias!..."

Que alegría, que legítimo orgullo haber podido cumplir con el deber, haber podido mantener el

prestigio otorgado por nuestros muertos a la querida Fuerza Aérea Argentina, haber luchado con

un Rosario en el cuello, matar o morir sin odio ni resentimientos, retribuir un poquito de ese todo

que nos dio la Patria, honrado por haber combatido en Canberra, por mi tripulación, por todos los

aviadores de combate, de transporte, de reconocimiento, fotográficos, de rescate y nuestros

valerosísimos pilotos civiles, todos unidos tras el sagrado objetivo común e impulsados por el

latido de la misma sangre criolla.

No he olvidado a nuestros muertos; ellos merecen el tratamiento de los héroes. Los nuestros

son el Capitán Fernando Casado, 1er. Teniente Mario González y el Teniente Eduardo de Ibañez

(ascendidos pos mortem). Y tampoco he omitido a nuestras familias que han sido nuestro

silencioso pero vigoroso respaldo moral, alentándonos y sufriendo calladamente.

f t g m