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CAPITULO LII - ANGÉLICA

Comodoro (R) Carballo Pablo Marcos

Compendio de “Dios y los Halcones” y “Halcones sobre Malvinas”,
del mismo autor

 CORDOBA, AGOSTO DE 2004

 CAPITULO LII - " ANGÉLICA"

Este eEste es mi homenaje al personal de comunicaciones
de nuestra Fuerza que mantiene unidos a sus hombres
a través de sus imprescindibles equipos y su gran
capacidad.


Relata: Un Oficial de nuestra Fuerza Aérea


Argentina, que no quiso que figure su nombre por humildad.


"Anécdotas de una guerra siempre hay muchas; lo difícil es rescatar aquellas que aporten positivamente al accionar futuro de la Institución, de la Nación, de sus hombres y mujeres".
Tal vez tendría que haber invertido los términos y decir Mujeres y Hombres por cuanto esta anécdota corresponde a una mujer. Una mujer civil, argentina, madre, hija y esposa.
Cumplió con todos los deberes de lo que es y además, a su modo, tomó parte activa durante todo el tiempo que demandó el conflicto con Inglaterra.
Su nombre de Guerra, "ANGÉLICA", así la conocíamos, así la escuchábamos, así la sentíamos nosotros, los integrantes del Escuadrón de Helicópteros desplegado en las Islas Malvinas.
Entre las desventajas que presentaba nuestro material, una de ellas fue la dificultad que teníamos para comunicarnos con cualquier estación de las islas; esto se debía a que nuestra táctica nos imponía volar constantemente pegados al terreno, siguiendo su contorno para evadirnos del acecho de las patrullas aéreas de combate enemigas. Elegíamos la más mínima hondonada del terreno para escondernos de la detección visual, radar o armas antiaéreas. Esta forma de volar hacía que nuestros equipos de radio (VHF) fueran inútiles por cuanto a pocas millas del despegue ya perdíamos toda posibilidad de comunicarnos y con ello de conocer la posición de los aviones enemigos, ya sea en nuestra ruta o en nuestros puntos terminales; información ésta que muy eficientemente obtenía el personal de nuestros radares, y que nos resultaba vital ya sea para poder cumplir la misión y también tener posibilidades de sobrevivir a ella. Sin esta información, volábamos completamente a ciegas y nos debíamos enfrentar a un enemigo cuya superioridad en armamento nos imponía evadirlo.
Es aquí, frente a este problema donde ANGÉLICA apareció en escena, ella además de lo que ya dijimos, es una Radioaficionada; podríamos dar su característica pero ella podría ser identificada y estamos seguros que no sería de su agrado, simplemente una LU.
Desde el preciso momento en que comenzó nuestro accionar en el conflicto, ANGÉLICA, día y noche entre sus obligaciones cotidianas, apoyada en sus quehaceres por otras señoras y a veces sin dormir, compartió desde su casa largas y angustiosas horas con nosotros; estando constante y pacientemente al lado de su equipo haciendo escucha.
No sabía muy bien el como, pero si sabía el para que; para ser útil a nuestra causa; para en sus posibilidades participar y comprometerse.
Hasta el día 1° de Mayo su tarea, hablando en clave, con lugares cambiados y cuidando prolijamente de no mencionar términos que pudieran delatar donde estábamos o que éramos; se encargó de llevar tranquilidad a los familiares nuestros y de tanta otra gente que se encontraba en el mismo sitio. También se encargó de que en Buenos Aires se enteraran con celeridad de lo que nos hacía falta y que problemas teníamos para cumplir la tarea encomendada.
Hasta esa fecha su tarea fue importante, tanto como cada uno de nosotros considerara importante a sus seres queridos. Lo realmente asombroso era que ella, ANGÉLICA, siempre estaba allí, esperando al otro lado de la línea: Nosotros en una aeronave, ella, en el éter con su equipo de radio. Era suficiente decir "ANGÉLICA", y de inmediato se escuchaba "SI" o "AQUÍ ESTOY".
Para aquellos que saben de comunicaciones o que están acostumbrados a ella, es algo pocas veces visto y que demostró que para comunicarse, más importante que la calidad o potencia de los equipos es que EXISTAN DOS VOLUNTADES DE COMUNICARSE.
Pero a partir del 1° de Mayo, si que fue importante su tarea, ANGÉLICA no sabía muy bien lo que significaban las palabras que nos transmitía; muchas veces eran cosas incoherentes, otras parecía que estábamos jugando o haciendo alguna broma; lo cierto era que las retransmitía textualmente y con ello nos salvaba la vida.
Como dijimos antes, nuestras comunicaciones tierra-aire no eran todo lo efectivas que deseábamos (por el vuelo que realizábamos) para que nos ayudaran a evadir la caza enemiga.
Por ello es que recibiendo esa información tierra-tierra y no pudiendo hacer enlace con nuestras aeronaves por razones de frecuencias, distancia y propagación, se la transmitíamos a ANGÉLICA en Buenos Aires, para que a su vez alertara a las aeronaves con las cuales nosotros no nos podíamos comunicar.
Aquí es donde vamos a aclarar porque ella cumplía tan importante tarea sin entender siquiera que significaba lo que nos retransmitía. Las comunicaciones eran mas o menos así:
"ANGÉLICA"... "SI... PREGÚNTALE A GUSTAVO (el primer nombre del piloto al mando de la aeronave) - SI NO SE LLEVO EL CHOCOLATE EN EL BOLSILLO". . . "¿GUSTAVO? PREGUNTA ALBERTO SI TE LLEVASTE EL CHOCOLATE EN EL BOLSILLO" - ... y allí prácticamente se interrumpía la comunicación por cuanto todos los ojos, la atención, nervios y adrenalina de los tripulantes, se ponía a pleno en tratar de visualizar y evadir a los aviones enemigos que se encontraban sobre o próximos a ellos.
Son muchas las comunicaciones parecidas a esta, son muchas sus actuaciones ya sea para ayudar a evadir al enemigo como para ayudar a recuperar a un piloto eyectado, lo cierto es que ANGÉLICA a veces no durmió o durmió poco, pero por su voluntad estuvo allí con nosotros, con su Patria y sólo supo porque nos preocupaba tanto el chocolate, recién cuando volvimos a Buenos Aires.
. . .Pero no era el "RAYO".

 

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