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CAPITULO XV- NO ERAN INVULNERABLES

Comodoro (R) Carballo Pablo Marcos

Compendio de “Dios y los Halcones” y “Halcones sobre Malvinas”,
del mismo autor

 CORDOBA, AGOSTO DE 2004

 CAPITULO XV- NO ERAN INVULNERABLES

Antes del conflicto recibimos asesoramiento sobre la batalla Aeronaval y quedamos completamente convencidos de que era ir a la muerte segura el atacar a las fragatas, pero

bajo el lema "Por Dios y Por la Patria", nadie dudó. Aquí vemos como, pese al elevado costo de la operación, fuimos descubriendo que, utilizando nuestras propias tácticas, ellos

¡no eran tan invulnerables! "

Relata: Capitán Zelaya -Piloto de A-4B Skyhawk

Día: 12 de Mayo de 1982,

Habíamos decidido en el Escuadrón, hacer turnos rotativos de dos Escuadrillas por vez, las cuales salían a combatir de acuerdo a las misiones solicitadas por el Comando.

Media hora antes de mi relevo llegaron dos órdenes fragmentarias; en base a ello, se decidió que saldríamos los que estábamos por entrar en alerta, o sea la Escuadrilla del 1er.Teniente Oscar Manuel Bustos y la mía, en ese orden.

El objetivo material era contraatacar a dos fragatas que estaban cañoneando a Puerto Argentino, desde el sureste de la Isla Soledad.

Los primeros en salir, fueron el 1er.Teniente Oscar Manuel Bustos, el Teniente Jorge Ibarlucea, el Teniente Mario Víctor Nivoli y el Alférez Jorge Alfredo Vázquez; luego salimos el Teniente Juan José Arraras, el 1er.Teniente Fausto Gavazzi, el Alférez Dellepiane y yo. Nuestro indicativo para esa misión era "Oro" y el 1er.Teniente Bustos era "Cuna" Hubo tiempo suficiente como para planificar la acción, cambiarse, poner en marcha y despegar sin demasiada premura.

El vuelo de ida se realizó sin problemas. Mi equipamiento radioeléctrico quedó fuera de servicio, por lo que debí hacer mi navegación por tiempo y rumbos. Continué al frente de la Escuadrilla pese a este problema, pues al no haber vivido una situación como esa, no tenía otra alternativa.

La principal dificultad que debí afrontar fue que me adelantaron la hora del ataque unos quince minutos, algo muy difícil de lograr en un vuelo tan corto. Llegamos al blanco siete minutos después de lo solicitado (14:00 hs.) y ocho minutos antes de lo previsto inicialmente.

De acuerdo al lóbulo1 estimado de radar enemigo, empezamos el descenso en el punto previsto, de manera que alcanzamos el rasante unas pocas millas antes de la Gran Malvina, que era nuestro punto de navegación. El punto dos era una zona llamada establecimiento Fitz Roy.

Estos puntos eran lugares fijos sobre las islas, que nos indicaban una ruta a seguir ordenada por el Comando, lo que nos permitía mantener fácilmente una estima 2 de tiempo.

Yendo del punto uno al dos, tuve una desviación apreciable en mi ruta, lo que estimo se produjo por la tendencia a volar paralelo a la costa. Además, el control continuo del cielo para evitar sorpresas desagradables, me quitaba tiempo para verificar mis instrumentos. A mitad de recorrido observé a mi derecha, aproximadamente a unas cuatro millas, la población de Pradera del Ganso, cuando en realidad debía haber quedado unas siete millas a mi izquierda. En base a ello, corregí mi rumbo para llegar al punto dos. Una vez arribado al mismo, puse el rumbo que se me había ordenado para la aproximación final al blanco.

Se me ordenó que continuara de acuerdo a lo previsto. En Fitz Foy controlé nuestra posición y continué hacia el blanco.

El silencio radioeléctrico era absoluto.

1 -Lóbulo de radar: Zona dentro de la cual el mismo detecta un móvil.

2 -Estima: Cálculo de la hora en que se pasará por un punto.

A ambos lados, los numerales Teniente Juan José Arraras y el 1er.Teniente Fausto Gavazzi volaban aún más bajo que yo, lo que era comprensible, pues yo debía adoptar un nivel más seguro para controlar mi carta de navegación.

Al abandonar la isla rumbo al mar con rumbo sureste, descendí un poco más y me dediqué a buscar el blanco. Teóricamente debía encontrarse a unos 25 kilómetros de la costa.

Nuestro control de panel de armamento había sido realizado.

Intimamente deseaba tal vez no encontrar el blanco, no tanto por miedo a morir, (aunque si lo tenía), como por el temor a lo desconocido, a lo nunca experimentado. De todas maneras físicamente me sentía muy bien, salvo que transpiraba mucho más de lo normal.

Tenía previsto volar tres minutos a esa velocidad y con ese rumbo, ya que el avión recorre unos quince kilómetros por minuto. Si en ese lapso no veía el blanco, tenía planificado regresar.

Pero no hizo falta tomar esa decisión. Pronto vi a las dos fragatas frente a mí. Calculo que avanzaban con rumbo Sur-Sureste y bastante rápido, ya que se veía la espuma que saltaba en la proa de las mismas, evidentemente en escape, pues habían sido atacadas ya por la Escuadrilla de! 1er.Teniente Oscar Manuel Bustos.

No hizo falta decir nada a mis numerales, porque todo había sido tratado en la reunión previa.

La Sección guía atacaría al buque que estuviese al norte y la sección numeral al del sur. En base a esto puedo decir que el único que cometió un error fui yo, pues le tiré al buque que estaba al sur, el que estaba más cerca de mi mira. De esa forma tres aviones tiramos al que iba adelante y solo uno al de atrás.

Lo que más recuerdo, previo al ataque, fue que unos kilómetros antes de llegar al objetivo nos empezaron a tirar. No vi misiles, pero sí pude escuchar el ruido de las explosiones de las baterías 3 antiaéreas.

En el preciso momento del tiro, solo veía la mira y el blanco. No vi marineros, ni helicópteros, lo único que me quedó grabado fue una inmensa pantalla de radar que giraba constantemente.

Luego de pasar sobre ellas, los numerales me dijeron que el mar parecía hervir, producto de las esquirlas que golpeaban contra su superficie.

Me encontré imprevistamente con 300 metros de altura virando hacia el lado de los buques para ver qué pasaba.

En el navío de adelante había una gran agitación y círculos en el agua, como si algo hubiese caído. En el primer momento pensé que podría haber sido una bomba, pero luego deseché la idea, pues ya habían salido los cuatro aviones. De todas maneras no me quedé para salir de la duda, porque cuando miré mi altímetro y pensé que estaba demasiado alto y en la mira de sus radares de t iro, me zambullí de nuevo al vuelo rasante.

Emprendimos el regreso, mientras escuchaba en mis auriculares los gritos de júbilo de los integrantes de mi Escuadrilla. El Teniente Juan José Arraras, dijo

—"¡Gracias a Dios salimos todos!"—

El Primer Teniente Fausto Gavazzi gritó un:

—"¡Viva la Patria! ¡Le pegué, estoy seguro que le pegué"—

El Alférez Dellepiane ("Piano") los insultó.

Posteriormente se hizo una evaluación para hacer el informe preliminar en vuelo de los resultados del ataque. El "Turquito" Arrarás dijo que creía haberle pegado a su buque, Fausto estaba seguro, yo por mi parte tenía una duda, pues le había apuntado a la popa y la velocidad de la fragata me sorprendió. El "Pianito" había hecho la misma puntería que yo y observó un helicóptero posado en una de ellas.

Una vez terminados los chequeos y la euforia, regresamos por secciones.

Unos minutos después de haber salido del blanco, ya sobre tierra, en las proximidades de Darwin, el numeral cuatro me informó que al numeral tres se le había desprendido un alerón4 y se había invertido bruscamente, chocando inmediatamente contra el suelo. Fausto había quedado para siempre en Malvinas.

Pasé el informe preliminar5

En la Gran Malvina estábamos los tres reunidos. Allí el "Piano" debió ascender rápidamente a 3 -Batería: Es un conjunto de cañones bajo un único control

4 -Alerón: Superficie que va tomada de la parte de atrás del ala y sirve parainclinar las mismas y virar.

5- Informe Preliminar: Detalle del resultado de la misión que se pasa en vuelo.

40.000 pies por mínimo combustible.

Con el Teniente Arrarás continuamos el vuelo rasante 90 kilómetros más, de acuerdo a lo previsto y luego iniciamos el ascenso rumbo a casa. Nadie hablaba.

En el descenso final nos dimos cuenta de que a todos se nos cubría el parabrisas de sal cristalizada, lo que impedía parcialmente la visión hacia adelante. Tratamos de quitarla combinando aire caliente con frío, pero los esfuerzos fueron vanos.

Por nuestra radio escuchábamos que en ese momento estaba aterrizando el Alférez Vázquez, integrante de la Escuadrilla, que nos había precedido, con el mismo problema. Debido a esto, al posarse tuvo una salida de pista.

Luego nos enteramos de que era el único que había regresado de la Escuadrilla anterior.

Decidimos hacer la aproximación final separados, siguiendo el ILS de la pista, para en final corta quedar en manos del Oficial de torre móvil, que desde tierra nos guiaba hasta el toque.

Aterrizamos todos sin novedad.

El "Turquito" Arrarás tenía una esquirla muy grande incrustada en el ala.

Al día siguiente mientras me afeitaba, escuché por la radio que, por nuestro ataque, se había hundido la fragata "Brilliant" y había sido perforada de lado a lado la "Broadsword" (luego me enteraría que ambas habían sido averiadas solamente). En ese momento observé en el espejo algo que nunca había visto, se erizó el pelo de mi barba y parecía que no me hubiese afeitado.

Con respecto a la muerte de 1er.Teniente Gavazzi, yo estaba mentalizado antes de despegar, acerca de la posibilidad de que alguno de nosotros no regresara. Por eso puedo decir que en ese momento traté solo de calmar al Alférez Dellepiane, que estaba muy afectado, ya que por Fausto no podía hacer nada y era mi obligación llevar sanos y salvos a los demás al aterrizaje.

Después cuando estaba solo, aprecié la inmensidad de las pérdidas sufridas y pude darme cuenta de cuánto estimaba a esos hombres. Puedo decir ahora que mientras estamos todos, no le damos el justo valor a cada hombre, solo lo hacemos cuando no están más.

Se pueden ofrecer muchas cosas a la Patria, trabajo, amor, desinterés.

El 1er.Teniente Bustos, el 1er.Teniente Gavazzi, los Tenientes Nívoli y Jorge Ibarlucea6 dieron sus vidas.

6 -N.A: El Teniente Jorge Ibarlucea fue uno de los pilotos que, habiendo dejado de volar en ese tipo de avión, se ofreció voluntario para rehabilitarse y combatir; otros ejemplos son: el Teniente Méndez, el Alférez Luoni, el Teniente Gabrielli, el Teniente Giorgio y el Primer Teniente Danilo Bolzán (este último murió en combate el día 8 de junio).

f t g m