| RELATA: Capitán
PAGANO (Navegador de Canberra). Día 4 de Junio de 1982
Este es el relato
de un Oficial de la Ciudad de Güemes, norteño y navegador,
a quien le debo disculpas por no incluir la totalidad de su relato,
pues falta libro para tantas vivencias.
RELATA: Capitán PAGANO (Navegador de Canberra). Día
4 de Junio de 1982.
¡Ya hace casi un año y medio! tan lejos y tan cerca
de aquellos días que no podernos olvidar, aunque algunos
tratan de "desmalvinizarnos".
La mañana de la base estaba fría y después
del desayuno, costaba salir del alojamiento para ir al hangar
en donde estaba la salita de tripulantes, pasando del café
con leche o el mate cocido, a través del fresquete y la
llovizna, al mate cebado por el Supervisor SEPPEY ("Carlitos")
o el Soldadito CORONA y a los cigarrillos hilvanados uno tras
otro en humeante sucesión.
La salida era más bien "chicona", rodeada de
mapas "amurados", fotos de los barcos piratones, caricaturas
de los tripulantes del Primer Teniente Médico "Tucu"
GONZALEZ y las cartas del tiempo del Teniente Meteorológico
"Marchi". Andábamos, pilotos y navegadores "apretados"
como piojo en costura, chocando "el monumento al cardo, el
"Boxer" o la pancita del "Corcho (apodos e indicativos
puestos respetuosamente a algunos miembros del Escuadrón).
Allí pasábamos las interminables horas de alerta,
con el deseo por un lado de que no nos tocara salir (debido a
los ruegos del pellejo o porque la carne es flaca) y por otra
las ganas, tantas veces declamadas a la ligera y ahora puesta
a prueba, de materializar el juramento hecho a la bandera, de
ir a dar una mano, de día o de noche, a esos criollos que
en la Isla a veces no podían tomar ni un "yerbeao"
caliente y de hacer realidad el lema de nuestra escuela del Grupo
2 de Bombardeo: "Pulsat audaciter die noctuque (Que golpee
con audacia de día y de noche).
Con nosotros convivían los "gauchos salvajes del Vicecomodoro
(R) CIMADEVILLA, Alféreces de la Reserva CUPELIN y FORMICA
con el serio mecánico WIDDER, y siempre pasaba algún
amigo a compartir nuestra vida de desplegados, como el Vicecomodoro
DEMARCO o el Mayor MACKLAY, que tenían la "lucrativa
tarea de romper el bloqueo con su "Chancha", a pesar
de los Harriers, las fragatas y la mar en coche.
Ese día estaba "fiera" la cosa, algunos con la
cara un poco larga, escuchaban los informes que llegaban a la
Base.
Ya habían caído muchos Argentinos, entre ellos algunos
del Escuadrón, como el Primer Teniente GONZALEZ y el Teniente
DE IBAÑEZ de mi promoción 38, el Primer Teniente
BUSTOS en su A-4B y el Primer Teniente CASTAGNARI en tierra. Habían
empezado su guardia permanente por nuestra Soberanía, hipotecando
con sus vidas y las de todos los caídos él "Volveremos".
La rutina, como "polilla angurrienta nos iba comiendo, cuando
el detonante de una orden fragmentaria (orden de cumplimiento
de una misión de combate) nos pateó el hormiguero.
Nosotros estábamos tomando unos amargos con los del técnico,
quienes se salían de la vaina por participar de una misión
y que también trabajaban de día y de noche, con
tremendas heladas, bajo el agua-nieve, o el viento que latigueaba
cara y manos, para alistar nuestras montas, esos Canberra "made
in England, que tantos dolores de cabeza les dio a sus constructores
y que a esa altura ya habían bautizado a San Carlos como
la Avenida de las bombas (Brigadier de ellos Thompson).
Un grito de "Chajá" quebró la rutina,
cinco aviones a una base de redespliegue con el apoyo de una "Chancha
para lo indispensable. Me tuve que separar de mi escuadrilla,
el Capitán MARTINEZ VILLADA, los Primeros Tenientes "Camba"
RIVOLIER, "Flecha Veloz" ANNINO, el otro "Coya"
ROCCO y el Teniente D Juan Carlos COOKE (flor de changueo, a quien
recuerdo junto con el Teniente D. Hurgo TEJADA, todas las noches
en mis oraciones, desde que murieron el 13 de Julio de 1982)
Ese día volaba con el Capitán FREIJO, hombre de
peso y no por los kilos, sino por su experiencia y las horas voladas
juntos.
Llegamos a la nueva base e ingresamos a un comedor repleto de
amigos, un "rejunte de pilotos de A-4B, C-130, Artilleros,
Radaristas...algunos llegaron al postre, otros al segundo plato;
yo, vaya a saber si por lerdo, o por estirar la charla con alguien,
o por mal ubicado, alcancé a tomar un vaso de agua y comer
tres cucharadas de sopa fría, paseada y traída por
un mozo requerido desde todos los puntos cardinales, cuando alguien
llamó a los de Canberra - ¡ Ya !, ¡urgente!
- a la sala de pilotos de MIRAGE, para recibir la orden de misión.
Había que despegar enseguida, por una ruta así o
asá que yo, navegador guía, copié a los apurones
enredado entre un café de último momento y el traje
antiexposición que parecía achicarse con el apuro.
El objetivo material era el monte Kent (cuyo nombre yo cambiaría
por el de algún cigarrillo argentino).
Debíamos atacar después de los Mirare V "DAGGER",
aunque se nos demoró un poco por meteorología dudosa,
sintiendo cada uno de nosotros esa mezcla de alivio y frustración,
mientras se deshace el "moñito" en la garganta,
porque uno sabía porqué peleaba, pero de suicida
¡Ni un pelo!, a pesar de todas las locuras aeronáuticas.
Mientras duraba ese "relax, tenso pues la misión había
sido suspendida y no congelada, nos llenamos hasta el tope de
combustible verde (mate), con algunos pilotos de A-4B que se arrimaron,
entre los que faltaba el Capitán VELASCO, eyectado días
antes, que compartía sus alimentos con los ratones en un
refugio kelper de la Gran Malvina.
Estaba linda la tarde para matear en compañía, alguien
había arrimado unas galletitas y para mi solo faltaba la
música "progresiva" de los Chalchaleros.
Mientras le pasaba unos mates al "Dino" HRUBIK y al
Vicecomodoro SERVATICO de C-130, nos levantaron la suspensión
para que le agarremos la vuelta.
Mientras leía la hoja pensé: ¡Estamos todos
locos!
Debíamos ir como a 12.000 metros de altura hasta la isla
San José (WEDELL para la cartografía gringa), de
allí a 30 millas al norte del estrecho San Carlos, o sea
unos 110 kilómetros de "YAPA".
Compartían conmigo esa misión los Capitanes "Odín
FREIJO, "Palito NOGUEIRA y el Mayor RQDEYRO, entre otros.
Fuimos a las máquinas los diez tripulantes de esa misión,
más los comedidos que venían a ayudar en la inspección
exterior, o a recibir la billetera, la cédula o el carnet
de conductor (por las dudas... vio?).
Nos atamos la correa del arnés del paracaídas, los
del asiento eyectable, las retractoras de piernas, las anti "G"
negativa (16 en total), nos pusimos el casco, conectamos el cable
del micrófono, las mangueras de oxígeno, "pelamos"
elementos de navegación.
- Hola, Hola.
- Fuerte y claro.
- Navegador: Corriente continua.
- Piloto: 28 voltios.
- N: Luces advertencia de generador.
- P: Encendidas, pantalla levantada.
- N: Luces internas, atrás controladas.
- P: Adelante, controladas.
Al fin los controles rutinarios! y aflojaba la tensión,
la letanía que se repetía en cada salida.
Un último saludo y cerramos las puertas, a confiar cada
uno en el otro, piloto en navegador y viceversa, y los dos en
las manos de la "Providencia", porque aunque hubiese
misiles y Harriers, la parca no llega "ni un minuto antes,
ni un minuto después, de los que El dispone.
Rodamos a cabecera los "Puma, detrás de los "Lince".
Ibamos en silencio profundísimo silencio, de pronto dijimos
casi al unísono
- ¿Nos encomendamos a la Virgen? - y así bajo ese
cielo de nubes color plomo, empezamos a rezar: Dios te salve María,
dejando por su santo intermedio, nuestras vidas en manos del Señor.
El chorro de los seis motores de los que estaban adelante hicieron
bellaquear nuestros aviones, que no se querían quedar quietos.
En segundos el "Palito se pierde entre las nubes seguido
por los Canberras de los Tenientes BAEZA, CARDO, SPROVIERO y MORENO;
fuimos trás ellos.
Arriba de las nubes había una luna grandota y un cielo
azul oscuro; nivelamos. Yo seguía la navegación
minuto a minuto, con algunos "viajes hacia mi mujer y los
chicos.
- N: Oxígeno.
- P y N: Suficiente, dos conexiones fluyendo normal.
- N: Eléctricos.
- P: 28 voltios, en negro, luces de generador apagadas.
- N: Motores.
- P: R.P.M., presiones y temperaturas normales.
En medio del silencio posterior a los controles el radar de Puerto Argentino,
operado por el Mayor SILVA, llamándonos. Él sería
nuestro guía hacia el blanco y el alerta si éramos interceptados.
- No hay moscardones (cazas enemigos).
Una preocupación menos, sólo nos amenazaban los Sea Dart
de las fragatas.
Quizás el que no hubiese "moscardones se debía a
la acción de desgaste que provocaba el querido Escuadrón
"FENIX.
Navegábamos sobre el colchón de nubes muy abajo nuestro.
Entramos en la isla por la Península Federal.
- Abrir puertas de bombas.
- PUMA - RADAR, confirme rumbo corrida final, parece que se abren un
poco.
- Afirmativo, corrida final con rumbo 1400.
- LINCES - RADAR atentos,... 1 y 2 distancia de tiro YA! el 3 corrija
50 por derecha al pelo ... atento.. - ¡YA!
80 segundos de vuelo y salieron las dieciocho bombas de las LINCE, detrás
cayeron las de los "PUMA".
Debajo nuestro el gran colchón de nubes se iluminó con
el resplandor de las bombas.
- LINCES y PUMAS - RADAR - i BUEN IMPACTO !, tranquilos no hay moscardones
y gracias.
- Gracias a ustedes por el apoyo.
(Una voz coya) - ¡Gracias le demos a Tata Dios!
Empezaba a encomendar al Señor las bajas enemigas producidas
y a sus familiares, porque realmente tirábamos sin odio, cuando
la voz tranquila y fogueada del radarista nos advirtió.
- Atentos "LINCES" y "PUMAS" moscardones a la cola
de los "PUMAS", a 25 millas ... 23 ... denle "chaucha"
a pleno y traten de trepar, si pueden.
- Los PUMAS a pleno.
- A 20 millas ... a 19 - -. tranquilos, creo que se van a volver - a
18 millas - -- ya no descuentan distancia, se van a volver, ahí
se vuelven.
Diez resoplidos aliviados dentro de las máscaras de oxígeno;
desde su bautismo de fuego nuestros nobles pajarracos habían
limpiado su "Pecado Original" de haber nacido en tierra de
usurpadores.
Otra vez la voz de alarma!
- Atento el LINCE que vuelve solo, tiene un eco al frente a 15 millas,
vire ya por derecha para 290 grados.
Todos viramos apurados y yo calculando errónea y nerviosamente
arrojé el "chaff "(rudimentaria contramedida electrónica
y una bengala la que al estallar, le produjo al piloto la idea de que
era un misil, lo que me valió una serie de felicitaciones por
no avisar.
Nuevamente el radar en esos momentos de nervios.
- Ahí desapareció, debe haber sido un misil - seguimos
volando, ahora más tranquilos.
- LINCE "UNO" al "DOS llama, se me plantó (se
detuvo un motor).
Debido a su pérdida de potencia lo fuimos pasando todos y quedó
como "furgón" de cola, pero todavía volaba.
Aterrizamos; los Canberra habían cumplido una misión más;
me estreché en un abrazo con el Suboficial Auxiliar LUIS SANCHEZ
viejo armero, mientras la noche se poblaba de gritos y gorras que volaban
por el aire.
Antes de dormir con el rosario entre los dedos, pensé en los
que luchaban, en los que donaban lo que no tenían, en el orgullo
de las familias de los que peleaban con honor, en la casa de unos amigos
cuyos hijos rezaban todas las noches por nuestros muertos y los muertos
de ellos y que pedían a Dios "para que los Ingleses no nos
roben de nuevo las Malvinas".
Pensaba en nuestros hermanos hispanoamericanos; en Perú, Venezuela,
Bolivia y entre tantos pensamientos, recordé una coplita salteña
de mi tierra gaucha:
"No hay que temerle a la muerte
aunque se encuentre de frente
Sin la voluntad de Dios
La muerte no mata gente"
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( Libro": Halcones sobre Malvinas"Cap.
Pablo Carballo) |
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