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El
ataque al
ARA Gral. Belgrano
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Domingo 2 de Mayo el hundimiento del Belgrano
La Fuerza de Tareas, integrada por el crucero Gral. Belgrano y sus escoltas los destructores Bouchard y Piedrabuena y un buque
tanque navegaban fuera de la zona de exclusión en dirección
290º Oeste Noroeste, el mismo había sido seguido
por el submarino nuclear HMS Conqueror, cuando a las 16:01 hs,
fueron atacados, fuera de la Zona de exclusión total,
(Pos: 55º 18' S / 61º 47' O) muy cerca del circulo
Antártico, que impacto dos torpedos MK 8 en el crucero
argentino, causándole bajas y averías de gran
magnitud, que provocaron su hundimiento. Al momento del impacto
el mar se encontraba muy agitado con olas de asta cuatro metros
y una niebla interminable, un viento helado a unos 50Km/h, hombre
que cayera al agua quedaría inconsciente a los 5 minutos
y luego se dormiría hasta morir.
Fueron trescientos sesenta y ocho hombres los que murieron en
el ataque. La masa de la tripulación pudo abandonar el
Crucero y ocupar una de las balsa.
El torpedo golpeo en el medio y en el costado, destrozando
todo con gran poder, atravesó cuatro cubiertas hasta
llegar a la principal.
El Crucero que navegaba a buena velocidad, se freno de repente,
unos segundos después hizo impacto el segundo torpedo
en la proa que la hizo desaparecer, coaccionó un corte
de luz, el agua comenzó a penetrar, comenzó a
escolar rápidamente, a las 16:05 hs el Belgrano estaba
perdido.
En el buque no hubo pánico, sino orden y abnegación:
El Capitán de Navío Hector Elía Bonzo era
el Comándate del Belgrano, se sentía mas que orgulloso
de sus 1093 hombres, la gran disciplinados de los marinos fue
la razón del alto numero de sobrevivientes. Cada uno
de los hombres conocían al menos dos formas de abandonar
el buque desde su puesto de combate. Su espíritu de equipo
y su rapidez para sacrificarse por sus compañeros era
elevadísimo.
"Yo estaba casi en el centro de buque, en la cubierta
baja", dice el conscripto artillero Oscar Alfredo Pardo.
"Por el impacto pensé que era un cañonazo,
el buque comenzó a escorar rápidamente. Se escuchaba
un ruido como el de cilindros de gases líquidos que explotaban,
con golpes agudos. Me volví a recoger mi salvavidas y
mi campera antártica. Y me fui para mi batería:
todos conocíamos muy bien nuestros lugares de combates...Quería
liquidar un ingles".
El capitán Bonzo pidió voluntarios para rescatar
hombres dentro del barco, que se estaba hundiendo rápidamente,
muchos se ofrecieron profesionales y conscriptos.
"Las escaleras estaban quemadas y no había luz.
Con varios de los muchachos - dice el conscripto Pardo- bajamos
al interior del crucero. Estaba abierto de un lado a otro. Había
mucho humo dentro y una niebla espesa. Usábamos linternas,
por que no se veía nada...Había hombres muertos
por todos lados, pedazos de cuerpos ensangrentados, un brazo
aquí, una pierna allá. Unicamente pudimos ayudar
a quien nos pedía ayuda, por que prácticamente
no podíamos ver y el humo nos dañaba seriamente.
Pude aguantar cinco minutos e incluso entonces tragué
mucho humo. Prácticamente ahogados volvimos a la cubierta
principal."
Una y otra ves los voluntarios volvieron a bajar al corazón
del buque que se hundía, buscando a sus camarada heridos.
En el Belgrano murieron 323 hombres de un total 1093: 270 hombres
perecieron de inmediato por la fuerza de la explosión
y los incendios consiguientes.
"Cuando se produce el impacto - dice el Capitán
Bonzo - y se ve que el buque esta muy herido, mantengo las comunicaciones
desde el puente hasta el Centro de Averías que se encuentra
tres cubierta mas abajo por teléfono autoxcitado: me
informan minuto a minuto con voz calma y profesional sobre la
escora del barco y su apopaminento. A las 16:10 ó 16:12hs
me comunican que el agua les llega a las rodillas y que siguen
trabajando con linternas de emergencia. En esas condiciones
me comunican que la escora del buque es mas lenta y que tenemos
un poco mas de tiempo que el previsto inicialmente, Eso me sirve
para agrupar a la gente en la cubierta principal, asegurándome
que no queden heridos y calmando un poco los espíritus,
antes de decidir abandonar el barco. Además quería
salvar el buque si fuera posible.
El 2º Comandante, Capitán de Fragata Galazi ya
había dispuesto arrojar las balsas al agua en precisión
para el abandono y solo se aguardaba la vos del Comandante.
Así es que mas de 60 balsas vacías permanecían
amarradas a la borda, rodeando el buque.
"Vi rostros desorientados o asombrados ante tamaña
tragedia, rostros anhelantes y otros llenos de rabia, impotencia
o dolor. Pero no vi un solo acto de pánico. Al contrario:
todos sin excepción contribuyeron a crear un ambiente
de disciplina y orden que fue determinante para la sobrevivencia."
Tampoco hubo olvidos a pesar de la emergencia:" Estaba
en el cifrario tomando la guardia - dice el suboficial 1º
de comunicaciones Carlos Almada -, cuando se produjo el siniestro.
Me coloque el abrigo el salvavidas y con el jefe de comunicaciones
y otros salimos a superficie para arrojar al mar las bolas con
las claves lastradas."
A las 16:20 la escora del buque había llegado a los
20 grados, la entrada de agua era incontrolable y las cubiertas
estaban incomunicadas por al explosión
A las 16:23 el Capitán Bonzo con una pistola en al cinto
que nunca tuvo que utilizar, dio la orden de "abandonar
el buque"
"A esa hora comenzó el abordaje de las balsas -
dice Bonzo - lanzándose a los techos, como es había
instruido y por las redes de desembarco; por la escala real
de estribor, o tirándose al mar (sólo un 25 %
del total). Por la banda de babor el agua estaba a menos de
un metro de la cubierta principal, lo que facilitaba el embarque,
que aprovechamos para transportar a los heridos. Por esa banda
abandonó el barco el 60 % del personal"
El barco comenzó a escolar mas rápidamente, a
razón de un grado por minuto.
En ese momento la naturaleza se decidió ayudar a los
argentinos: el viento amainó levemente, produciendo un
cierto remanso al lado del buque - un "socaire" -
que favoreció la evacuación.
El costado de babor, por donde lo abandonaba la tripulación,
estaban hundido unos 7 metros en el agua, mientras el costado
de estribor había descubierto la incrustaciones calcáreas
de su casco.
A las 16:40hs las maniobras de evacuación prácticamente
estaban terminadas, y la cubierta era intransitable con una
inclinación de 40º y por el petróleo de los
tanques que el oleaje empujaba.
La separación de las balsas del barco que se hundía
resultaba muy difícil por el oleaje, a pesar del uso
intensivo y casi desesperado de los remos.
Se produjo de pronto una extraña aparición en
las aguas furiosas y heladas del Atlántico Sur: comenzó
a navegar un bote de goma con motor fuera de borda conducido
por un buzo táctico de la tripulación del Belgrano,
que maniobrando entre las balsas mas comprometidas las fue remolcando
una a una, alejándolas del crucero que se hundía.
Solo quedaba a bordo el Capitán Bonzo o eso creía
él, y mas de sesenta balsas con sus techos anaranjados
rodeaban el buque herido como rindiéndole un ultimo homenaje.
A las 17:01hs mansamente como si supiera decir adiós
desapareció de la superficie el Crucero Argentino una
hora después de ser impactado

La
Nación Line,
Viernes 2 de mayo de 1997, Buenos Aires, Argentina
Hace 15 años hundían al crucero Belgran
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