Trampa de misiles
El HMS Cardiff formaba parte de una trampa bien estructurada
que los técnicos habían organizado en el extremo
norte del estrecho de las Islas Malvinas, junto con la fragata
Broadsword armada con misiles Seawolf y capaz de interceptar
aviones atacantes a baja cota. El Cardiff fue reemplazado en
su cometido por el destructor gemelo Coventry y los dos buques
fueron objeto de furibundos ataques de los Skyhawk. Era el 25
de mayo, la fiesta nacional argentina, y la Aviación
argentina estaba decidida a eliminar a aquellos dos fastidiosos
buques. La suerte se puso de parte de los Skyhawk del Grupo 5.
La Broadsword estaba lista para lanzar los Seawolf, pero cuando
iba a hacerlo, el Coventry viró a su proa, dejándola
"ciega" e incapaz de enganchar a los aviones atacantes
con el radar de los Seawolf. Los Skyhawk acertaron cinco veces
en el Coventry, que se dio vuelta y se hundió. Hasta
aquel momento, los británicos habían perdido el
Ardent, el Antelope, el Sheffield y el Coventry, además
del portacontenedores Atlantic Conveyor. Sin embargo, las tropas
desembarcaron sin problemas con su material y las pérdidas
para los argentinos se estaban volviendo demasiado pesadas para
poderlas soportar: casi la mitad de sus fuerzas aéreas
había sido destruida o dañada. La Aviación
argentina, sin embargo, no estaba acabada todavía.
El 8 de junio, los buques de desembarco Sir Galahad y Sir Tristram
estaban desembarcando tropas en Bluff Cove, no lejos de Port
Stanley. Toda la operación estaba programada para ser
completada al alba, pero las tropas desembarcaron con retraso,
un retraso fatal. Localizados por los vigías argentinos,
los buques constituían un blanco tentador. Una vez más
los Skyhawk del Grupo 5 atacaron rozando las olas e hicieron
estragos entre los soldados, causando más de 50 muertos,
aunque los Sea
Harrier masacraron a algunos de los atacantes de regreso.
Aquellas batallas aeronavales pusieron en evidencia la vulnerabilidad
de muchos buques de guerra a los ataques aéreos y las
terribles pérdidas sufridas por los pilotos frente a
un enemigo bien entrenado.
Las lecciones del conflicto fueron aprendidas por las armadas
y las fuerzas aéreas de todo el mundo; el valor demostrado
por ambos contendientes no será fácilmente olvidado.

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