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Durante la Guerra el Coronel Mabragaña asumió
el mando de los efectivos destinados en Gran Malvinas, denominadas
Fuerza de Tareas Yapeyú. Formados por:
Regimiento de Infantería 5
Dos Secciones de la Compañía de Ingenieros 3
La compañía de Sanidad 3
La Compañía de Comunicaciones 3
Elementos estos que agrupados conformaban la Fuerza de Tarea
Yapeyú en las inmediaciones de Puerto Howard (Rebautisado
por el Coronel como Puerto Yapeyú)
Los efectivos desplazados por aire desde Río Gallegos
hasta Puerto Argentino, completaron su desplazamiento el 24 de
abril de 1982 con el personal y armamento liviano, a la espera
del armamento pesado que iría por mar
El 27 de abril el coronel Mabragaña recibe la orden de
trasladarse por helicóptero y barcos pequeños a
Puerto Howard, con la misión de ocupar el sector y constituirse
en parte del dispositivo de la III Brigada de Infantería.
El dispositivo adoptado era una defensa perimetrica organizada
sobre la base de tres puntos de apoyo, manteniendo en el centro
una reserva con previsiones de empleo en la principal avenida
de aproximación a disposición del enemigo. Este
dispositivo involucraba al puerto en si, el aeródromo y
la población.
La exigencia era ocupar y mantener el sector hasta nueva orden:
su presencia era mas bien de tipo político que operacional,
ya que no existía forma de establecer apoyo mutuo con las
otras dos Fuerzas de Tareas que constituían la III Brigada
de Infantería (la Agrupación Valle, en Bahía
Fox y la Mercedes en Darwin).
Las contingencias del transporte desde Comodoro Rivadavia, habían
privado a al Unidad de la disponibilidad del 100% de sus armas
originales de apoyo, faltándole un mortero de 120 mm de
los cuatro que disponían y cinco cañones antitanque
de 90 mm de los nueve que le correspondían (por inconvenientes
ajenos a la unidad) tampoco se contaba con el total de la cuota
de municiones para las armas de apoyo. En lo que hace a la Artillería
de campaña y Defensa Aérea, no se obtuvo material
alguno, contándose con algunas ametralladoras 12,7 mm y
dos Blow Pipe que fueron agregados con posterioridad con sus operadores.
Los primeros días se dedicaron a la preparación
del terreno sin mayores amenazas. El problema principal fue el
clima: el frío y la lluvia se sumaban al fuerte viento,
que hacia penosa la permanencia en los pozos, que rápidamente
se inundaban, tanto por la lluvia, como por las filtraciones subterráneas.
A partir de la segunda semana de mayo se empezaron a presentar
los primeros inconvenientes, en lo referido a la disponibilidad
de comestibles; la ración de víveres secos debió
ser fraccionada ante la incertidumbre de la fecha de un reaprovisionamiento.
Un barco con víveres alivió la situación
a mitad de mayo, pero alcanzó hasta el 24 de ese mes. A
partir de la fecha solo fue posible contar con carne de oveja,
que debía ser hervida en solo una cocina rodante y unos
cilindros de combustibles de 200 litros. Los problemas de cocción
era realmente preocupante; no se disponía de leña,
el único combustible era la turba, que no tenia rendimiento
calórico, a su ves se le sumaba la limitación horaria
de 1700 a 0900 hs del día siguiente, todo ocasiono una
difícil situación.
El 21 de mayo día del desembarco en San Carlos, marcó
el comienzo de las acciones en puerto Howard, esa noche un bombardeo
naval desatado entre las 23:30hs de ese día y las 05:00
del siguiente, puso a prueba los nervios y los pozos de zorro,
esto no ocasiono ninguna baja. El fuego no pudo ser contestado.
A partir de ese día y hasta el 14 de junio de 1982 se
sucedieron los bombardeos navales nocturnos (de 3 a 4 horas de
duración) y los ataque diurnos aéreos que ocasionaron
siete muertos y una treintena de heridos.
La posición combatió con las armas que tenía
y fueron abatidos dos aviones; uno de ellos, un Harrier, cayo
por el fuego reunido de fusileros, armas automáticas y
Blow Pipe; su piloto se eyectó y fue rescatado, con un
bote de madera, de las aguas heladas de la Bahía de Puerto
Howard y atendido de una fractura de clavícula y contusiones
varias; fue evacuado a Puerto Argentino en helicóptero.
Desde entonces los vuelos de la R.A.F. no fueron a vuelo rasante,
pese a no disponer de defensa aérea.
Fueron varias las acciones de rescates de pilotos propios que,
patrulla de la Fuerza de Tarea Yapeyú realizaron sobre
la Gran Malvinas: afortunadamente todo con éxito, pudieron
encontrar con vida a nuestros valerosos pilotos.
Toco al personal de esta Fuerza de Tarea el rescate de la búsqueda
de los restos del Isla de los Estados, atacado el 14 de mayo frente
a Puerto Howard, el 17 se rescato un cuerpo sobre la costa, que
fue identificado como el mayordomo de apellido Sandoval, que fue
sepultado junto a nuestros soldados en el cementerio local.
Hacia fines de mayo, comenzaron a presionar patrullas terrestres enemigas,
con posibles misiones de búsqueda de información, observar
la reacción de la defensa argentina etc. Se presentaron fuegos
de cerrojo y emboscadas; en una de éstas patrullas argentinas
a órdenes del teniente Duarte, sostuvo un combate con una británica
con total éxito para los nuestros. Resultado un suboficial ingles
capturado y el jefe de patrulla capitán (UK) John Hamilton muerto
en acción. Este oficial fue sepultado con todos los honores militares
en el cementerio local.
Junio marco una critica situación logística. Se disponía
solo de 27 proyectiles para mortero de 120 mm, estaba prácticamente
agorada la disponibilidad de combustible para hacer funcionar el radar,
lo que obligó a mantenerlo en servicio durante ciertas horas
de la noche. No se disponía de calzado y ropa para canje y en
especial la carencia de víveres secos era total, contándose
solamente con un poco de sal (conseguida de la que los kelpers tenían
para el consumo de los animales) y algunas bolsas de cebollas y zanahorias.
La ración solo era carne de oveja hervida en un caldo de cebolla
y zanahoria.
Los casos de desnutrición comienzan a afrontar severas medidas
ante la difícil situación. Los médicos recorren
las posiciones y evacuan algunos soldados, para ello se habilitan galpones
en el puerto para alojar al personal desnutrido, el que llego casi al
centenar. Se los mantuvo bajo control, con la misma ración pero
caliente y se los preservó del clima y se los tuvo en reposo
para detener la desnutrición. Se ingerían alrededor de
1500 calorías diarias pero se necesitaban aproximadamente 4500/5000,
para soportar el frío, el desgaste físico, tensión
emocional, falta de descanso nocturno debido a los bombarderos, etc.
El 6 de junio arribó el Bahía Paraíso, constituido
en hospital para evacuar a los heridos y traer algunos víveres
secos, lo que provoco una reacción positiva en la moral.
Los heridos algunos de ellos graves, como el caso del subteniente
Juan José Miñones y los soldados Ezequiel Vargas, Mariano
Leiva, Fernando Francollino y Eduardo Rubiolo, no podían recibir
mayor atención médica, la que consistía en antibióticos,
cirugía menor precarios entablillados (no se disponía
de yeso). La evacuación de este personal se hizo al limite, de
lo necesario para salvar a sus vidas, ya que en algunos casos hubo que
realizar amputaciones de miembros, por los casos avanzados de cangrena.
Los víveres secos traídos por el Bahía Paraíso trajeron un alivio pero no se pudo reponer la situación física
pero si se la controlo por unos días.
Así el 11 de junio se recibe la orden de alistamiento de la
Unidad par una operación en la Isla Soledad, tendiente a recuperar
Darwin y proseguir las acciones sobre la retaguardia del enemigo.
Esta orden motivó una serie de requerimientos que la Fuerza
de Tarea Yapeyú hizo al Comando Superior, tendientes a completar
la dotación de munición de sus armas pesadas, las disponibilidades
de cartuchos y propulsores de proyectiles de 81 mm, la cantidad de raciones
de combate necesario para una operación que imposibilitaba el
transporte y uso de cocina rodante, también la provisión
de mochilas etc.
Los requerimientos no pudieron ser satisfechos, ya que las comunicaciones
radioeléctricas con Puerto Argentino quedaron interrumpidas entre
el 11 y el 14 de junio. El 14 de junio a las 1700 se recibe en claro
la orden de cese del fuego. En el Mensaje Militar Conjunto se impartían
una serie de ordenes a adoptarse ante la decisión del Comandante
Militar de las Islas Malvinas de cesar al fuego; se ordenaba preparar
la tropa para el embarque en buque propio y/o extranjero: mantener el
armamento y equipo en las mejores condiciones; y entregar el sector
a la autoridad del Ejercito británico que se haría presente.
Fue la última comunicación que la Fuerza de Tarea Yapeyú
pudo mantener con algún escalón de la cadena de mando.
La Fuerza de Tarea Yapeyú entregó el sector el 15 de
junio y se embarco hacia el continente. Su jefe, 2º jefe y un grupo
de 10 oficiales, 3 suboficiales y 8 soldados permanecieron un día
mas para entregar el sector y campo minados, luego fueron trasladado
al buque rumbo al continente. Dos días mas tarde el jefe de la
Unidad recibe la comunicación de la autoridad que comandaba el
buque, que dado que el gobierno argentino se negaba a firmar el cese
de hostilidades debía considerarse como prisioneros de guerra
de su Majestad Británica.
El cautiverio se prolongó hasta el 15 de junio fecha en que
fue trasladado con el resto de los prisioneros a Puerto Madryn, lugar
al que llegaron en el buque Saint Edmund, escoltados por dos fragatas
argentinas.
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