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El Camberra en
el cielo de Malvinas
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Durante el Conflicto del Atlántico Sur
los medios aéreos de combate fueron asignados al Comando
de la Fuerza Aérea Sur, excepto inicialmente los de transporte
y los destinados a las tareas de exploración y se desplegaron
en seis bases aéreas militar distribuidos a lo largo del
extenso litoral Patagónico.
Considerando la apreciable autonomía del bombardeo liviano
birreactor. Así el 7 de Abril el Comando de las FAS desplegó
el Camberra a la BAM. Desde el 21 al 23 de Abril fueron empleados en misiones
aerofotográficas y reconocimiento . El 25 de Abril despegaron
para atacar a buques enemigos en Bahía de Cumberland, isla
San Pedro, en las Georgias, lo cual demandaba cubrir un trayecto
de mas de 200 km. En la misión los bombarderos recibieron
la asistencia de un C-130 que fueron asignados como Control Aéreo Avanzado y la de
un Boeing
707 como apoyo de la navegación. Por desperfectos uno
de los Camberra debió regresar, poco mas tarde ya en la
zona de ataque y en condiciones meteorológicas negativas,
la misión fue abortada.
Los documentos oficiales de la FAA muestra el 1 de mayo como el
Bautismo de Fuego, la ejecución de 31 misión de
guerra. Todos los aviones sin excepción, intervinieron
ese día y por ello, a las 16:05 en cumplimiento de de las
ordenes fragmentarias 1111 y 1117, despegaron dos escuadrillas
de tres Camberras cada una, con los indicativos Ruta y Rifle.
Los Ruta fueron:
Cap. J.J. Nogueira,
Cap. R.E. Sanches,
Cap. E. Rodino,
1er Ten. A. J. M. Dubroca,
Cap. E. Lozanoy
Ten J. C. E. Cooke |
Los Rifle fueron:
Cap. A. A. Baigorrí,
My. L. E. Rodeyro,
Ten. J. R. De Ibañez,
1er Ten D. E. González,
Cap. E. O. García Puebla,
Ten. J. J. Segat. |
Redacta el Com (R) Ruben O. Moro, en su libro "La Guerra
inaudita", la primera misión de este sistema de armas:
"(...) Cargados de bombas de 1000 libras (454kg), con carcazas
de hierro, los aviones de la primera escuadrilla (Ruta) al mando
del Cap. Nogueira, despegando a las 15:33 y pusieron rumbo a Puerto
Argentino. Su misión, al igual que la escuadrilla que despegaría
pocos minutos más tarde (Rifle), era bombardear buques
británicos situados en las inmediaciones de la Bahía
de la Anunciación.
La primera formación tomó altura y comenzó
su navegación directa hacia la zona de blancos. Al pasar
lateral al golfo de San Jorge observo un grupo de naves de guerra
de nuestra Armada; y decidió entonces descender a pesar
que aún se hallaba lejos de su objetivo. Con esta actitud
penetró en la Zona de Exclusión Total, sin saber
que su derrota estaba trazada exactamente sobre la posición
del grupo de tareas "Invincible" (un portaaviones, un
destructor tipo 42 y dos o tres fragatas).
Cuando los radares del portaaviones detectaron que tenían
una formación de aviones muy próximos en la retaguardia
de su dispositivos, apenas alcanzaron a hacer alerta sus medios
defensivos para interceptar a los Camberras, ya que no esperaban
un ataque desde esa dirección. Una de las naves misilísticas
próximas disparó sus misiles Sea Dart. Los tripulantes
de los bombarderos advirtieron el ataque cuando vieron el pasaje
próximo de un misil y en el momento en que otro y en el
momento en que otro hizo impacto en la puntera del ala derecha
del avión del Cap. Nogueira. Este que había invertido
el rumbo al ser atacado por una patrulla de combate enemiga, sintió
el impacto, una fuerte trepidación y ya cuando su navegador
se aprestaba a eyectarse, le aviso que no lo hiciera, dado que
tenía reacción de los comandos y había iniciado
un viaje en dirección a Puerto Argentino, a los efectos
de intentar un aterrizaje de emergencia. Pero cuando estaba concluyendo
su comprometido giro al ras del agua, sus ojos se agrandaron de
sorpresa: tenía detrás suyo, a pocas millas de distancia,
la silueta característica de un portaaviones. Alcanzó
a distinguir también que entre el y el majestuoso navío
había dos aeronaves, sin poder determinar si se trataban
de aviones o helicópteros, ya que de inmediato resolvió
invertir el sentido del viraje nuevamente y poner la mayor distancia
posible entre su Camberra y el enemigo, a máxima velocidad,
mientras el resto de la escuadrilla abortaba la misión
y burlaba la persecución de los sea
Harrier, regresando a su base de partida sin otra novedad
a las 18:57.
No tendría la misma suerte la segunda formación
de Camberra (Rifle). Alertado el portaaviones de su presencia,
esta vez los interceptores lograrían derribar al avión
del Ten. Eduardo De Ibañez quien junto con su navegador
el 1er ten Mario M. González, se vieron en la necesidad
de abandonarlo en la posición 49º 30' S, 50º
35' W .Ambos paracaídas fueron vistos descendiendo hacia
el mar a las 17:04. Jamás se lograría rescatarlos.
Los otros dos Camberras regresaron a Trelew sin mayores inconvenientes
aunque ninguno de ellos pudo cumplir la misión"
Este sistema de armas continuó operando sin interrupción
a lo largo del conflicto cumpliendo con 46 misiones de guerra.
Finalmente el 13 de junio una escuadrilla de dos aviones ejecutando
la Orden Fragmentarias 1326 bombardeó concentraciones de
efectivos enemigos en las proximidades de Monte Harrier, resultando
la última misión ejecutada durante el conflicto
por aviones de combate de la FAA.
El Com (R) Benigno H. Andrada en su obra "Guerra aérea
en las Malvinas" la relata así (...) Alrededor de las 19
llegó la orden para su misión de escoltar a aviones Camberra
que atacarían posiciones enemigas.(...) Despegaron dos, tripulados
por los capitanes Pastrán y Casado, el numero uno; y por los
1os Ten. Rivolier y Anino, el numeral. Era la sección Baco.
Catorce minutos después despegó la sección Plutón,
integrada por dos Mirage
III Piloteados por el Cap. Sánchez y el Cap. González.
La noche era muy oscura y había una capa de siete octavos de
nubes a 1500m de altura, que cubría todo el trayecto y llegaba
hasta la isla. Los dos Mirages efectuaban el cruce con las luces de
navegación apagadas y guardando el acostumbrado silencio de radio.
En medio de una oscuridad absoluta, el numeral dos seguía al
guía exclusivamente por el eco en su radar. En esas condiciones
hubiera sido imposible volar a la vista uno de otro, ni siquiera a mínima
distancia.
Sólo un acabado entrenamiento les permitía realizar ese
largo cruce nocturno, sin visibilidad, sin la menor referencia exterior,
aislados en su pequeño habitáculo, tan pequeño
que sus hombros iban en contacto con los costados de la cabina. La soledad,
el zumbido monótono de la turbina, el silencio en los auriculares
y la oscuridad total del espacio que los rodeaba podía llegar
a provocar la conocida sensación de vértigo y desequilibrio,
que genera en el piloto una creciente desconfianza en la indicaciones
de sus instrumentos. Empieza la lucha en lo que dicen sus sentido y
lo que expresan los diales en el panel.
Volaban a 10000m de altura y se hallaban cerca de la costa sur de la
Gran Malvinas. La capa de nubes se había cortado en parte y tenía
claros mas abiertos que sobre el continente. Por esos claros empezaron
a ver, adelante y un poco a la izquierda de su rumbo, una luminosidad
que variaba en forma intermitente y por momentos era intensa. Parecían
relámpagos rojizos, debajo de las nubes y en una zona limitada
; con destellos mas brillantes en distintos sectores, pero repetidos
y continuados. El número uno lo comprendió enseguida aunque
mantuvo la esperanza de estar equivocado: bombardeo a Puerto Argentino.
La imagen causaba una angustiosa impresión. Era una cantidad
abrumadora de fogonazos color naranja claro, y cubría la superficie
con tal densidad que originaba una iluminación constante entre
las nubes y hasta gran altura, visibles desde los casi 200km de distancia
a que se hallaban los Mirage.
Ubicaron en sus radares a los Camberras que volaban ahora a 12000m y
se encontraban algo más adelante, ya muy cerca del objetivo.
Establecieron enlace radial con el radar de Malvinas, el que confirmó
que el que el bombardeo de artillería y naval era sobre Puerto
Argentino, pero no afectaba al radar que continuaba operando con total
efectividad. Les aseguro que no había patrullas de Harrier en
la zona.
El radar guió a los Camberras hacia el blanco y el primer bombardero
entró en la corrida final, seguido a corta distancia por su numeral,
dejando caer las bombas en las coordenadas geográficas establecidas
por el radar, las que marcaban un centro de un circulo ubicado en las
proximidades del Monte Kent. Desde su Mirage el My Sánchez vio
en tierra las explosiones de las bombas. Había un amplio claro
en las nubes y pudo observar perfectamente el reguero de llamas que
se encendían casi al mismo tiempo. Y muy cerca de allí,
ligeramente al sur, vio surgir una especie de cañita voladora
que se elevaba haciendo eses y explotaba a poca altura. pensó
que se trataba de un misil defectuoso o disparado en forma accidental.
No ocurrió lo mismo con varios otros misiles lanzados enseguida.
Eran cuatro o cinco que también subían verticalmente,
pero en forma firme y sostenida. El My.Sánchez alertó
de inmediato a su numeral aunque la trayectoria de esos misiles no los
conducían hacia los Mirage, sino se dirigían a los Camberras,
aparentemente al Baco dos, pero su piloto había escuchado por
radio la advertencia y actuó instantáneamente: dejó
caer una bengala y los elementos de contramedidas electrónicas
cerró un viaje muy pronunciado; los señuelos lanzados
desviaron a los misiles y el bombardero logro escapar(...) El radar
de Puerto Argentino tenía a los dos Mirage en pantalla; se encontraban
próximos a Goose Green y el numeral volaba peligrosamente bajo,
casi al alcance de artillería propia. (...) Tomaron conciencia
de que hacía largo rato no escuchaban las voces de los tripulantes
Baco uno. Interrogaron al radar y su respuesta fue desalentadora. No
lo tenían en pantalla y nada sabían de él.
El Baco uno había sido derribado por un misil. Su piloto el Cap.
Pastrana logro eyectarse y posteriormente fue recuperado. El navegador,
cap. Fernando C. Casado, desafortunadamente no logró eyectarse
(...) Aterrizaron en Río Grande a las 00:03 del 14 de junio de
1982 .
 
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CANBERRAS DETECTADOS POR LA FLOTA
( Libro": Halcones sobre Malvinas"cap. Pablo Carballo) |
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