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CANBERRAS DETECTADOS
POR LA FLOTA
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Al Teniente Comandante Mike Brodwater,
para confirmarle que su misil no dio en el blanco.
RELATAN: Capitán EDUARDO GARCÍA PUEBLA (piloto)-1er.
Teniente JORGE SEGAT (Navegador)
El 2 de Abril fue inmensa nuestra sorpresa y alegría.
Apenas recuperados del evento comenzamos entusiasmados nuestras
elucubraciones de combate.
Con el ler. Teniente Marcelo Adolfo SIRI (Navegador) nos "fabricamos"
el vuelo de Canberra hacia la zona de operaciones con el objeto
de comprobar distancias y resultados de bombas y espoletas en
el agua. Esto trajo aparejadas "cargadas" por parte
de varios oficiales; era obvio nuestro interés por estar
a la brevedad en la zona recientemente recuperada. Realmente era
como el irresistible canto de la sirena.
Así lo hicimos aterrizamos en la Base Aeronaval Trelew
y fuimos recibidos con patriótica algarabía.
Efectuamos varios vuelos en el mar siguiendo distintos patrones
de bombardeo y otras prácticas para ganar experiencia que
no teníamos. Como siempre SIRI dio muestras de sus excelentes
aptitudes como navegador y bombardero aunque comencé a
notar que le aquejaban terribles dolores. Pese a sus esfuerzos
por ocultarlos, en ocasiones se le escapaban conmovedores quejidos
(tenía una enfermedad incurable).
Así esperábamos la hora del combate, pero la flota
fue más lenta que su enfermedad. Iniciadas las operaciones
y ocultando grandes sufrimientos, me pidió que lo llevara
de cualquier manera hasta el avión y lo ayudara a atarse
para poder ir al combate. A lo que no accedí ya que su
aptitud física estaba marcadamente disminuida, el margen
de supervivencia era nulo, en caso de derribo y en el mejor de
los casos su estado se agravaría. Lloró conmigo
de impotencia, como el buen soldado que no puede defender lo suyo.
Pocos meses después de finalizada la contienda, ya en conocimiento
pleno de su enfermedad libró su última batalla con
la misma voluntad de aquellos días. Es imperiosa la mención
de estos antecedentes para valorizar la personalidad de este luchador.
Vaya este pequeño homenaje para la "Lombriz"
SIRI y sus hijos, para que siempre sepan de su valor.
Ante la inminente llegada de la flota constituimos las tripulaciones
estables compatibilizando criterios de eficiencia, experiencia
y afinidad. Durante el conflicto el ler. Teniente Jorge SEGAT
fue mi inseparable navegador. Por momentos nos sentíamos
eufóricos y luego de investigar las capacidades del enemigo,
evadíamos los análisis entregándonos a un
campeonato de dardos, en el que el centro mosca era la imagen
de la señora Thatcher. (Nada que ver con el vudú,
solamente era una buena terapia).
La espera era dura, me recordaba la imagen del padre frente a
la sala de partos. La tensión creciente y el incremento
de secreciones glandulares consecuentes produjo fenómenos
extraños: el más fantástico fue que el "Gordo"
CARDO (la mascota del grupo) adelgazara; otros que en sueños
realizaban maniobras evasivas se rompieron la cabeza contra el
suelo; algunos no dormían; se les caía el cabello
y así variadas alteraciones fuera de lo común.
El olfato nos dijo que esto se iba alargando, por lo que con SEGAT,
SPROVIERO y otros fanáticos nos dedicamos, metódicamente,
de noche y fuera de alerta a hacer gimnasia. Hoy sé que
fue importantísimo su efecto en nuestros posteriores vuelos
nocturnos a "casi ciegas", donde pudimos ver cosas adivinando.
Según los expertos esto fue probable solo por poseer condiciones
psicofísicas muy buenas. Como sello identificatorio y por
mi afición a las pesas me quedó el apelativo: Musculito
El 26 de Abril se llevó a cabo la difícil e infructuosa
misión de 3 Canberras a las Georgias. Agregando el paulatino
avance de la flota, se multiplicaban en nosotros las ansias de
la lucha justa y también el miedo, por supuesto. No el
miedo instintivo ingobernable, sino el temor lógico al
futuro de los hijos sin padre, a perder el numeral que confía
ciegamente en nuestra pericia o ser combativamente inferior al
enemigo, o equivocarse en las decisiones, o no llegar al blanco,
o bombardear propias tropas, etc. Y por que no, dejar este cuerpo
material que malo o bueno es nuestro y nos acompañó
unos cuantos años. Fue posible vencer el obstáculo
porque paulatinamente se nos fueron cayendo "los velos y
nos descubrimos a nosotros mismos.
Supimos que amábamos la tierra de nuestros padres e hijos
y que necesitábamos esencialmente del Principio y Fin de
todas las cosas: Dios. No soy original en los conceptos, pero
me despreocupa el serlo, la historia del hombre es una viva reiteración.
Lo que sí me importa es rescatar algún valor que
nos han prodigado estos jóvenes, fieles exponentes de la
sociedad argentina que con sus pocos años y experiencias
son educadores ejemplares de las cosas trascendentales. Ellos
nos recuerdan que debemos ser el estandarte de la cultura Greco-Romana
pura y no el apéndice putrefacto de la cultura del "Dios
oro"
Los cómodos y descreídos enjuiciarán esas
abstracciones como "quijotadas", "Tonterías",
"utopías", "ideales perimidos", o como
quieran llamarles, pero jamás podrán con ellos.
Cuatro horas del día 10 de Mayo. El Mayor VIVAS, jefe del
Escuadrón, golpeando las puertas de los alojamientos gritó:
- ¡ Atacan Puerto Argentino!
- ¡ Arriba todo el mundo!
No quiero asegurarlo pero creo haber escuchado que alguno salió
con una bota vuelo 2 números más chica y viceversa.
Las dos escuadrillas de alerta se subieron a los aviones quedando
encerrados y atados. A fuerza de ser claro debo decir que la imposibilidad
de mínimos movimientos produce diversas molestias, en piernas,
espalda, cuello, etc., que con el correr de las horas se hace
dolorosa. A. propósito de estos datos que he ilustrado
fue que improvisamos una escuadrilla para relevar a los que llevaban
largas horas en esa condición. Total era por un ratito.
- ¡ error ! a breves minutos de reemplazarlos, llegó
la primera orden fragmentaria que consistía en 2 salidas
de 3 aviones con 30 minutos de intervalo.
Salió la primera escuadrilla: "Ruta". Integrada
por el Capitán NOGUEIRA como jefe, Capitán SANCHEZ,
Navegador, Teniente COOKE - Capitán LOZANO de Nº 2
y Capitán RODINO - ler. Teniente DUBROCA de N0 3.
Nuestro blanco eran lanchas y tropas de desembarco al norte de
la isla Soledad. Cumplido el lapso preestablecido decolamos como
guía el Capitán Alberto BAIGORRI con el Mayor RODEIRO,
de numeral 2 el Teniente DE IBAÑEZ con el primer Teniente
Mario GONZALEZ y como numeral 3 quienes relatan. La estructuración
de la Escuadrilla no fue azarosa sino que el guía debe
ser el más experimentado, sucediéndole en aptitudes
y comando el N0 3, que a su vez brinda protección defensivo-evasiva
a todo el grupo (en este caso el N0 1 y 3 éramos jefe de
escuadrilla titulares) y el numeral 2 que va colocado en el medio
es el piloto más "nuevo", que como tal debe ser
cuidado.
Ascendimos alrededor de 10.000 metros, para ahorrar combustible
iniciando el descenso próximo a la zona de captación
radárica del enemigo para no ser detectados. Un dato de
interés es que el avión Canberra produce en radar
un eco exactamente 3 veces más grande que un avión
tipo Mirage y se percibe desde el doble de distancia en iguales
condiciones. Volábamos casi tocando el agua el N0 1 dejaba
un torbellino de espuma en el aire.
Bruscamente, por el alcance de las ondas de VHF (Radio) comenzamos
a escuchar gritos entrecortados y luego más claros:
- Bien pibe, lo pusiste de traste, lo tumbaste! Otro decía:
- ¡ Me eyecto!
Otro: - ¡me dieron!. No puedo tenerlo. Me voy a la isla!
Este último parecía ser el Capitán NOGUEIRA
"Ruta". Efectivamente lo era, por la poca visibilidad
reinante no vieron hasta estar demasiado cerca, que el desembarco
había sido rechazado y la flota había aproximado
a ¡a costa para proteger el repliegue. Así se encontraron
con una pared defensiva entre ellos y el objetivo. Segundos más
tarde vieron notables destellos que iluminaron 2 fragatas y luego
como tomando forma de la nada, varios misiles de gran porte y
color blanco que se orientaban hacia ellos. Milagrosamente, por
haberlos visto salir, pudieron esquivarlos. Pasando 2 de ellos
entre 2 aviones. Se produjo entonces la ruptura (desprendimiento
de los aviones) defensiva. Evidentemente varias andanadas de misiles
salieron a su búsqueda, de los cuales uno detonó
cerca de la puntera del ala izquierda del guía, volándola
como si fuese de papel de cigarrillo. La proximidad al agua evitó
el. impacto directo pero la pérdida del control producida
por la explosión convirtió al agua, en un virtual
enemigo, evitando por centímetros la fatal colisión.
Recuperado el control vio salir a su encuentro una sección
de Harrier (P.A.C.) del portaaviones cosa que providencialmente
lo hizo desistir de aterrizar en Puerto Argentino y le evitó
correr la misma suerte que el Capitán GARCÍA CUERVA
(M-lll).
El navegador Capitán SANCHEZ al sentir el impacto dijo:
-¡ me eyecto!
- ¡ No! ¡ No! ¡Pará, quedate!
Ante la propia limitación por avería del "Palito"
NOGUEIRA, para acelerar adecuadamente y evadir los interceptores
ordenó a sus numerales regresar a la base, quedándose
él como señuelo.
El "Pájaro" BAIGORRI y yo lo llamábamos
para saber de su suerte. De ese enlace y otros que se oían
dedujimos que la sombrilla aérea de M-lll regresaba al
continente por combustible, dejándonos sin protección.
Y que el desembarco inglés se había suspendido.
¿ Escuchaste Pájaro?
- ¡Si; le voy a preguntar al "Palito"!
- RUTA-RIFLE (llamado de escuadrillas).
Sin recibir respuesta perforábamos lloviznas y nubes desgarradas.
Ya ni nos acordábamos del temblor de las piernas; del baño
turco, ni de las incomodidades del asiento.
Observamos con Jorge, que desde su cubil era "todo ojos",
que el número 2, DE IBAÑEZ, se desplazaba algunos
metros hacia arriba, seguramente para aliviar la tensión
extrema que provoca el volar tan bajo. Lo llama
- ¡Rifle 2; baje!
Momentáneamente descendió, aunque con tendencia
a subir.
Como los 2 aviones de adelante, tenían espoletas que harían
estallar sus bombas muy cerca mío fui tomando la conveniente
distancia para evitar sus esquirlas. Nos encontrábamos
a 300 kmts. Del objetivo. En ese momento algo indescriptible me
impulsó a mirar hacia la derecha, forzando la natural posición
del asiento. No sé que mecanismo o sentido me alertó,
pero lo hice. Del vientre de una nube apareció un pequeño
filete blanquecino con pasmosa velocidad. Se dirigía paralelo
a mi rumbo, hacia el N0 1. Cuando esa imagen se graba en mi retina
ya estaba gritando con todas las fuerzas:
-¡Pájaro, abrite, un misil
- ¡RUPTURA!

Simultáneamente accioné violentamente los aceleradores
a su tope máximo, todo el volante y pedal a la izquierda
y atrás.
- ¡Jorge lanzá bengalas y chaff, cada 15 segundos!
Pasé rozando el agua con mi ala izquierda, que se extiende
a 10 metros de la cabina; pero sin sacar la vista del misil.
El Nº 1 giraba rápidamente hacia la derecha, lo que
quizás provocó que el Sidewinder calórico,
enganchara la estela caliente del numeral 2 sumado a que éste
iba más alto y que su trayectoria era aún lineal.
Con desesperación grité:
- ¡ Guarda el 2! ¡ GUARDA EL 2!
- ¡Vire carajo!
- ¡DIOS!. Ya era tarde, no tuvo tiempo de evadirlo. Vi el misil
entrar en su motor derecho lo que no provocó ninguna explosión
violenta, ni destrucción progresiva del motor.
En este instante perdíamos de vista la acción por el brusco
cambio de rumbo. Pero el Capitán BAIGORRI por estar virando hacia
ese lado pudo ver la eyección y los dos hongos de los paracaídas,
como así la caída del avión al agua con fuego en
el motor derecho.
Nuestro pecho se conmovió instintivamente, si es que eso era
posible dadas las circunstancias que corrían, al pensar que nuestros
amigos no tenían salvación en la inmensidad del mar abierto.
Realizando la mencionada maniobra el número 1 alcanzó
a divisar la silueta oscura de un SEA Harrier, que seguramente nos perdió
en el radar y se lanzó a nuestra caza en forma visual. Por accidente
la diferencia tecnológica momentáneamente se había
achicado. Entraban en juego otros factores, habilidad, experiencia y
por qué no providencia. En eso Jorge me dijo:
-¡Eyectá los tanques de puntera loco!
efectivamente con tanques nuestras posibilidades de evasión eran
mínimas ya que no podríamos superar los 700 Kmts. por
riesgo de desprenderse uno de ellos, provocando un impacto inevitable
de la aeronave contra el agua. Estiré la mano hacía el
panel derecho, para eyectarlos; pero la violencia de la maniobra incrementó
el peso de mi brazo al punto de escaparle dos veces al botón
(1). En el tercer intento, y por el exceso de velocidad vimos salir
catapultados hacia atrás sendos "tips" . El avión
crujió y se aceleró en forma brusca como si lo hubiesen
soltado de golpe. En ese instante, coincidente con el lanzamiento de
bengalas, sentí otro golpe o estremecimiento en la cola.
Afiebradamente comprobé los comandos y le dije a Jorge:
-Pensé que nos habían dado pero anda todo bien.
- ¿Pájaro? -lo llamé- ¿ qué hacemos
? - (Debía consultarlo ya que era el jefe de esa unidad de combate,
la escuadrilla "RIFLE".
-Volvemos individual. (Cada uno por su cuenta).
- Ojo que nos andan buscando.
- Eyectamos bombas de planos.
Realmente no tenía sentido seguir hacia el objetivo, detectados
por los radares de la flota, con dos Harrier arriba y 300 Kmts. que
aún nos separaban de la isla.
Con gran congoja, por ser nuestro elemento ofensivo, lanzamos las bombas
exteriores para poder acelerar aun más. Mis ojos escudriñaban
cada nube y cada chubasco y giraban de un lado a otro como el haz del
radar. Sentía como la velocidad aumentaba y aparecían
fuertes vibraciones en los comandos.
Lógicamente el resto de atención que me quedaba estaba
afectado a no embestir la cresta de las olas. Pero SEGAT que no veía
tanto hacia afuera, colaboraba con los instrumentos.
- ¡Viejo! ¡Guarda la velocidad, que nos desarmamos!
Teníamos más de 950 kmts. Por hora siendo la máxima,
por límites estructurales 850 kmts. Por hora. Reduje aceleradores
y me pegué más a la superficie del agua.
A continuación de algunas maniobras colocamos rumbo general 330
a Trelew, mientras sacábamos cálculos de consumo, por
no saber si llegábamos con el alto gasto que ocasionaban la poca
altura y velocidad de nuestro vuelo.
Era difícil de entender pero estábamos enfrentados inteligencia
contra inteligencia, los segundos corrían y el golpe no llegaba.
-Che, parece que nos perdió. ¿ Cómo le irá
al "Pájaro" ?
-Pájaro - Cobra (Mi indicativo normal) ¿ Cómo andas?
-¡Bien loco! No me enganchó
- ¡A mí tampoco Pichón!
en la penumbra del avanzado atardecer, me pareció ver buques
con reflectores grisáceos. - ¡Estábamos rodeados
por la flota!. Se me apretó el corazón.
- ¡Estamos rodeados, veo fragatas por todos lados, no tengo por
donde pasar!
Aunque no había forma de distinguirlos estaban demasiado cerca
del continente por lo que dedujimos eran de la Armada Argentina. Dada
la forma de nuestra aparición eso no era ninguna garantía
de supervivencia si no alcanzábamos a avisarles, pues con toda
seguridad en sus pantallas veían acercarse a un agresor. - ¡Jorge,
URGENTE, con la clave, llamá en la frecuencia de los "Navis",
que son nuestros. Yo por las dudas miro afuera para tratar de esquivar
si nos tiran algo.
-Todo ocurría tan vertiginosamente que los sentidos parecían
lentos y torpes.
- ¡LOBO - MATIENZO! (Llamada en clave).
Prontamente arreciaron las llamadas de distintos buques pidiendo autenticación.
(Confirmación por medio de códigos especiales). Lo que
quería decir que estaban a punto de tirarnos con todo.
Con un poco de alivio hicimos enlace con la fragata "Ponderosa"
o "Maravilla", no recuerdo bien, que nos recibió el
informe adelantado y pedido de auxilio:
- ESCUADRILLA RIFLE, 3 CANBERRAS, FUIMOS INTERCEPTADOS POR AVIONES
HARRIER A 150 MILLAS NAUTICAS POR EL RADIAL 330 DE MALVINAS. UN CANBERRA
DERRIBADO POR MISIL AIRE-AIRE, DOS TRIPULANTES EYECTADOS.
- RECIBIDO, ENVIAMOS EL INFORME Y PARA EL RESCATE INFORMAMOS AL AVISO
«ALFEREZ SOBRAL (que en esta empresa fuera atacado).
Regresamos de noche junto con el "Palito" NOGUEIRA, que
por avería o falla de sus equipos de navegación, sumada
a la falta de su puntera izquierda, venía casi sin combustible
al aterrizaje.
Toda la gente, Oficiales, Suboficiales y Civiles nos esperaba al bajar.
Nos abrazaron y sufrieron silenciosamente por la caída de nuestros
camaradas el primer Teniente "Coquena" Mario GONZALEZ y el
Teniente "Pituso" DE IBAÑEZ.
De ahí me fui a la capilla de la Base. Entré, estaba a
oscuras. Recé por los camaradas caídos. Y a medida que
me acostumbraba a la penumbra me encontré con muchas siluetas
que me acompañaban. Estábamos todos allí.
Asumimos nuestra pérdida, «Levantamos el guante" y
comenzamos la espera con la "vela de las armas para asestar nuestro
golpe de maza (símbolo de nuestro escudo de combate). Luego de
este traspié la F.A.S. (Fuerza Aérea Sur) nos dejó
varios días inactivos por considerar que nuestra lentitud con
tanque de puntera colocados y la falta de repuestos para eyectarlos
en todas las misiones, agregadas a las condiciones momentáneas
de la batalla hacían excesivamente riesgosa nuestra operación.
Estabamos "tascando el freno", cada camarada que caía
era una espina clavada en el alma y un multiplicador de nuestra impotencia.
Llegó el desembarco de San Carlos. Mientras se realizaban los
primeros ataques de escuadrillas argentinas a la flota en la Bahía,
organizábamos una salida de ocho Canberras con ocho bombas de
1.000 lbs. cada uno, con una escolta de Mirage III, previamente coordinada.
El Mayor CHEVALLIER, a cargo del Escuadrón en ese momento, expuso
la misión a la F.A.S. El bombardeo sería de zona desde
1 5.000 mts. de altura, cubriendo un paño de terreno de 2.000
Mts. Por 2.000 mts., con 64.000 lbs de bombas (32.000 Kgs.) para destruir.
o desmembrar la cabeza de playa. El sistema de puntería sería
visual y/o con el apoyo del amado radar de Puerto Argentino. Este sistema
se utilizó en varias ocasiones logrando batir objetivos, consistiendo
básicamente en calcular interpolando los vientos existentes desde
el terreno hasta la altura de lanzamiento, compatibilizados con la trayectoria
balística de la bomba y de esta forma obtener un punto de lanzamiento
y a órdenes del radar todos descargar sus bombas.
Las posibilidades de retorno eran estimadas en el 40%, pero la importancia
del blanco hizo que la mayoría nos ofreciéramos como voluntarios.
La iniciativa fue bien recibida por la F.AS.
La orden llegó. Alcanzaron a despegar 3 aviones y nos ordenaron
regresar al aterrizaje. Quizás por haberse desperdigado la cabeza
de playa, o por la alta posibilidad de derribo o por otras razones de
comando que no llegaron a nuestro conocimiento. Lástima, era
una misión a nuestra justa medida.
Si bien no pudimos llevarla a cabo a partir de allí comenzamos
a operar en las famosas (entre las tropas enemigas) misiones nocturnas
que nos ganó el apodo de "Murciélagos". en sus
dos variantes: las rasantes, donde luchábamos contra la poca
visibilidad, la meteorología, la tortuosa navegación,
la temida proximidad al agua y obstáculos y la dificultad de
encontrar el blanco. Naturalmente también contra las defensas
del enemigo. Con la ventaja de ser sorpresiva y evitar los sistemas
defensivos de gran alcance.
Y las nocturnas de altura que nos facilitaba mucho la navegación
pero estábamos más expuestos a los misiles de fragatas.
.....Así regresamos, penetramos las defensas del enemigo, a
veces a velocidades irrisorias para cuidar el combustible y los tanques
y los golpeamos muy duro.
Vale el testimonio del Teniente LUCERO que todos vimos en la filmación
de la Fuerza Aérea al ser rescatado del agua por los ingleses.
Por aquellos días se hallaba internado en un hospital de campaña
en San Carlos, cuando a la media noche uno de nuestros ataques hizo
temblar con sus bombas toda la zona lo que ocasionó su evacuación
inmediata para recibir, según le manifestaban Médicos
ingleses, gran cantidad de heridos y muertos (quizás más
de los que reconocieron en toda la guerra).
Otro testimonio es el recogido por corresponsales extranjeros que indican
que los bombardeos al Monte Kent (algunos relatados anteriormente) produjeron
la destrucción de un vivac con tropas y gran cantidad de pertrechos
bélicos, acopiados para la irrupción final a Puerto Argentino.
La que aparentemente debió postergarse y derivó en cl
desembarco de Bahía Agradable, que como sabemos fue muy desagradable
para ellos. Coincidentemente el Capitán PASTRAN, piloto derribado
de Canberra, fue interrogado insistentemente por la inteligencia enemiga
sobre el sistema que utilizamos para apuntar con precisión y
sin visibilidad, ya que en dos ocasiones batimos el puesto de comando.
De las declaraciones recogidas informalmente de ex-prisioneros se corroboró
el temor permanente de las tropas invasoras a los bombardeos nocturnos.
Pasado el tiempo llegó a mis manos una revista Air-Pictorial,
donde se publica un artículo de George BALDWIN titulado: "Operaciones
de SEA HARRIER en las Falklands", donde entre otras cosas enuncia:
(lo encerrado entre paréntesis es de mi pluma con fines esclarecedores).
Al atardecer (10 de mayo) 3 Canberras argentinos fueron avistados cerca
de la flota (escuadrilla del Capitán NOGUEIRA) con los radares
de abordo y luego perdidos, pero el rumbo del alejamiento fue tomado
por un piquete (helicóptero con radar asociado al de una fragata)
y pasado a una PA.C. (patrulla aérea de combate 2 Harrier vistos
por la escuadrilla RUTA). Prontamente salieron en su busca los Harrier,
que poco después hicieron contacto con los Canberras argentinos
con sus radares BIue Fox (persiguiendo a la escuadrilla RUTA). (Casualmente
dieron con nosotros que veníamos en trayectoria opuesta).
Los Canberras volaban a 50 pies (error de apreciación ya que
volábamos a mucho menor altura) y eyectaron sus bombas (incorrecto
ya que eyectamos solamente los tanques de puntera y luego del derribo).
El Teniente AL, CURTIS, que después murió disparó
su Sidewinder y vio su blanco explotar (esto ocurrió antes de
lo relatado en el párrafo anterior y el blanco no explotó);
presto buscó el último Canberra dañado por otro
Sidewinder disparado por el Teniente Comandante MIKE BRODWATER. (No
nos derribó porque volábamos a 2 metros del agua, por
la ruptura oportuna y por el lanzamiento de bengalas; aunque evidentemente
detonó bajo la panza de nuestro avión).
Este avión escapó lo mismo que el otro Canberra - Pero
se calcula que fue dañado e improbable que haya regresado a la
base (en carta dirigida a los nombrados destinatarios con todas las
consideraciones antes escritas agrego que doy fe de que sí regresamos
a nuestra base y que lanzamos con posterioridad varias toneladas de
bombas sobre sus tropas).
AVIADORES, NAVEGANTES
DIA Y NOCHE CON RAZON
BOMBARDEROS VOLAREMOS
ESTE LANDO HACIA EL SOL!
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